Hablan las víctimas del genocidio silenciado

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Ofelia de Pablo y Javier Zurita

Bamako fue víctima del genocidio con tan solo 12 años. / Ofelia de Pablo

«La armada ruandesa (RPA) llegó a mi aldea de Musekera, nos reunieron a todos en un lugar cerrado –querían hablar decían-, yo era pequeño, tuve miedo y no quise ir. Me escondí, pero mi familia y todos los del pueblo entraron. Al poco rato los llevaron al platanal, a todos, y comenzaron la masacre, les cortaban la cabeza, les golpeaban con mazas. Los mataron a todos, más de cuatrocientas personas fueron asesinadas. Niños, mujeres, todos murieron. No quedó nadie, sólo yo. Tenía 10 años»Mukaru nos habla con la voz ahogada por el dolor pero no duda en acusar al gobierno de Ruanda por el genocidio cometido en la provincia de Kivu Norte en el Congo RD. Su testimonio frente a nuestra cámara apoya las versiones de los más de 1.280 entrevistados por la ONU durante un año para elaborar el informe filtrado a la prensa a finales de agosto. En dicho informe se acusa a las tropas de Ruanda (dirigidas por el presidente del país, Paul Kagame) de genocidio contra los hutus ayudados por el AFDL, las fuerzas apoyadas por el presidente Laurent Kabila del Congo (cuando aun era Zaire en 1996).

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Una matanza sistemática en la que, según el informe, se pretendía acabar con la raza Hutu, atacando tanto a los refugiados de Ruanda (huidos del genocidio de 1994) como a los civiles Hutus congoleños que vivían en Congo RD. Las fuerzas armadas de Ruanda y el AFDL asesinaron en el periodo de 1993 a 2003 a decenas de miles de Hutus civiles.

En Rubare vive ahora Bamako. Con doce años también sufrió la brutal incursión de las tropas ruandesas en su aldea y vio morir a toda su familia a golpe de machete. Su mirada es dura pero su interior está demolido. «Mi dolor es tan grande que necesito recuperar a mis seres queridos para poder enterrarlos y llorar su pérdida. No quiero dejarlos tirados como animales en la tierra».

La aparición del informe coincide con la finalización de la formación de los primeros investigadores forenses congoleños de la mano del Equipo Peruano de Antropología Forense (EPAF). Esta organización con la ayuda de la American Bar Association Rule of Law Initiative (ABA) y de la mano de los antropólogos forenses Aldo BolañoFranco Mora ha formado durante tres meses a seleccionados miembros de la policía local y del ejército del Congo RD. Jose Pablo Baraybar, director ejecutivo del EPAF espera que «gracias a este nuevo informe de la ONU por fin se puedan exhumar los 5 millones de cadáveres que esperan esparcidos por el país, además se podrá hacer justicia con un pueblo que ha sufrido un genocidio silenciado durante más de diez años». El equipo de forenses, a pesar de estar en el país con más muertos de la historia (después de la IIGM) ha tenido que exhumar muñecos de trapo. El ministro de justicia de Kivu Norte no concedió el permiso para las excavaciones reales por «problemas políticos». Esta formación es parte de un proyecto financiado por el Comité de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo del Departamento de Estado de EEUU.

Por su parte el presidente de Ruanda Paul Kagame ya ha calificado el informe de la ONU de «basura» y ha amenazado con retirar sus tropas de paz de Darfur como éste vea la luz en los próximos días.

La esperanza está ahora prendida en el corazón de todo un pueblo que lleva sufriendo en silencio la impunidad de un genocidio sistemático. La luz al final de un oscuro túnel de muerte parece haberse encendido.

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