Conciertos cancelados en Turquía por criticar el mitin de adhesión a Erdogán

0
La cantante de pop Sila Gencoglu, censurada por cuestionar el mitin de apoyo a Erdogán, en uno de sus conciertos. / Ozgur Gundem
Sila Gencoglu, censurada por cuestionar el mitin de apoyo a Erdogán, en uno de sus conciertos. / Ozgur Gundem

Sila Gencoglu es una de las cantantes de pop más populares de Turquía y sus conciertos de escenografía electrónica atraen a miles de jóvenes todos los veranos. A Sila la preguntaron, cuando se convocó la multitudinaria concentración en Istanbul contra el golpe de Estado y a favor de la democracia, si tenía intención de acudir. La estrella del pop turco dijo que estaba, sin la menor duda, contra el golpe de Estado, pero que prefería “quedar al margen de semejante show”. En cuestión de horas, comenzaron a lloverle por las redes sociales multitud de insultos y casi de forma inmediata se cancelaron conciertos programados por la cantante en Ankara, Kayseri, Bursa, Istanbul…

De acuerdo con el comunicado emitido por el Ayuntamiento de Istanbul, la simple comparación de la concentración popular contra el golpe de Estado con un show ya era motivo más que suficiente para romper el contrato con Sila Gencoglu; en términos muy similares se expresaba, según informa la red Bianet, la “Fundación para la Cultura, las Artes y el Turismo” de Bursa, dependiente de este importante municipio, con casi dos millones de habitantes y situado, igual que Istanbul, junto al mar de Mármara.

Publicidad

Sila, tras la cancelación de los conciertos, dijo estar en “estado de shock” porque ella había dejado bien claro su oposición al golpe pero también a la manipulación política de los sentimientos populares convirtiendo una concentración de apoyo a la democracia en un acto de adhesión a la política autoritaria del presidente Tayip Erdogán.

El de Sila es solo un ejemplo, aunque el más llamativo debido a la popularidad de la cantante, del clima de “caza de brujas” que se vive en Turquía tras la intentona golpista del 15 de julio. Ningún sector crítico a la política de Erdogán se está librando de la campaña para neutralizar cualquier forma de oposición, ahora con la excusa de limpiar el aparato del Estado de toda traza gulenista, movimiento islamista moderado dirigido por Fethullah Gulen al que el Gobierno de Erdogán acusa de instigar la intentona golpista.

El profesor Candan Badem, investigado por tener un libro de Gulen. / Scholarsworldwide
El profesor Candan Badem, investigado por tener en sus estanterías un libro de Gulen. / Scholarsworldwide

El Consejo de Enseñanza Superior acaba de anunciar que el número de profesores universitarios investigados o apartados de sus puestos por este motivo asciende a 6.792. En algunos casos, una entrevista , una conversación telefónica con Fhetullah Gulen o tener libros suyos es motivo suficiente para estar incluido en las purgas.

Por ejemplo, Candan Badem, del Departamento de Historia de la Universidad de Tunceli, está siendo perseguido por tener un solo libro de Gulen en sus estanterías, donde había también numerosas obras sobre comunismo, marxismo y anarquismo. Según ha explicado Candan a la red Bianet, precisamente ese único libro de Fethullah Gulen lo había utilizado para realizar trabajos críticos contra el movimiento de este antiguo aliado de Erdogán, actualmente exiliado en Estados Unidos y para el que Turquía ha pedido la detención preventiva mientras dure el proceso de extradición solicitada por Ankara.

Los Profesores por la Paz, cientos de cuyos miembros ya habían sido expulsados de la Universidad antes de la intentona golpista, recuerdan que la escalada autoritaria de Erdogán y las depuraciones en la Universidad vienen de lejos y que ahora solamente se ha dado un salto más amplio en la misma dirección.

Algunos de estos profesores, que propugnan acabar de una forma negociada la guerra en el Kurdistán, ya han sido procesados por graves delitos, como le ha ocurrido a Mustafa Sener, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Mersin, acusado de propaganda terrorista, incitación al odio y manifestación ilegal. Mustafa Sener, como muchos otros profesores, no solo se ha quedado sin trabajo, vetado indefinidamente en todas las universidades de Turquía, sino que se enfrenta a una petición fiscal de 14 años de prisión. Solo en su universidad hay otra veintena de profesores en una situación semejante.

Una de las sedes del HDP asaltadas por la policía. / HDP
Una de las sedes del HDP asaltadas por la policía. / HDP

Con un Partido Republicano del Pueblo (CHP, socialdemócrata y kemalista) amordazado y atemorizado por las masas que Erdogán ha lanzado a la calle y un Partido de Acción Nacional (MHP, ultraderechista) cada vez en mayor sintonía con el nacionalislamismo de Erdogán, ahora quien está en el punto de mira es el pro-kurdo Partido Democrático de los Pueblos (HDP), el tercer grupo dentro de la Asamblea Nacional Turca (parlamento), al que ha comenzado a aplicarse la nueva ley que permite levantar la inmunidad parlamentaria de los diputados.

Los primeros de la lista han sido Selahattin Dermirtash, copresidente y líder indiscutible del HDP, y el conocido parlamentario por Ankara Sirri Sureyya Onder, uno de los que inició el movimiento de la plaza de Taksim. Para ambos se piden cinco años de prisión por “propaganda de organización terrorista”, aunque a Demirtash le esperan otros 93 procesamientos con dos peticiones de prisión a perpetuidad y otros 500 años de cárcel por diferentes delitos.

Decenas de sedes del HDP han sido asaltadas por la policía en un claro intento de amedrentar al único partido parlamentario que no se ha plegado al juego de Erdogán y que ha denunciado, al mismo tiempo, el golpe de Estado y el contragolpe del Gobierno. Las sedes han sido arrasadas sin justificación judicial alguna, destruyendo mobiliario, instalaciones y bibliotecas, como ocurrió en el local del distrito de Beyoglu, donde todos los libros, a excepción de la gran Enciclopedia de Historia Otomana, terminaron en el suelo, en una forma de actuar que recuerda demasiado a la “noche de los cristales rotos” del nazismo hitleriano.

 

Leave A Reply

Your email address will not be published.