El deshielo de los glaciares de la Antártida Occidental ya es inevitable

Glaciar Thwaites deshielo
La red de glaciares de la Antártida Occidental, como este de Thwaites, está condenada a desaparecer, según han determinado los científicos./ NASA

Por mucho empeño, tecnología y dinero que los humanos le pusieran, el deshielo de los glaciares de la Antártida Occidental ya no hay quien lo evite. Eso es lo que mantienen no un estudio, sino dos, que muestran que la capa de hielo ha adelgazado tanto en las últimas décadas que el agua del océano está entrando kilómetros tierra adentro fundiéndolo por debajo. Tanta agua nueva podría subir el nivel de los océanos del planeta más de un metro.

La Antártida Occidental está unida al resto del continente antártico por una estrecha lengua de tierra que a simple vista no se aprecia por los centenares de metros de hielo que se acumula sobre ella. De hecho, mientras la Antártida Oriental tiene una elevación media sobre el nivel del mar de más de 2.000 metros, la mayor parte del subcontinente occidental está muy por debajo de la cota marina. Sin embargo, el océano no ha avanzado durante milenios frenado por una línea de imponentes glaciares. Debido al calentamiento global, y según las últimas mediciones de los científicos, esa línea se está desmoronando.

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El glaciar Thwaites está siendo uno de los primeros en caer. Delineado en 1947 por geólogos estadounidenses, su lengua entra en el mar más de 40 kilómetros. Pero lo que han descubierto ahora es que el océano le está ganando la partida. Con observaciones desde un satélite, investigadores de la Universidad de Washington (Estados Unidos) han comprobado que las cada vez más tibias aguas oceánicas están horadando la base del glaciar, adelgazándolo a un ritmo muy acelerado.

A diferencia de la mayoría de los otros glaciares del planeta, buena parte de la masa de los de la Antártida Occidental descansan sobre un terreno robado al mar. Pero, como un barco al que se le quita lastre, el adelgazamiento del de Thwaites está permitiendo que el agua avance y, en un proceso que se retroalimenta, derrita aún más hielo por debajo. Según el estudio que publican en Science, el colapso del glaciar ya ha comenzado. El proceso, que podría durar entre 200 y 1.000 años, un instante en términos geológicos, parece que es irreversible.

«Antes, cuando observábamos el adelgazamiento, no sabíamos si el glaciar podría frenarlo más adelante, ya fuera de forma espontánea o a través de cierta regeneración», dice el glaciólogo del Laboratorio de Física Aplicada de la universidad estadounidense y coautor del trabajo, Ian Joughi. «En nuestras simulaciones del modelo, todas las evaluaciones tienden a apuntar a que se está acelerando con el paso del tiempo. No hay un mecanismo real de estabilización que podamos atisbar», añade.

Antartida Occidental
El mapa topográfico muestra (en marrón) las zonas de la Antártida Occidental bajo el nivel del mar y que ahora los glaciares protegen. / NASA

Lo peor es que el Thwaites no es el único glaciar que está en retirada. En un estudio paralelo e independiente, investigadores de la NASA y la Universidad de California Irvine han comprobado que el fenómeno es global y afecta a todos los grandes glaciares que acaban en el Mar de Amundsen. Con datos basados en 40 años de observaciones, su estudio muestra dos pruebas que condenan a muerte a estos ríos de hielo. Por un lado, la velocidad de su movimiento se está acelerando. Además, la parte del glaciar que flota sobre el agua es cada vez mayor. Ambos fenómenos se refuerzan mutuamente.

«El colapso de este sector de la Antártida Occidental parece imparable», sostiene Eric Rignot, del Laboratorio de Propulsión a Chorro, centro conjunto de la NASA y la universidad californiana, y director de la investigación. «El hecho de que la retirada esté sucediendo simultáneamente en un sector tan grande sugiere que está provocada por una causa común, como el aumento de la cantidad de calor oceánico debajo de las secciones flotantes de los glaciares. Llegados aquí, el fin de este sector probablemente sea inevitable», explica.

La línea de tierra, la zona en la que el glaciar pierde el contacto con el lecho rocoso y empieza la parte flotante se ha retirado varios kilómetros en las últimas décadas. En el de Pine Island, el mayor de la Antártida Occidental, la retirada ha sido de 31 kilómetros, según publican en Geophysical Research Letters.

Aunque los científicos no se atreven a cuantificar el impacto del desmoronamiento de esta red de glaciares, entre todos ellos ya liberan al mar tanta agua como toda Groenlandia y contienen hielo suficiente para elevar el nivel de las aguas 1,2 metros. La cifra casi dobla la estimada por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU para 2100.

El gran problema, como alertan los científicos, es que sin estos glaciares, toda la Antártida Occidental está en peligro, y con ella el planeta entero. La mayor parte del subcontinente está muy por debajo del nivel del mar. Hay zonas donde alcanza los 2.000 metros bajo esa cota. Tras el deshielo de los glaciares, podría producirse un reacción en cadena que acabara derritiendo toda la zona, desgajándola en la práctica del resto del continente antártico. Y allí hay hielo suficiente para elevar las aguas de todo el planeta hasta en cinco metros.

Recreación del deshielo de los glaciares en la Antártida Occidental. / Nasa (YouTube)