Cientos de desertores forman un «Ejército Libre» para luchar contra el régimen sirio

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Captura de vídeo de una manifestación contra el régimen sirio en la ciudad de Hama. En primer plano, un cartel en el que se reclama un espacio de exclusión aérea. / Sham News Network (Efe)

Distintas fuentes acreditadas, como las agencias internacionales Reuters y France Presse, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos y varios sitios de internet especializados en Oriente Medio, se refieren últimamente a un hecho que podría cambiar el curso de las revueltas en Siria: cientos de soldados y oficiales desertores habrían formado un Ejército Libre y habrían comenzado a combatir contra las fuerzas militares fieles al régimen de Bachar al Asad.

Desde el inicio de las protestas, se ha hablado de numerosas deserciones, sobre todo de soldados y oficiales pertenecientes a la mayoritaria comunidad suní, que se negaban a disparar contra los manifestantes. Pero, de acuerdo con las citadas fuentes, ahora se trataría de unidades enteras las que se negarían a continuar participando en la sangrienta represión.

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Estos desertores habrían logrado agruparse en varias zonas de Siria, formando incluso regimientos, aunque tendrían su principal foco de acción en las zonas montañosas de la provincia de Idlib, fronteriza con Turquía. De acuerdo con estas fuentes, el coronel Riad al Asad estaría al mando de este ejército opositor que, a su vez, tendría contactos con una organización clandestina llamada Movimiento de Oficiales Libres.

Aunque ya se habían producido algunos choques esporádicos anteriormente, ha sido en este mes de octubre cuando se han registrado los principales combates. Destaca entre estos, el que se entabló durante varios días en la ciudad de Rastán a comienzos de mes o el ataque a un fuerte convoy militar en las proximidades de Maarat al Numan el pasado día 24. Otras acciones armadas habrían tenido lugar en Burhaniya, cerca de Qusayr, en los montes Al Zawiya y a lo largo de la frontera con el Líbano, lo que habría llevado al Ejército sirio a minar parte de la línea divisoria.

Según expertos diplomáticos citados por la agencia Reuters, el flujo de desertores iría en aumento a medida que se va demostrando la incapacidad del Ejército para poner fin a las protestas, continúan por mucho que se dispare contra la población. De esta forma, la fuerza, moral e integridad del Ejército, fuertemente controlado por mandos alawíes, se iría resquebrajando lentamente. Por la misma regla de tres, las unidades de desertores cada vez serían más numerosas, estarían mejor organizadas y sus acciones serían más eficaces.

Según han informado fuentes locales, que, a su vez, citan soldados recién licenciados, la desconfianza del régimen en sus propias fuerzas también va en aumento. Así lo demuestra el hecho de que las operaciones de las unidades regulares son vigiladas de cerca por otras de los servicios de Inteligencia o de la Guardia Republicana, que no dudan en ejecutar sobre el terreno a quienes titubean a la hora de disparar contra las manifestaciones. La consecuencia de todo ello es que un Ejército progresivamente debilitado tendría que esforzarse por controlar las grandes ciudades, como Damasco, Alepo, Hama o Homs, mientras que, por el contrario, iría perdiendo su eficacia en el control de las pequeñas poblaciones.

De continuar el deterioro de la situación, nos encontraríamos ante una crisis similar a la de Libia.  Es decir, las fuerzas leales del régimen terminarían haciéndose fuertes en las ciudades y en la región habitada por la comunidad alawi, en la costa y los montes de Latakia, mientras que amplias zonas del interior acabarían bajo control de la oposición, fundamentalmente de grupos islamistas suníes, históricamente enfrentados con los alawíes. Incluso, en algunas manifestaciones se pide abiertamente una zona de exclusión aérea como la que se creó para derribar a Gadafi.

Tal panorama podría abrir las puertas a una guerra confesional inicialmente entre alawíes y suníes, aunque esto obligaría a las otras comunidades significativas, especialmente cristianos y kurdos, a dotarse de sus propias fuerzas de autodefensa, colocándonos, de esta forma, ante una hipotética desarticulación del Estado como ocurrió con el del Líbano durante la guerra interconfesional de los años 70.

1 Comment
  1. asd says

    ¿ este es el regimen que esta agonizando? Me refiero al capitalismo; Veamos: Aprovechando la reaccion popular (Egipto, Tunez) monta unas «reacciones populares» en libia y siria a su medida.

    Aprovecha y tergiversa la reaccion popular a su favor. Sustituye a apolillados dictadores en Tunez y Egipto por siniestras y opacas «juntas militares» que pilotan la «transicion a la democracia» y de paso prohiben huelgas y disparan contr los manifestantes.

    Ahora montan un ejercito de mercenarios en siria (les ha dado buen resultado en libia) y ya tenemos otros libertadores en marcha.

    Por supuesto a sus dictaduras feudales de la peninsula arabiga, jordania etc. Ni tocarlas. A sus democracias marionetas (irak, afganistan) lo mismo.

    Y a este regimen en plenitud de su fuerza, con todos los frenos eticos, morales y sociales quitados ¿le vamos a vencer con ocupacion de placitas y tonterias progres?

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