Refugiados y migrantes toman la palabra en la ‘Nuit Debout’

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Varias decenas de personas se reúnen en la Plaza de la República de París en defensa de los derechos de refugiados y sin papeles. / Beatriz Ríos

PARÍS.– Damba alza un megáfono y comienza la concentración. Con su voz ronca alterna consignas y canciones protesta en defensa de los sin papeles, migrantes y refugiados. Alza las manos y un sol tibio de media tarde le ilumina la sonrisa. Canta como si le fuera la vida en ello, como si tuviera atravesadas todas las demandas en la garganta. Damba es mauritano, delegado del colectivo CSP27 y desde hace días, uno más de los activistas que tratan de construir una Francia mejor en la Nuit Debout, la Noche en Pie parisina.

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Damba era un crío cuando llegó a Europa. Lo hizo, como muchos otros compañeros de lucha, con poco más que los bolsillos llenos de esperanzas y promesas y el agua hasta el cuello en un cayuco. Atravesó España hasta llegar a Francia y vive aquí desde hace dieciséis años. Damba, al que rechazaron la demanda de asilo en 2009, no vio su situación regularizada hasta el pasado 8 de diciembre. Este mauritano inquieto, de ojos risueños, lleva implicado en la lucha desde hace años y  sigue a la cabeza de la protesta a pesar de tener los papeles en regla. El colectivo aprovecha el espacio de diálogo, debate y protesta que la Nuit Debout ha creado para dar visibilidad a su lucha y recabar apoyos.

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Mucho antes de que los indignados franceses instalaran sus carpas en la República, el colectivo CSP27 visibilizaba su causa cada viernes en la plaza. Cuando las protestas comenzaron, decidieron establecer una comisión que se centrara en la situación de refugiados y sin papeles en Francia. Un problema, el de la acogida, que no es nuevo en el país pero que se ha mediatizado desde el pasado año. Fall, un joven senegalés alto y desgarbado que aterrizó en París hace seis años, aún espera los papeles. Se queja de que si no puede regularizar su situación, no puede encontrar trabajo. En esta lucha contra la precariedad laboral cabe su causa y celebra el apoyo que están recibiendo desde el movimiento Nuit Debout.

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Demba, un mauritano que llegó a Francia hace 16 años, coordina la protesta de los sin papeles en la Nuit Debout. / B. R.

La lucha de refugiados y sin papeles, entienden en la República, es una. Los refugiados de hoy, explican, son los sin papeles de mañana. “Querer construir un muro (otro más) entre quienes huyen de sus países debido a la guerra y quienes sufren la miseria económica es peligroso e indecente y no puede hacer otra cosa que alimentar tensiones y la estigmatización”, denuncian en un comunicado. Para la Nuit Debout, el problema de los refugiados y sin papeles se enmarca en un contexto más amplio. Por un lado, la invisibilidad de los sin papeles y su absoluta carencia de derechos hace de ellos una fuente de beneficios pues se convierten en mano de obra barata. Por otro, los refugiados son, en su opinión, consecuencia de guerras injustas y la expoliación en países desfavorecidos. Reclaman el respeto a los derechos humanos, al asilo y la libre circulación. Señalan sin titubear a los culpables: los gobiernos europeos, que durante años han practicado un “nuevo colonialismo haciendo explotar Irak, Libia, Siria…”. Consideran que los mismos que hoy cierran las fronteras son los culpables de su miseria, de su guerra. Y denuncian la invisibilidad de estos colectivos.

Los migrantes subsaharianos son invisibles. Llegaron a Francia huyendo del hambre, la miseria y la guerra. Vienen de Camerún, de Congo, de Costa de Marfil, de Mali, de Nigeria. Son los demandantes de asilo que durante las últimas décadas han llegado con cuentagotas a las costas del Mediterráneo y el Atlántico. Los mismos que huyeron de países que no recuerdan la paz, porque algunos ni siquiera la conocen y hoy son la mano de obra barata de los europeos. “Los esclavos del siglo XXI”, denuncian. “Los gobiernos se manifiestan de pronto como si descubrieran la magnitud de la tragedia”, pero esa tragedia hace mucho que es su rutina.

Son las 5 de la tarde en la Plaza de la República y los ritmos africanos, que tres chavales marcan al golpear con sus dedos agrietados la piel curtida de tres tambores, se convierten en banda sonora de esta tarde de viernes en la Noche en Pie. Koumbapri, una maliense de piel caoba que oculta su pelo tras un velo negro, danza mientras agita una hucha con la que pide donativos a los viandantes para la lucha de los sin papeles. Damba sacude su cuerpo al danzar y sonríe mientras canta “no somos peligrosos, estamos en peligro”.

(*) Beatriz Ríos es periodista.

La Noche en Pie (I) / La ‘Nuit Debout’: los indignados franceses, en pie.

La Noche en Pie (II) / ‘Nuit Debout’, una revolución francesa con acento español.

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