La barbarie del ISIS hace caer en picado el apoyo al yihadismo en su feudo de Mosul

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Peshmergas del PDK de Irán, desplegados en una zona del frente entre Majmur y Gawer, al suroeste de Arbil. / PDKI

Dos meses después de la fulgurante ofensiva que les permitió ocupar la segunda ciudad de Irak y amplias zonas de la mitad norte del país, se puede afirmar que los yihadistas del Estado Islámico no solo comienzan a retroceder sino que su popularidad en su feudo de Mosul se está desplomando.

Entonces, a mediados de junio, una alianza integrada por el ISIS (Estado Islámico de Irak y Siria) y por otros grupos, de forma destacada por el Ejército Naqsbandiya –antiguos baasistas partidarios de Sadam Husein-, fueron recibidos prácticamente como libertadores por la población mosulí. Con su llegada se ponía fin a la represión de un Ejército regular que, dirigido por mandos chiíes, actuaba como una fuerza de ocupación extranjera.

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Este fenómeno no era exclusivo de Mosul sino que también se vivió en otras ciudades de mayoría árabe suní. Muchos de sus habitantes hasta vieron en la mano dura de los yihadistas una adecuada forma de acabar con un régimen caracterizado por una corrupción generalizada y por reprimir sin contemplaciones las protestas contra el abandono a que les sometía el Gobierno chií de Al Maliki.

Aunque resulta extremadamente difícil obtener información sobre cómo se desarrollan los acontecimientos dentro de Mosul debido a la ausencia de periodistas occidentales, algunas informaciones suficientemente fidedignas revelan un vuelco en la situación de esta ciudad, verdadero pilar de la dominación yihadista sobre las zonas suníes de Irak.

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Casa cristiana marcada con una "n" árabe dentro de un círculo en Mosul. / Ankawa

De acuerdo con estos testimonios, se puede deducir que tanto la actitud fanática del Califato contra las minorías, especialmente contra la histórica presencia de los cristianos, y las estrictas normas sobre la mujer han colocado en su contra a la mayoría de quienes, al principio, les apoyaron.

Una fuente de información directa, que por razones obvias guarda el anonimato, llega a cuantificar este cambio reconociendo que la ocupación de la ciudad fue recibida con alivio por el 90 por ciento de la población, mientras que ahora, dos meses después, este apoyo apenas rebasaría el 10 por ciento.

Las causas fundamentales de este cambio serían el comportamiento brutal con la población, el racionamiento de los productos de primera necesidad, el control del 'mercado negro' de estos productos y especialmente de las medicinas con el objetivo financiarse, la persecución de los cristianos y  el exterminio de los yezidis, razones a las que habría que añadir ahora la bárbara ejecución del periodista norteamericano James Foley.

La citada fuente pone el ejemplo concreto de la supresión de las facultades universitarias de Biología, Química, Física, Arte y Filosofía, es decir, de aquellas que pueden poner en cuestión la interpretación integrista de la naturaleza humana. También en la Universidad las mujeres habrían sido separadas de los hombres, obligándoles a cubrirse de pies a cabeza. Las nuevas normas sobre la indumentaria femenina afectarían incluso a las doctoras que trabajan en los hospitales, dificultando considerablemente la atención a sus pacientes.

El responsable de que se cumplan estas normas sería el marido o padre, según los casos, de esas mujeres, teniendo como castigo por el incumplimiento la flagelación en público. Una de las consecuencias de este hecho es que la venta de telas de tonos oscuros se ha disparado, además del cierre de los salones de belleza y de las barberías para los hombres.

Entre los testimonios, confirmados con fotografías tomadas clandestinamente, destaca la existencia de piquetes que se dedican a marcar las casas de los cristianos con una "n" (en árabe esta letra tiene forma de semicírculo con un punto encima), colocando, igualmente en árabe y utilizando una plantilla, la inscripción "Propiedad del Estado Islámico". La letra "n" simboliza la palabra 'nazarah' (nestoriano), que es la denominación que los yihadistas dan a los cristianos. Las propiedades y casas de los 'ruafid' (renegados), es decir de los chiíes, han sido marcadas con la letra "r" que tiene forma de una coma grande.

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Otra foto similar. A la izquierda, en negro, se puede leer: "Propiedad del Estado Islámico". / Ankawa

Tanto las familias cristianas como las chiíes habrían sido excluidas del reparto de raciones con productos básicos, tal y como han confirmado responsables de esta distribución en los barrios de Rifaq y Kifaat a la organización Ankawa. Esta asociación tiene su base en el barrio cristiano homónimo de la ciudad de Arbil, capital del Kurdistán iraquí y principal centro de acogida, junto a Dahok, de los refugiados que logran huir de la ciudad.

Según las autoridades eclesiásticas, medio centenar de iglesias, monasterios y edificios habrían sido convertidos en mezquitas, cuarteles y oficinas, siendo reemplazadas las cruces por las banderas negras del Estado Islámico. Lo más grave de todo ello es que algunos de estos edificios, debido a su antigüedad, conservaban imágenes, cuadros y, sobre todo, libros y documentos de un valor histórico patrimonial incalculable.

Por ejemplo, el monasterio de Behman, en la cercana localidad de Qaraqosh, fue construido en el siglo IV, y la iglesia de la Inmaculada, en el distrito mosulí de Maidan, está fechada en el siglo VIII. Entre los edificios confiscados por el Califato se encuentran también las sedes episcopales de los diferentes ritos cristianos: asirio ortodoxo, asirio católico, caldeo, latino, presbitariano y armenio.

Otro significativo cambio en la situación de Mosul ha sido la ruptura del Ejército Naqsbandiya con el antiguo ISIS, precisamente debido a esas medidas contra las minorías, tal y como hizo ese grupo baasista a través de un comunicado. De hecho, varios de sus destacados dirigentes, que precisamente no se distinguen por sus simpatías hacia el Gobierno del Kurdistán, han tenido que buscar asilo político en Arbil. Algunas noticias hablan de que, incluso dentro de Moul, se están organizando grupos de resistencia.

La pérdida de popularidad y la retirada de las fuerzas califales en varios frentes reafirmaría ese desplome de la fuerza yihadista en Irak. Los avances de los kurdos se están produciendo especialmente en la zona de Sinyar con la intervención de las YPG sirias, en el frente de Majmur a Gawer, con apoyo del PKK y del PDK de Irán, y, de forma más intensa, en la llamada Planicie de Nínive, donde con respaldo aéreo norteamericano los peshmergas han recuperado ya varias localidades, además de la presa de Mosul.

Esta situación estaría obligando a los yihadistas a replegarse hacia Mosul por el eje del río Tigris, por la carretera de Tal Kayf al norte y por la de Basika en el este, lo que colocaría a las fuerzas kurdas a las puertas de Al Tahrir, el barrio más nororiental de la metrópoli. En caso de que, finalmente, se produjera el desalojo de los yihadistas de la ciudad y esta quedara bajo control de los peshmergas y sus aliados, tampoco cabe duda de que la presencia kurda en la segunda ciudad de Irak alcanzaría una relevancia que no tenía desde la época de Saladino en el siglo XII.

Euronews (YouTube)

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