Violados con todas las de la ley

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BEIRUT.- Treinta y seis jóvenes acaban de ser estigmatizados de forma irreversible en el Líbano. Fueron detenidos en una sala de cine porno de Beirut por un escuadrón antivicio de la Policía Judicial libanesa, trasladados a la comisaría Hobeish –destinada a acusados por droga y prostitución y conocida como el infierno por quienes la han frecuentado- y sometidos a una violación legal llevada a cabo por médicos.

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Fueron desnudados y penetrados analmente con un dispositivo de forma óvea que busca restos de semen y mide la dilatación anal. También fueron fotografiados. La agresión a la que fueron sometidos ni siquiera les salió gratis: tuvieron que pagar 125.000 libras libanesas, unos 60 euros, a cambio de ser humillados. De los arrestados, 33 han sido liberados. Tres han sido formalmente acusados de mantener sexo ‘antinatural’ y se arriesgan a pasar una temporada en prisión, pero el daño más grave ya se ha producido: la situación les ha obligado a confesar su tendencia sexual en un país donde la homosexualidad es un tabú.

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La noticia ha resultado un revulsivo para las organizaciones civiles libanesas, que desde hace años luchan por la abolición de la ley 534 que castiga “los actos sexuales contra natura” y que es esgrimida para justificar la persecución de la comunidad de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales en el Líbano. Herencia de la legislación colonial francesa, el artículo en cuestión implica hasta un año de prisión. Pero ha ofendido especialmente que la redada contra el Cine Plaza del humilde barrio armenio de Bourj Hammoud haya sido provocada por un programa de televisión que, el pasado mayo, ya logró el cierre de otra sala similar en Trípoli y que emplea un lenguaje homófobo para referirse a la comunidad homosexual, estigmatizando a sus miembros.

Se trata de Inta Horr, Eres libre, un espacio de reportajes sensacionalistas con cámara oculta presentado por Joe Malouf en el conservador canal MTV (Murr TV) que, el pasado 8 de mayo, emitió un espacio dedicado a las salas de cine pornográfico como lugar de encuentro de homosexuales, tachados de “refugios de libertinaje”. Sus periodistas entraron con cámaras ocultas en un cine de Tripoli, la segunda ciudad libanesa, y mostraron imágenes de hombres masturbándose y manteniendo conversaciones de contenido sexual.

En el espacio, se tachaba a los usuarios de estas salas –consideradas la única opción de los homosexuales más humildes para mantener contactos sexuales esporádicos- de “pervertidos” y “anormales” y el presentador pedía a las autoridades el cierre de dichos establecimientos. La sala de Trípoli que aparecía en el reportaje, Cine Hamra, fue cerrada en una redada poco después de la emisión del espacio; el 29 de julio le tocó el turno a la mencionada sala de Beirut.

La indignación social ha quedado patente en innumerables artículos de prensa como el comentario de Fifi Abou Dib en las páginas de L’Orient Le Jour.El artículo 534 reprime las relaciones sexuales antinaturales. Pero la naturaleza es muy vasta. Y si la pedofilia, el incesto (en la familia, el que no mira nadie) o la violación (las mujeres deben comportarse) no se condena más que de boquilla, en el caso de la homosexualidad, ¡al contrario! La homosexualidad sí va contra la naturaleza. ¿Contra la naturaleza de quién, cuando se trata de adultos consentidos?”

Abogados especializados en Derechos Humanos así como diversas ONG han conminado al Ministerio de Justicia y al Sindicato de Médicos a que pongan fin a la práctica de pruebas anales. En concreto, la ONG Legal Agenda ha dirigido una carta al ministro de Justicia, Shaqib Qortbawi, para exigirle una acción al respecto, resaltando que “la continuación de estas pruebas es considerada una seria violación de los derechos de la gente que ha sido forzosamente sometida a las mismas, es un acto degradante que mina su dignidad”.

Según esta ONG, las controvertidas pruebas violan los Derechos Humanos, los derechos a la privacidad y la Convención de la ONU contra la Tortura, suscrita por el Gobierno de Beirut. Otras organizaciones como Human Rights Watch también han coincidido en estas denuncias. “El artículo 534 es una clara violación de los derechos referidos a la privacidad. No es asunto del Estado inmiscuirse en actos consentidos de vidas privadas”, ha explicado Nadim Khoury, vicedirector de HRW para Oriente Próximo y Norte de Africa. “En cuanto a los exámenes con sondas anales, son de por sí algo degradante, una violación de la dignidad humana e implican tortura en algunos casos. Es evidente que cuando tienen lugar en una comisaría como la de Hobeish están destinados a degradar a las personas”.

Según denuncian ONG especializadas como Helem, el colectivo en defensa de los derechos de la comunidad LGBT –la única ONG legal de este tipo del mundo árabe-, lo más grave, más allá de la existencia de un artículo que penaliza una opción sexual, es que un fiscal pueda ordenar pruebas médicas contra cualquier persona acusada de homosexualidad, aunque no haya pruebas de que lo sea.

Según ha explicado un oficial de las ISF, la Policía libanesa, el artículo 534 no implica forzosamente la realización de semejantes pruebas. “Es algo más allá de la 534. Nada exige que estos análisis se realicen, se hacen a discreción de la Fiscalía”, ha explicado al Daily Star el coronel Joseph Msalem, un portavoz abiertamente favorable a la abolición de la ley. “El ISF apoya cualquier acción de la sociedad civil que derive en la abolición de un artículo que penaliza la homosexualidad”, ha afirmado.

Lo más controvertido de la respuesta de la comunidad gay libanesa es que uno de sus máximos representantes, Georges Azzi, quien fuese co-fundador de Helem, ha sacado del armario a Malouf, el presentador de MTV que llama pervertidos a los homosexuales. Varias páginas web de la comunidad LGBT afirman que Malouf es “bien conocido” por sus tendencias sexuales, y Azzi ha lamentado el hecho de que sea, precisamente, un gay quien delate la existencia de dichos cines. Tras la polémica, que ha llevado a Malouf a amenazarle con una denuncia, Azzi admitía en su muro de Facebook que delatar a Malouf “no es la solución ideal, pero ninguna otra solución razonable ha funcionado con él o con MTV hasta ahora. Gracias a él, 36 individuos mucho menos privilegiados que él y completamente dependientes de sus familias han sido delatados de una manera terrible. El tiene derecho a vivir su vida porque puede pemitírselo, negando el mismo derecho a otros”, decía.

“Todo el mundo sabía sobre esos cines, pero a nadie le preocupaban porque no les afectaba en sus vidas”, asegura Azzi. Hasta que el programa de la MTV los puso en la mira de la Policía Judicial. Si prosigue la campaña de detenciones, el Líbano dejará pronto de ser el único destino relativamente seguro de la comunidad LGBT del mundo árabe.

4 Comments
  1. inteligibilidad says

    🙁

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