"Preferimos seguir comprando armas en los 'checkpoints' sirios antes que aceptarlas de Al Qaeda”, dice un capitán del ELS

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El capitán Abu Omar, en una aldea de la provincia de Homs. / Mónica G. Prieto

RIF HOMS (SIRIA).- Son muchos los sirios que critican que el Ejército Libre, la facción de desertores convertida en brazo armado de la revolución, mantuviese sus posiciones en el barrio de Baba Amr en febrero en lugar de abandonar el lugar para evitar riesgos a la población. El capitán Abu Omar, uno de los tres mandos militares que lideró la resistencia, rechaza categóricamente la acusación. “Combatimos hasta el último minuto, hasta que evacuamos a todos los heridos civiles. Si nos hubiesen quedado armas, no nos habríamos retirado”, asevera. “Dada la desproporción entre los dos bandos y el demente bombardeo al que fuimos sometidos, podemos decir que ganamos”.

Sin embargo, el fornido oficial del Ejército sirio, institución que abandonó hace meses para encabezar a la Brigada al Farouk, una de las integrantes del ELS, parece ahora más consciente de la potencia militar real de sus hombres, que evalúa en no más de 2.000. “En Baba Amr combatieron 1.500 revolucionarios contra unos 8.000 soldados del régimen. De ellos, 150 miembros de la Brigada Farouk defendieron el barrio. Sólo murieron 70 hombres”, dice antes de aventurar que perecieron un millar de leales al régimen.

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Abu Omar, que resultó herido en la cadera durante la batalla de Baba Amr, describe una desigual batalla que duró 27 días. “El día 2 de febrero comenzaron los bombardeos. Bombardeaban desde la distancia para evitar que hubiera combates cuerpo a cuerpo, una situación que podría haber propiciado deserciones, así que no podíamos hacer nada más que esperar. Nos concentramos en la evacuación de civiles heridos y en construir las defensas del barrio. Tras ocho días de bombas, comenzaron a entrar desde el barrio vecino de Inshaat, rodeándonos a unos tres kilómetros del centro”.

Fue entonces cuando los hombres de la Brigada Farouk, según Abu Omar, pasaron a la ofensiva. “En tres días la incursión les costó 13 tanques”, se jacta. “Al ver que no lograban entrar retomaron su táctica de bombardeos”, continúa, especificando que podían llegar a caer “entre 600 y 2000 proyectiles al día” en el barrio.

Los miembros de la Brigada Farouk se habían preparado con IED, los artefactos explosivos improvisados que popularizaron los iraquíes tras la invasión norteamericana, para volar tanques. Con bombas y también con los lanzagranadas RPG de que disponen. “Logramos mantener el ataque hasta el día 19, pero entonces cambiaron la línea de frente de Inshaat (norte) a Haqura (sureste)”, explica el oficial desertor. “Durante dos días nos bombardearon, luego, a partir del 21 de febrero, combinaron los proyectiles con la incursión terrestre”. Cuenta Abu Omar que uno de los oficiales al mando, Abu Baqr, murió en aquellos días: quedaron al mando de la operación el Tlass y él, ambos atrincherados en el sector de Homs. “En total, defendíamos 150 hombres. Al no lograr traspasar nuestras posiciones, reanudaron el bombardeo. Perdimos a muchos hombres, tantos que decidimos retirarnos. Eso, a pesar de que manteníamos el combate: Tlass destruyó tres carros de combate con su RPG”, admite el capitán.

El capitán Abu Omar, con dos de sus hombres. / Mónica G. Prieto

El avance de las fuerzas sirias, confirma Abu Omar, era imparable. El ELS se quedaba sin munición y el ataque contra el túnel, la única vía de escape de Baba Amr, les dejaba sin avituallamiento. Tlass se reunió con los dos mandos y tomaron la decisión de retirarse, pero sus hombres la rechazaron. Según sus palabras, así fue como el día 25 mantuvieron el último gran combate de Baba Amr, en la última calle de Haqura más próxima al barrio mártir. “Estaban a 50 metros de nuestra posición. Se desplegaron y empezaron a entrar en las casas, a saquearlas, y nuestros hombres respondían lanzándoles cócteles molotov”. Una vez que la gasolina también se acabó y sólo les quedaban “dos o tres granadas”, el número de bajas se disparó. “60 de los 150 que defendían Haqura perecieron. Sólo Tlass se quedó defendiendo con 30 hombres más. Llegó un momento en que no teníamos ni agua para beber, ni un pedazo de pan”. El día 27 optaron por una estrategia que cubriera su retirada. “Finalizamos la evacuación de Baba Amr y la última zona en retirar fue Haqura. Se quedaron 15 hombres separados en dos grupos que disparaban todo lo que les quedaba para hacerles creer que seguíamos combatiendo. Y todos sobrevivieron”.

Encontraron la salida prevista cerrada y tuvieron que regresar al barrio, donde según su relato “los aviones Sukhoi bombardeaban y la zona parecía que había padecido un terremoto: no había donde esconderse”. Para entonces, cuenta el desertor, “todos los civiles habían abandonado sus casas”. Sólo un centenar de personas, ancianos, impedidos o gente que se negó a marchar, quedó en el barrio, según varias fuentes.

Pese a la derrota de Baba Amr, hoy bajo control del Ejército sirio, el ELS mantiene posiciones en otras zonas de Homs. Están concentrados ahora en el exterior de la ciudad –salvo los hombres del teniente Abdul Razak Tlass, que prosigue defendiendo el barrio de Khaldiyeh- y no descartan volver al barrio mártir. “Estamos pensando en regresar a Baba Amr”, confirma el capitán.

Con el cese el fuego ha llegado el momento de rediseñar la estrategia del ELS, que no pasa por desarmarse, según Abu Omar y sus hombres. “Nuestras fuerzas controlan ahora Rastán, Talbise, la provincia de Homs y la localidad de Quseir, lo cual es definitivo para garantizar la evacuación de heridos hacia el Líbano”, explica enfundado en su uniforme militar en algún punto de la provincia de Homs. “Para esta revolución, Quseir es un punto estratégico. Esa es la razón por la cual aún no ha caído en manos de las fuerzas de Assad, pese al ataque de finales de marzo”, repelido por el ELS.

Abu Omar rechaza las acusaciones de torturas y exacciones entre sus filas, denunciadas por ONG como Human Rights Watch. “Nosotros no torturamos. Pero si detenemos a criminales y confiesan, pagan por sus crímenes”. A Abu Omar le cuesta reconocer que son ajusticiados, pero asiente con la cabeza ante la pregunta. También terminará admitiendo que ha habido casos de torturas entre sus filas, si bien asegura que él mismo intervino para frenar a sus autores.

Sobre la más que previsible llegada a Siria de voluntarios internacionales dispuestos a protagonizar una yihad en tierras sirias, Abu Omar es tajante. “No necesitamos extranjeros, lo que necesitamos son armas”, aduce el capitán. “No tenemos nada que ofrecer a quienes nos ofrecen ayuda desde el exterior, así que les pedimos que se vayan. Preferimos seguir comprando armas en los checkpoints sirios antes que aceptárselas a Al Qaeda”. El oficial desertor afirma que, en pleno cerco de Homs, adquirieron ocho ametralladoras pesadas BKC, cinco fusiles de precisión, 30 rifles y varias cajas de munición a los soldados de un puesto de control. "El Ejército de Assad está desesperado. Si no conseguimos armas, seguiremos comprándoselas a ellos". 

2 Comments
  1. jasmina mujahida says

    no entiendo porque este señor miente al decir que no reciben ayuda de al qaeda y que no aceptan extranjeros si la mayoria de la gente que esta ahora peleando en siria son combatientes de al qaeda y la mayoria de las armas las provee al qaeda o alomejor el esta formando su propio yihad ?

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