BÁRBARA YUSTE | Publicado: - Actualizado: 7/1/2017 13:33

Gorka Ramos, golpeado y arrestado por la policía. / Vídeo de Malope2064 (Youtube).

La detención de Gorka Ramos y otros periodistas (dos de la Comisión de Audiovisuales de la Acampada Sol) durante las manifestaciones del 15-M de estos días en la Puerta del Sol ha sorprendido a un colectivo, el de los profesionales de la información, que no vivía un episodio así desde hace ya muchos años. La carga policial contra los informadores y su posterior detención se ha producido en el contexto de las protestas de los indignados ante el cierre de la Puerta del Sol y resulta especialmente incomprensible la de Ramos, periodista de lainformacion.com, que, según él mismo ha asegurado, se identificó como periodista ante los cuerpos de Seguridad en varias ocasiones la noche del pasado jueves antes de ser arrestado. Sin embargo, esa acreditación y el deber de informar de lo que allí estaba pasando a través de la cuenta que este periódico digital tiene en Twitter (@al_segundo), no le sirvieron para evitar que fuera trasladado, acusado de desobediencia y resistencia a la autoridad, a la comisaría de Moratalaz, donde permaneció toda la noche (la última hora que lainformacion.com tuvo noticias suyas fue alrededor de las 11), hasta que fue puesto en libertad el viernes.

Sus declaraciones tras salir de comisaría [en el vídeo] no solo generan rechazo y condena hacia la actuación policial, sino que revelan una respuesta desmedida de los agentes, que llegaron a propinarle varios golpes en la cara y una patada, según las palabras del afectado, y que resultan más propias de regímenes antidemocráticos. ¿Quién puede aceptar, en su pleno juicio, una actuación inapropiada de la Policía contra quien intenta hacer su trabajo de informar a la sociedad? Ni siquiera una actitud desafiante podría justificar una carga policial de esta naturaleza.
[vimeo width=”608″ height=”342″]http://vimeo.com/27337764[/vimeo] Declaraciones de Gorka Ramos tras ser puesto en libertad. / Vídeo de lainformacion.com

La actuación injustificada de la Policía contra Gorka Ramos y otros informadores ha provocado un sentimiento de vergüenza entre muchos compañeros de profesión que no daban crédito a lo sucedido. Así se ha podido comprobar una vez más en las redes sociales, especialmente en Twitter, donde la indignación y la protesta por los hechos ha llevado a que “#periodiodistadetenido” y “#gorkars” se hayan convertido en “trending topic” del momento. Ha sido una auténtica manifestación de solidaridad y de apoyo de la profesión con Gorka Ramos y lainformacion.com que ha llegado a distintos medios e incluso a la clase política.

En este contexto y ante la presión de muchos informadores, que poco después de conocerse el arresto del periodista de lainformacion.com reclamaban un pronunciamiento, ha llegado la respuesta de las organizaciones profesionales, eso sí, de forma tibia y muy tímida. Desde la Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE) y la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) se ha emitido un breve comunicado en el que se limitan a pedir “respeto” para los periodistas que están cubriendo el movimiento 15-M. En el texto aconsejan además a los informadores a “que procedan a acreditarse como tales en situaciones conflictivas”.

¿Qué hubiera pasado si estos incidentes, en lugar de en Madrid, se hubieran producido fuera de las fronteras españolas? Probablemente, la respuesta de varios medios que se han negado a publicar esta detención y la de las propias asociaciones profesionales hubiera sido otra, mucho más contundente. Se hubiera apelado entonces a la falta de libertad de información y a la mordaza contra la prensa. Ya ha habido casos para comprobarlo. Cuando se juega en casa, con perdón de la expresión futbolística, las cosas se ven de otra manera. ¿Acaso no debió obedecer el periodista a los cuerpos de Seguridad y marcharse de la zona sin contar ni una palabra de lo que estaba viendo? Quizá sea una reflexión a la que muchos recurran para justificar unos hechos injustificables.

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  • rosa

    Esto me recuerda a tiempos pasados, huele a podrido.

  • FRANCISCO PLAZA PIERI

    Así se nace al mundo: mal o muy mal.
    Bueno, he querido decir que de esa forma se nace, no te traen, a este mundo: lo que llamaríamos malamente nacido, y peor orientado.
    Cuando un mando manda, se obedece sin más. Por eso, cuando un subordinado ‘machaca’, lo hace con o sin pasión: no, no, con muchísima pasión, pero sin compasión.
    ¡Bueno, ya se entiende mi perorata!
    En mis años de estudios -¿los ha tenido el que manda?- el profe de turno nos decía que, cuando las durísimas manifestaciones universitarias, de las primeras épocas del franquismo hablo, cuando un currito -de golpear al otro, no currar- venía directo, si le gritabas con autoridad, decía el profe, este, con su porra y todo, se acojonaba…
    ¡Qué gran psicólogo era ese profe!
    Decía el profe que, su férrea disciplina les acogotaba y, decía más, que aquella disciplina a la que eran sometidos en sus centros de ‘enseñanza’ era de risa…!
    Lo juro, así nos decía todo un gran psicólogo…
    Ahora, véanse las imágenes de prensa -por eso encarcelan a los de prensa- agreden despiadadamente a jóvenes, viejos y a atodo cuanto se le pone al paso. No ven. Van ciegos.
    Se olvidan acaso que por sus excesos andan juzgando en otros países a los políticos que no han tenido sino mano dura en reprimir a los manifestantes.
    ¡Que aquí no ha habido muertos…!
    ¿Y a quién se le ocurre pensar que en una acción pudieran suceder males mayores?
    ¡Ordene de una vez por todas, señor ministro del interior, que sus guardianes se limiten a limitar, sin actuar!

  • Perri el Sucio

    Deberé recordar, por ejemplo, el divertido ejemplo de Manu Brabo, mártir de la libertad de información, porque total, sólo había entrado en libia sin papeles, y estaba trabajando sin autorización, además de ir acompañando a un grupo de rebeldes. Durante el tiempo de su detención, según él mismo sin ningún maltrato, menudearon las protestas y quejas de todo tipo, denunciando la represión.

    En españa, a un periodista acreditado que estaba haciendo su trabajo lo rodean, le dan una paliza, lo detienen, y todavía tenemos que leer incluso, que los tales golpes son “según su relato”, cuando está en vídeo en you tube para todos, y no es que disimularan ni un poco.

    Y nos preguntamos por qué estamos en crisis…

  • antordonez

    Unos tienen el derecho a expresarse, otros tienen el derecho a informar y los terceros el deber de mantener la seguridad de los ciudadanos y que se cumpla la ley. Si los dos primeros ejercían sus derechos, manifestándose e informando, cumpliendo la ley, los terceros tenían que estar vigilantes y punto, si se les va la mano y se extralimitan es abuso de poder, o sea, incumplen la ley y eso les debe inhabilitar para esas funciones tan delicadas, ya que destrozan, porque se les ponen en sus ……..dos derechos Constitucionales, el de manifestación y el de información, comparándonos con países donde se carecen de estas libertades y donde seguro que estos señores uniformados, trabajarían con mayor identificación ideológica y menores riesgos legales.

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