A porrazos contra la prensa

Gorka Ramos, golpeado y arrestado por la policía. / Vídeo de Malope2064 (Youtube).

La detención de Gorka Ramos y otros periodistas (dos de la Comisión de Audiovisuales de la Acampada Sol) durante las manifestaciones del 15-M de estos días en la Puerta del Sol ha sorprendido a un colectivo, el de los profesionales de la información, que no vivía un episodio así desde hace ya muchos años. La carga policial contra los informadores y su posterior detención se ha producido en el contexto de las protestas de los indignados ante el cierre de la Puerta del Sol y resulta especialmente incomprensible la de Ramos, periodista de lainformacion.com, que, según él mismo ha asegurado, se identificó como periodista ante los cuerpos de Seguridad en varias ocasiones la noche del pasado jueves antes de ser arrestado. Sin embargo, esa acreditación y el deber de informar de lo que allí estaba pasando a través de la cuenta que este periódico digital tiene en Twitter (@al_segundo), no le sirvieron para evitar que fuera trasladado, acusado de desobediencia y resistencia a la autoridad, a la comisaría de Moratalaz, donde permaneció toda la noche (la última hora que lainformacion.com tuvo noticias suyas fue alrededor de las 11), hasta que fue puesto en libertad el viernes.

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Sus declaraciones tras salir de comisaría [en el vídeo] no solo generan rechazo y condena hacia la actuación policial, sino que revelan una respuesta desmedida de los agentes, que llegaron a propinarle varios golpes en la cara y una patada, según las palabras del afectado, y que resultan más propias de regímenes antidemocráticos. ¿Quién puede aceptar, en su pleno juicio, una actuación inapropiada de la Policía contra quien intenta hacer su trabajo de informar a la sociedad? Ni siquiera una actitud desafiante podría justificar una carga policial de esta naturaleza.
[vimeo width=”608″ height=”342″]http://vimeo.com/27337764[/vimeo] Declaraciones de Gorka Ramos tras ser puesto en libertad. / Vídeo de lainformacion.com

La actuación injustificada de la Policía contra Gorka Ramos y otros informadores ha provocado un sentimiento de vergüenza entre muchos compañeros de profesión que no daban crédito a lo sucedido. Así se ha podido comprobar una vez más en las redes sociales, especialmente en Twitter, donde la indignación y la protesta por los hechos ha llevado a que “#periodiodistadetenido” y “#gorkars” se hayan convertido en “trending topic” del momento. Ha sido una auténtica manifestación de solidaridad y de apoyo de la profesión con Gorka Ramos y lainformacion.com que ha llegado a distintos medios e incluso a la clase política.

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En este contexto y ante la presión de muchos informadores, que poco después de conocerse el arresto del periodista de lainformacion.com reclamaban un pronunciamiento, ha llegado la respuesta de las organizaciones profesionales, eso sí, de forma tibia y muy tímida. Desde la Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE) y la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) se ha emitido un breve comunicado en el que se limitan a pedir “respeto” para los periodistas que están cubriendo el movimiento 15-M. En el texto aconsejan además a los informadores a “que procedan a acreditarse como tales en situaciones conflictivas”.

¿Qué hubiera pasado si estos incidentes, en lugar de en Madrid, se hubieran producido fuera de las fronteras españolas? Probablemente, la respuesta de varios medios que se han negado a publicar esta detención y la de las propias asociaciones profesionales hubiera sido otra, mucho más contundente. Se hubiera apelado entonces a la falta de libertad de información y a la mordaza contra la prensa. Ya ha habido casos para comprobarlo. Cuando se juega en casa, con perdón de la expresión futbolística, las cosas se ven de otra manera. ¿Acaso no debió obedecer el periodista a los cuerpos de Seguridad y marcharse de la zona sin contar ni una palabra de lo que estaba viendo? Quizá sea una reflexión a la que muchos recurran para justificar unos hechos injustificables.

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