Viejas y nuevas masacres sirias

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Muchos de los niños que pueden ver en el vídeo fueron ejecutados a cuchillo. Algunos, mediante disparos realizados a corta distancia. De alguna retorcida forma, pueden considerarse con suerte: otros fueron quemados en vida, como puede apreciarse en el vídeo y como denunciaban los activistas que llegaron al lugar de la masacre ayer, para encontrar que sólo cuatro mujeres habían sobrevivido, según el testimonio de Layth, entrevistado por el canal de televisión Al Arabiya.

"Juro por Dios que había un niño de tres meses que ha sido quemado vivo", decía con voz desgarrada. "Dejemos que el mundo crea que ése niño es su propio hijo. ¿Es un terrorista ese niño de tres meses? ¿Cuál ha sido el crimen de ese niño?", exclamaba Layth. El sirio afirmó haber llamado "en diez ocasiones" a la misión de inspectores de la ONU, que finalmente decidió esperar a la jornada siguiente para acudir a las granjas de Al Qubeir, en la provincia de Hama, para certificar un nuevo crimen que hunde un poco más a Siria en su propio abismo. Con o sin el régimen.

Lejos de haberse frenado tras la aplicación del plan para Siria de Kofi Annan -seis puntos destinados a acabar con la violencia que no han sido cumplidos en ningún momento desde que entrase en vigor- las masacres se multiplican en Siria. Algunas son viejas matanzas, que salen a la luz ahora impelidas por la conmoción internacional que provocó la de Houla, con más de cien muertos, la mitad críos. Otras nuevas matanzas, porque la impunidad que genera la ausencia de reacción ante los crímenes suele animar a seguir cometiéndolos. Sangre que llama a la sangre, crímenes que en Oriente Próximo -tan aferrada a la cultura de la venganza- no quedan sin represalia.

La última sucedió ayer, en Mazraat al Qubair, una aldea agrícola 20 kilómetros al noroeste de Hama. Cuentan los activistas que a primera hora de la tarde arreciaron los bombardeos, despejando el camino para la entrada del Ejército y los shabiha, las milicias civiles leales al régimen de Bashar Assad. Algunos dicen que no estuvieron solos: aldeanos de villas alauíes próximas habrían participado en los hechos. De ser así, se confirmaría que la guerra civil siria es más que un hecho consumado.

En la villa no quedaban más de 125 habitantes. Según los Comités Locales de Coordinación, una de las agrupaciones civiles surgidas de la revolución más activas de Siria, han sido contabilizados 86 cadáveres. Otros como Layth, que decía estar presente en Al Qubair, afirmaron haber visto a 78 víctimas pero también aseguró que 35 cadáveres habían sido secuestrados por el Ejército, una táctica de las Fuerzas Armadas de Assad para contabilizarlos como combatientes muertos en combate y, en algunos casos, extorsionar a las familias a cambio de los restos mortales. Al menos 20 de las víctimas eran niños de corta edad.

"Ejecutaron a casi cada persona en la aldea. Muy pocos pudieron escapar. La mayoría fue degollada con cuchillos de una forma terrible", explicaba uno de los activistas en declaraciones a BBC's World Tonight. Layth mencionaba la palabra 'quemado' más que ninguna otra en su alocución en Al Arabiya. También desveló que los activistas habían escondido los cadáveres por miedo a que el Ejército intentase llevárselos por la noche para evitar que los observadores de la ONU pudieran comprobar la matanza.

El miércoles hubo más ecos de masacres en Siria. Más imágenes de cadáveres calcinados, ejecutados en grupo, entierros masivos en cementerios desbordados. Esta vez correspondían al barrio de Deir Balbeh, al norte de la ciudad de Homs, donde el Ejército sirio penetró a principios de abril seguidos por los shabiha cuando intentaban retomar el control de la ciudad.

En esa ocasión, fueron 199 los cadáveres identificados. Y decenas los que no han podido ser reconocidos porque están mutilados, porque han sido decapitados o porque el tiempo transcurrido entre la matanza y su hallazgo ha arruinado cualquier esperanza de identificación visual. "La cifra de 199 corresponde al número al que he podido dar nombre", explicaba el miércoles a Cuarto Poder Abu Musab, el activista responsable de la lista de nombres y sobre el terreno. "La mayoría habíamos escapado por aquellas fechas el barrio, y sólo quedaron quienes no quisieron o pudieron huir. El Ejército entró y comenzó a ejecutar, luego dejaron entrar a los shabiha. Se quedaron ocho días en el barrio, y sólo después pudimos saber lo que había pasado".

Irónicamente, según los activistas, la matanza tuvo lugar al mismo tiempo que la iniciativa de Kofi Annan para acabar con la violencia en Siria. El escenario fueron tres zonas anexas del barrio. El sector de Al Kasara, así como las barriadas situadas inmediatamente al norte y al sur de Deir Balbeh, fueron cercados a principios de abril por las tropas del régimen. "La matanza no duró más de un día", continuaba Abu Musab. "Yo supe de la misma cinco días después, llegaban rumores, pero hasta que no regresé no pude documentar lo que había pasado. He podido documentar la existencia de 199 cadáveres, pero los supervivientes afirman que son muchos más. No sé cuántos". Al menos 21 pertenecen a niños y 20 a mujeres. Los nombres de las víctimas identificadas pueden hallarse aquí.

Las imágenes de Al Qubeir y Deir Balbeh golpean con renovada impotencia, semanas después de que la masacre de Houla, donde un centenar de civiles, la mitad niños, fueron asesinados de forma salvaje golpearan conciencias. Algunos consideran sospechoso que las noticias de matanzas se acumulen estos días. Abu Musab explica por qué ha dudado estas semanas en difundir la información de las 200 muertes documentadas. "Tenemos miedo. Aquí toda la gente tiene miedo de que, si el mundo sabe lo ocurrido, las fuerzas de Seguridad vengan y nos maten a todos en venganza. Cada día se llevan a gente detenida. Seguimos cercados y cada día nos bombardean".


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2 Comments
  1. negras tormentas says

    …. y todo terminará como en Libia, entrarán a sangre y fuego, arrastrarán los cadáveres de quienes dirigen el pais, sean reyes ó dictadores y cuidarán a los niños y a las mujeres, todo será maravilloso y no volveremos a nombrar Siria como no se nombra a Libia

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