10.000 presos se unen a la huelga de hambre contra el «fascismo verde» turco

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Imagen de la manifestación contra Erdogán celebrada en Berlín el pasado 31 de octubre con pancartas sobre la huelga de hambre de los presos kurdos en Turquía y "contra el fascismo verde". / Kay Nietfeld (Efe)

Diez mil presos políticos, pertenecientes a diferentes organizaciones kurdas, se han unido a la huelga de hambre iniciada hace dos meses por cientos de reclusos contra el “Gobierno tiránico” del islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), al que algunos de estos presos no dudan en calificar de “fascismo verde”, en referencia al emblemático color del islam.

Según una carta abierta difundida por Deniz Kaya, abogado y representante de este colectivo, a la huelga de hambre se habrían unido a partir del 5 de noviembre la práctica totalidad de los presos kurdos existentes en Turquía; solamente habrían quedado al margen de la protesta los niños, los ancianos y los enfermos.

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De ser ciertas estas cifras, nos encontraríamos ante la mayor huelga de hambre de la Historia, una protesta que, según explica este abogado, no va a detenerse pese a los intentos de minimizar su importancia o de desacreditarla públicamente, como ha hecho el primer ministro, Tayip Erdogán, durante su visita oficial a Alemania.

En este viaje y tras su encuentro con Angela Merkel, Erdogán dijo ante los medios de comunicación que en Turquía “no había huelgas de hambre” y que la citada protesta solamente era “un show”, un espectáculo montado por la organización terrorista del PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán) y el Partido de la Paz y la Democracia (BDP), considerado  en Turquía “el brazo político” del PKK.

“La mitad (de los presos en huelga de hambre) ya la han dejado y nuestro personal médico se dispone a atender a los demás. En ningún país del mundo se puede violentar la legalidad con semejantes shows”, dijo Erdogán, quien, según Daniz Kaya, preside “el sultanato de la crueldad”.

Pese a estas palabras pronunciadas por Erdogán ante la prensa europea, la realidad y según ha reconocido la prensa turca es que ha dado órdenes a su ministro de Justicia, Sadullah Ergin, para modificar el artículo 202 del Código Penal con el objeto de permitir el uso de la lengua kurda en los procesos judiciales, tal y como reclaman los presos.

Junto a esta exigencia, que está paralizando decenas de juicios, los huelguistas exigen la implantación de este idioma en el sistema educativo, el reconocimiento oficial de los “derechos democráticos” del pueblo kurdo y levantar el aislamiento de Abdulá Ocalán, líder del PKK, que lleva más de un año en la isla-prisión de Imrali sin poder hablar con sus abogados.

Las conversaciones entre el Ministerio de Justicia y representantes del BDP para encontrar una solución han sido reconocidas por el viceprimer ministro turco, Bulent Arinç, quien también ha declarado que algunas de las reivindicaciones se podrían cumplir a corto plazo y que otras llevarían más tiempo.

El movimiento de protesta en las cárceles está provocando numerosas iniciativas de solidaridad, tanto dentro como fuera de Turquía, y son numerosos los reclusos que explican en cartas abiertas las razones por las que se han adherido a la huelga. En una de ellas, H.D., un joven de 17 años, encarcelado en la prisión juvenil de Sakran (Izmir) y por lo tanto legalmente menor de edad, dice que de la misma forma que los presos lucharon contra el Golpe de Estado de 1980, ahora se ha unido a la huelga para “derrotar al fascismo verde” del AKP.

Una de la últimas adhesiones a la huelga es la de un grupo de periodistas encarcelados bajo la acusación de propaganda terrorista, entre ellos los redactores jefes del diario Ozgur Gundem, de la revista Azadiya Welat y de la agencia de noticias Dicle.

Fuera de Turquía destaca la declaración del grupo Socialistas y Demócratas del Parlamento Europeo, del que forma parte el PSOE y que está presidido por el socialdemócrata austriaco Hannes Swoboda. En su declaración, el segundo grupo de la Cámara europea apela al Gobierno de Erdogán para que resuelva el problema kurdo a través del diálogo y, argumentando razones humanitarias, le pide que atienda las “justas reivindicaciones” de los huelguistas.

A título particular se han solidarizado con los reclusos el congresista norteamericano y actual alcalde de San Diego, Bob Filner, los eurodiputados Mikael Gustafsson (Suecia) y Marie-Christine Vergiat (Francia) y el parlamentario británico Jeremy Corbyn, además de portavoces del Sinn Fein irlandés y de varias organizaciones del País Vasco, que han convocado para este lunes 12 de noviembre una concentración de apoyo en Bilbao.

El Gobierno turco, a través de su ministro de Sanidad, Recept Akdag, ha asegurado que ninguno de los huelguistas se encuentra en una situación crítica, tal y como han denunciado varias organizaciones. Sin embargo, Salahattin Demirtash, en representación del BDP, ha advertido a Tayip Erdogán que solamente tiene unos días de plazo antes de que empiecen las muertes y, previsiblemente, una verdadera rebelión popular en el Kurdistán turco.

2 Comments
  1. yateoyi says

    el pueblo turco (el llamado «pueblo llano») no se merece ese gobierno de clase media, clasista y orgullasa, donde algunos aún se creen descendientes del de los invasores turcomanos que quieren UNA turquia GRANDE y LIBRE.Trabaje en turquia, y con gente excelente.

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