El lanzamiento de propaganda contra Corea del Norte divide al Sur

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Lanzamiento de globos con propaganda realizada por la Red para la Democracia y los Derechos Humanos de Corea del Norte. (NKnet.org)
Lanzamiento de globos de la Red para la Democracia y los Derechos Humanos de Corea del Norte. / NKnet.org

Las relaciones entre las dos Coreas son cada día más bipolares. A los gestos de potencial entendimiento como el histórico encuentro militar de alto nivel acontecido la pasada semana en la zona desmilitarizada, o la visita del considerado número dos del régimen norcoreano al vecino del Sur con motivo de la clausura de los Juegos asiáticos y sus promesas de diálogo, se superponen continuos escarceos bélicos que elevan la tensión a menudo por motivos tan superficiales como el lanzamiento de propaganda.

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El último tuvo lugar este fin de semana, con el lanzamiento de globos rellenos de 20.000 panfletos contrarios al anti-régimen norcoreano. La práctica, que molesta terriblemente al Ejecutivo de Pyongyang (el diario Rodong Sinmun, órgano de propaganda del régimen, adelantó que de producirse en lanzamiento equivaldría a una “declaración de guerra de facto, ya que difama nuestra suprema dignidad mediante información falsa”) fue una de las materias de desacuerdo en las conversaciones mantenidas el pasado 15 de octubre entre altos cargos de Defensa de ambas Coreas: el Norte exigió al sur que impidiese la práctica y el Sur alegó que en un Estado democrático no puede prohibir una manifestación pacífica, un principio que “no va a cambiar”, según el ministro de Unificación de Corea del Sur, Ryoo Kihl-jae.

El 10 de octubre, coincidiendo con el aniversario de Partido de los Trabajadores norcoreano, el lanzamiento de unos 200.000 pasquines en globos ya había terminado en disparos: 20 minutos de intercambio de fuego entre Ejércitos de ambas partes a costa de los globos que aterrorizaron a la población de la zona de la frontera. El incidente desencadenó manifestaciones de repulsa en Seul protagonizadas por habitantes de la zona limítrofe que exigían al Gobierno evitar una práctica que, denuncian, les pone en peligro de muerte. “Están amenazando seriamente nuestro derecho básico a vivir”, denunció un religioso erigido en portavoz al frente de las protestas. Pero ONGs como Luchadores por una Corea del Norte Libre insisten en mantener sus acciones.

El envío masivo de propaganda está dividiendo a la población surcoreana entre los pragmáticos que privilegian la vía negociadora como solución al conflicto y aquellos que buscan derrocar al régimen comunista, incluso mediante la confrontación. El viernes, unos 800 activistas se manifestaron en contra del envío de propaganda y advirtieron a las ONG implicadas, muchas de ellas conformadas por desertores norcoreanos, que esas prácticas dañan seriamente la tímida reanudación de conversaciones entre ambas Coreas.

El sábado, centenares de residentes de la localidad de Paju, 40 kilómetros al norte de Seul y a poca distancia de la frontera, se manifestaron con violencia en contra de los activistas que pretendían lanzar sus globos. Según la agencia Reuters, algunos granjeros llegaron a bloquear las carreteras para impedir que los grupos anti-norcoreanos lanzaran sus octavillas desde su ciudad, por miedo a las represalias militares del régimen comunista del Norte. Cerca del parque desde donde se preveían soltar los inflables, unos 20 residentes colocaron una barricada hecha con dos tractores desde los que colgaba una pancarta con la consigna “Dejad de lanzar octavillas anti-Norte que ponen en peligro nuestras vidas”. Otra pancarta, colgada de un árbol, rezaba: “Seremos víctimas de los bombardeos si los panfletos son lanzados”.

“Cosas así llevarán a la artillería a dispararnos”, lamentaba Kwon Soon-wan, de 63 años, propietario de un pequeño negocio en Paju. “La seguridad es nuestra única prioridad porque son nuestras vidas las que cuelgan de la balanza”, añadió. Los manifestantes bloquearon los autobuses con activistas y lanzaron huevos. Las autoridades surcoreanas enviaron a 300 agentes de policía, según medios locales, para evitar enfrentamientos. Finalmente, los activistas tuvieron que buscar otro punto para lanzar sus 20.000 panfletos, pero lo lograron.

Los precedentes del día 10 revelan cuán alto es el riesgo de la estrategia de los activistas. Si bien el Gobierno de Seul no puede impedir que se lleven a cabo estas actividades –destinadas a minar la confianza de los norcoreanos en su régimen, con mensajes donde se cuestiona la legitimidad de la dinastía comunista y se ponen de manifiesto las desigualdades entre un régimen que nada en la abundancia y una población que sobrevive en la miseria- algunos de sus miembros sí han sugerido a las ONG implicadas que bajen su perfil antes en los medios para minimizar las consecuencias. Un responsable del gobernante Partido Saenuri, Ha Tae Kyung, sugirió aquellos días a los activistas que se abstengan de publicitar sus acciones a la prensa y que lancen los globos rellenos de octavillas de noche para “garantizar la seguridad de los ciudadanos”. “Debemos buscar fórmulas que no den a Corea del Norte el pretexto de acusarnos de provocación”, aseguró Tae Kyung. “Es imperativo que esos panfletos lleguen a la población norcoreana pero no de forma que nos exponga constantemente a un contraataque”.

Lo cierto es que algo aparentemente tan inocente como el lanzamiento de propaganda puede arruinar los esfuerzos de ambos países –en guerra técnicamente desde 1953, las dos Coreas comparten una de las fronteras más militarizadas del mundo con 1,8 millones de soldados desplegados en apenas 250 kilómetros- por llegar a un entendimiento. Para el diario Rodong Sinmun, “el dramático desarrollo del proceso de mejora de las relaciones intercoreanas gracias la magnanimidad y sinceridad de Corea del Norte ha alcanzado el colmo de la frustración” dado los últimos incidentes, como el rifirafe entre patrulleras navales de ambos países, hace pocos días, en una zona fronteriza no reconocida. “Esto es atribuible a la actitud incoherente de las autoridades del Sur”, proseguía el órgano de propaganda del Norte.

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