La UE acude en auxilio del sur de Mali tras haber entregado el Azawad al yihadismo

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Los distintos pueblos "antiyihadistas" a lo largo del Sahel. Las manchas de color marrón muestran la población bereber. / Gráfico: Manuel Martorell

Es muy significativo que la ofensiva yihadista sobre el sur de Mali ocupando las ciudades de Konna y Diabaly partiera de la ciudad de Leré, una de las últimas localidades en manos del Movimiento Nacional de Liberación del Azawad (MNLA), el grupo que proclamó la independencia de la mitad septentrional del país el 6 de abril del año pasado.

Este hecho, que ha provocado la contundente reacción de Francia, no hace sino confirmar lo que el MNLA estuvo advirtiendo durante meses: los tuareg eran el último dique contra Al Qaeda en el Magreb. Si la Unión Europea no les ayudaba en su proyecto de crear un Estado laico y democrático en el Azawad, el islamismo radical  tendría carta blanca para extenderse por todo el Sahel.

Si derrotaban al Ejército regular, tenían que estabilizar la zona con apoyo internacional. En caso contrario, este extenso territorio podría sumirse en el caos, permitiendo la proliferación de todo tipo de bandas yihadistas, criminales y traficantes de drogas.

Dicho y hecho. En un fulgurante avance que a todos sorprendió, las posiciones del Ejército fueron cayendo una tras otra en manos del MNLA y de Ansar Dine, el grupo islamista que también participaba en la guerra, hasta que el 1 de abril el MNLA alcanzaba todos sus objetivos entrando en la mítica ciudad de Tombuctú.

Pero la comunidad internacional no reaccionó. Ansar Dine, que no había llevado la iniciativa en esta “guerra relámpago”, se vio pronto reforzado por unidades del AQMI (Al Qaeda en el Magreb Islámico), el MUJAO (Movimiento para la Unicidad de la Yihad en el África Occidental) y otros grupos islamistas armados menores, quienes aprovecharon para convertir el Azawad en base de operaciones para todo el Sahel. Iniciar su expansión hacia el sur de Mali, Libia, Argelia, Mauritania, Niger e, incluso, Túnez y Marruecos no era más que cuestión de tiempo.

Daba la impresión de que las grandes potencias internacionales siguieran esa máxima atribuida a José Antonio Primo de Rivera sobre la unidad de España: “Antes roja que rota”. Ahora se prefería un Mali islamista antes que poner en peligro su unidad territorial.

Yihadistas destruyendo uno de los mausoleos de Tombuctú. / Captura de vídeo de YouTube

En un momento en que en todo el mundo musulmán se está cuestionando el carácter monolítico de los Estados, tanto desde el punto de vista cultural como religioso, permanecer con los brazos cruzados ante las reivindicaciones tuareg era un error que ahora, en el sentido más literal de la expresión, “vamos a pagar muy caro” porque esta guerra no puede quedarse en bombardear desde el aire posiciones difícilmente localizables en la inmensidad del desierto sahariano, sino que se necesitará la implicación de muchos países, entre ellos España, para impedir que el norte de Mali no se convierta en un nuevo Afganistán.

También resulta más que significativo que en esta nueva crisis internacional la Unión Europea, que respalda la acción francesa, haya dividido a los ciudadanos de Mali en dos categorías: los del sur, a los que merece la pena salvar poniendo en marcha la cosotosa maquinaria bélica; y los del norte, que no merecieron un esfuerzo muchísimo menor y que fueron abandonados a su suerte en manos del yihadismo pese a que no comulgaban con esta interpretación rigorista del islam. No es necesario repetir aquí los numerosos puntos de fricción entre este yihadismo importado y la visión tolerante, cercana al sufismo y a la tradición local, de los distintos pueblos musulmanes de África.

Aparte de las difundidas imágenes sobre la destrucción de mausoleos en varios países, el último botón de muestra ha sido el atentado contra la estela preislámica del monte Tubkal, al sur de Marraquech. Se trata de una piedra tallada que es venerada por los bereberes locales, quienes le dan valor religioso porque representa la adoración al sol de sus antepasados. Varios salafistas de Marraquech fueron cogidos “in fraganti” y entregados a la Policía marroquí, que, sin dar la menor importancia a este acto, les dejó en libertad.

Estela 'amazigh' de Tubkal, parcialmente destrozada por salafistas. / Rifito

Cuando los modelos autonómicos y federalistas están cobrando fuerza para normalizar las diferencias ocultas tras la facha monolítica de los Estados autoritarios, parece llegada la hora de que la Unión Europea modifique su estrategia en el norte de África, dando la importancia que merecen todos estos pueblos que, como los saharauis, tuareg, bereberes y tebúes, tienen, como denominador común, ser enemigos del radicalismo yihadista sin dejar de ser musulmanes.

Como se puede apreciar en el mapa, forman un verdadero frente a lo largo del Sahel, existiendo una relación encadenada entre sí: los saharauis del Polisario tienen relación con los tuareg del MNLA, y estos con los bereberes de la costa y los tebúes del sur de Libia; por su parte, los tebúes contactan con los grupos de Darfur, que, a su vez han sido apoyados por el Sur de Sudán, con el que mantienen vínculos eritreos y etíopes.

Algunos países de esta región ya han comenzado a reaccionar. Mohamed Magarief, presidente del Congreso Nacional de Libia (Parlamento), acaba de pedir que la nueva Constitución reconozca la lengua bereber, con lo que Libia sería el tercer país, tras Argelia (en 2002) y Marruecos (en 2011), que oficializa este reconocimiento. Argelia, por su parte, ha sido anfitriona del segundo congreso del MNLA, celebrado en Tinzawaten los pasados días 8, 9 y 10 de enero.

Aparte de una reestructuración interna y de elegir una nueva dirección, el MNLA ha lanzado una nueva oferta que la Unión Europea no debiera desoir. Está dispuesto a colaborar con las tropas francesas sobre un terreno que conocen perfectamente y también a establecer una nueva administración para este territorio, siempre que la operación en curso no sirva para que el Ejército de Mali retome el control del Azawad, porque, en ese caso, el problema volvería a situarse en el punto de partida.


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2 Comments
  1. Simplicio says

    Don Manuel, un magnífico análisis de la situación. Muchas gracias por contar la verdad humana, que es la que interesa.

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