Caza al periodismo ciudadano en Siria

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La imagen es borrosa, el temblor en las manos de quien maneja la cámara es patente. Se ven terrazas de edificios y cuando el improvisado camarógrafo se arriesga a enfocar algo más abajo, se atisban calles desiertas. De fondo se escuchan gritos de envalentonados manifestantes y muchos disparos incapaces de acallar el descontento social. El cámara narra los hechos desde su posición, un tejado, y descubre, apostado en una esquina de la calle, a un uniformado con un fusil. El verdugo se desliza lentamente, le apunta y de un solo disparo acaba con la grabación de lo sucedido, aparentemente, el pasado viernes en Hama. La cámara cae al suelo y la imagen se reduce a un gris tan angustioso como el silencio que lo acompaña. Tras unos segundos, nuevas voces se alarman al ver la escena y el más que posible mártir musita como una letanía "bala, bala, bala".

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El único arma del ciudadano sirio que captó el vídeo era una lente con la que testimoniar crímenes de guerra. Claro que en la Siria de Bashar al Asad se muere por menos motivos: exactamente por ninguno, pero la grabación vendría a demostrar, según algunos activistas, que el régimen ha emprendido caza a las cámaras para evitar que se conozca lo que está haciendo a su pueblo. Aprovecha que ha prohibido a los periodistas entrar en el país y que, así, todo aquel que pretenda registrar lo que está pasando es un ciudadano sirio y, por tanto, susceptible de ser abatido.

Uno de los portavoces de los disidentes en el exilio, Radwan Ziadeh, afirma que las fuerzas de Seguridad ordenan a los civiles que no les filmen antes de emprender sus campañas de represión. "Primero envían gente de civil a advertir a la gente en los balcones. Les dicen que se queden dentro de sus casas y en ocasiones disparan al aire para intimidarles. Después envían a las fuerzas de Seguridad de uniforme".

Las imágenes captadas por ciudadanos convertidos en periodistas por las circunstancias son las únicas que permiten atisbar lo que ocurre en el país. Decenas, sino centenares, de vídeos captados con teléfonos móviles y cámaras compactas circulan por la red y son reproducidos por las televisiones como único documento. Gracias a ello pudimos ver una manifestación grandiosa, el pasado viernes, en Hama, donde al menos cien mil personas salieron a las calles -según los activistas, medio millón- para exigir la caída del régimen. Se trató de la marcha más multitudinaria seguramente en 14 semanas de protestas. La permisividad de las autoridades locales tuvo su precio: Bashar al Asad destituyó al gobernador de la región, Ahmed Abdul-Aziz. En esta ocasión, la cifra de muertos no llegó a 30: en semanas anteriores, cada viernes de ira se saldaba con una media de cien ciudadanos abatidos por su propio Ejército.

Las grabaciones con las que el régimen pretende acabar nos permiten ver el cerco militar impuesto por el Ejército en Hama, de 800.000 habitantes y situada 210 kilómetros al norte de Damasco, desde el lunes y las escenas de guerrilla urbana que se desarrollan en la ciudad, con barricadas improvisadas con neumáticos ardiendo y escombros amontonados en medio de las carreteras y jóvenes desafiando a cuerpo desnudo a los uniformados y cayendo abatidos por las balas ante los objetivos de los teléfonos. Muertes vanas, calles sembradas de cadáveres, heridos graves siendo trasladados en coches, sirios asesinados por sirios. "Hay un abierto desafío civil en Hama. Hay cierta determinación de no dejar pasar ningún tanque ni vehículo militar", explica Rami Abdul-Rahman, director del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, basado en Londres.

En Hama le deben una al régimen desde hace casi 30 años. Como apuntan los analistas, el régimen tiene una dura prueba en esta localidad. Desde el incontestable levantamiento social del pasado viernes, los carros de combate y medio millar de soldados rodean la ciudad pero no se está viviendo una represión tan brutal como en otros puntos del país, donde los tanques no dudaron en bombardear barrios civiles.

Hama es diferente. No es Daraa, situada en el sur del país cerca de la frontera jordana, ni Jisr al Shughour, al norte, vecina a Turquía, ni tampoco Tall Kallah, en la frontera con Líbano. El régimen probablemente considere que no reprimir en estos escenarios implica arriesgarse a crear su propio Benghazi, una zona franca donde los manifestantes se hagan fuertes y se puedan comunicar con el exterior para recibir apoyo en forma de armas y municiones. Seguramente eso sería el final de la dictadura.

Reprimir Hama con la dureza que se espera de Siria significa arriesgarse a aumentar la contestación interna y a la primera respuesta internacional de envergadura porque supone despertar la memoria y la conciencia. Los recuerdos de Hama en 1982, cuando Hafez al Asad, presidente golpista y padre del actual rais, lanzó al Ejército a acabar con una rebelión islamista de los Hermanos Musulmanes matando a entre 10.000 y 20.000 personas consumen interiormente a los sirios y despiertan cierto remordimiento en el exterior. Demasiados muertos sin una sola respuesta internacional.

Aquella vez fue fácil porque no había Internet. Como explica Robert Fisk, uno de los contados periodistas que entraron en la Hama de 1982, en el Independent, "no había YouTube, no había Twitter, no había teléfonos móviles. Ni una sola fotografía de los muertos de Hama se publicó. Ahora, algunos de los tanques sirios parecen haber sido montados con nuevas piezas importadas de Rusia. El problema es que la tecnología de la gente es nueva también". De ahí que la prioridad del régimen sea una de las tácticas de guerra más antiguas que existen. Matar al mensajero, sobre todo ahora que a éste no le protege su condición profesional ni su Estado, porque es un ciudadano que ya ha sido condenado a muerte por su Gobierno.

10 Comments
  1. jneid says

    La familia Assad esta haciendo gran favor a Israel,ojala que entre Israel y ocupa todo,por lo menos no son tan crueles .

  2. jneid says

    Pero bueno est gente no es humana,tienen todo,son los elites,son los eligidos en Siria,son itocables,la jente no querian echarles solo un poco de libertad.

  3. jneid says

    Soy sirio yvivo en España de hace 41 Año y apregunzo de ser sirio y ahora de ser español,donde esta este gobierno ,siempre se le ha llenado la boca de hablar de los derechos civiles

  4. FRANCISCO PLAZA PIERI says

    No llego a entender nada en lo tocante a la actuación de la ONU, UE, OTAN…
    Ya se que estos organismos en o tocante a Siria no han orientado o dictaminado nada, que fué hacia Libia, pero viene a parecerme tan pasiva su estrategia o actuación que, estos regímenes vienen a tomarnos por el pito de un sereno, y con razón.
    Los Assad, Gadafis, etc., entre bastidores deben decirse: a estos ni puñetero caso. Nosotros a lo nuestro.
    ¿Adonde andan esos TPI y demás organismos? Mucho bla, bla.
    ¡Antes vendrán a por mí, seguro estoy!

  5. sirio que adora serlo y estar en este pais says

    los que hemos salido de siria unos meses antes de la matanza de la cuidad de hama 1982 sabemos tanto y hemos visto tanto que lo que vemos ahora no nos extrañana nada de este gobierno y lo que es capaz de hacer. He vivido todas las veces que ha habido toques de queda.y las veces que han entrado en la clase deteniendo r a compañieros nuestro y nunca mas se supo de ello las veces que hemos tenido que estar en casa una semana entera por el toque de queda
    un gobierno que en la epoca aquella quemaba con acido y cortaba alas persona como se fueran corderos no puede dejar el poder asi por si sin que se le acaben todos los medios a su alcance y siempre son matar , detener que es peor en siria que morir

  6. FRANCISCO PLAZA PIERI says

    Bien se que los periodistas han de invadir todos los límites habidos y por haber. Pero también entiendo que sin sus aparentes osadías a nadie legarían las miserias que unas fascistas dirigentes, miserables, muy miserables ellos pero, no por ello menos asesinos.
    ¡Aquí, como por ahí, hubo, ha habido y habáverdaderos asesinos sin reparos ni sacos!
    Todos los tiranos, ¡y tiranos somos todos los humanos!, somos un verdadero hatajo conjunto de bestias, sin escrúpulos…
    Nada en notros nos humaniza.
    Siglos ha.
    Todas las especies responden a unos mecanismos racionalistas -más o menos-, de conducta.
    Los humanoides, a poco que el cura del barrio nos diga que ‘su dios’ les pide ser miserables, ellos lo solicitan a tope…

  7. FRANCISCO PLAZA PIERI says

    Bien se que los periodistas han de invadir todos los límites habidos y por haber. Pero también entiendo que sin sus aparentes osadías a nadie legarían las miserias que unas fascistas dirigentes, miserables, muy miserables ellos pero, no por ello menos asesinos.
    ¡Aquí, como por ahí, hubo, ha habido y habrá verdaderos asesinos sin reparos ni ascos!
    Todos los tiranos, ¡y tiranos somos todos los humanos!, somos un verdadero hatajo o conjunto de bestias, sin escrúpulos…
    Nada en notros nos humaniza.
    Siglos ha.
    Todas las especies responden a unos mecanismos racionalistas -más o menos-, de conducta.
    Los humanoides, a poco que el cura del barrio nos diga que ‘su dios’ les pide ser miserables, ellos lo solicitan a tope…

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