Rafael Correa: “Vuelve la América Latina de los presos políticos, pero sin botas militares”

El expresidente de Ecuador, Rafael Correa, ha visitado Madrid este jueves, tras impartir una conferencia en la Universidad de Murcia. A su paso por la capital, aprovechó la tarde para reunirse con la comunidad migrante en un “encuentro cultural”, celebrado en la sede de UGT, al que también asistió la portavoz de Podemos, Irene Montero. El exlíder quiso comentar la oleada regresiva que vive, a su juicio, su continente: “Estamos en una persecución. América Latina vuelve a ser esa América Latina de los presos políticos, ya no necesitan botas militares, son suficientes sus medios de comunicación y una justicia sometida”, clamaba tras recordar las acusaciones que pesan sobre él y los casos del expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y el exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas.

El encuentro con la comunidad de Ecuador se convirtió en un homenaje al expresidente Correa, tanto de los asistentes como de los ponentes. Javier Couso, diputado de Izquierda Unida en el Parlamento Europeo, destacó algunos datos de los cambios que sufrió Ecuador bajo su Gobierno, como que la “inversión pública se triplicó” y que “la pobreza se redujo considerablemente”. La intervención de la portavoz de Podemos fue en la misma línea: “En estos momentos, en América Latina hay un gran avance de las fuerzas reaccionarias. Correa es un ejemplo de cómo se puede situar el buen vivir, la dignidad de la vida, en el centro de todas las políticas”. También ha manifestado sentirse preocupada por los avances de “los gobiernos de millonarios”, en referencia al argentino Mauricio Macri y el chileno Sebastián Piñera.

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En su intervención, la más esperada del evento, el presidente Correa ha recordado la crisis financiera de Ecuador de 1999, que obligó a migrar a su población: “Una generación entera creció sin sus padres”. El líder ecuatoriano cree que el “socialismo del siglo XXI debe caracterizarse por la supremacía del ser humano sobre el capital” y que los mercados necesitan una “gobernanza” internacional que actualmente no existe. A su juicio, “la triste víctima de la larga noche liberal” han sido los trabajadores, que compiten precarizando sus condiciones en el mercado.

El caso de Lula Da Silva,condenado 12 años de prisión por corrupción, ha estado presente en toda la sesión: “Si Lula fuera un opositor venezolano, preso sin ninguna prueba, ya estaría invadida Venezuela, pero como es Brasil, un Gobierno entreguista, no pasa absolutamente nada”. También ha recordado al exvicepresidente de Ecuador Jorge Glas, condenado a seis años de cárcel por asociación ilícita. Incluso, ha comentado las acusaciones que pesan sobre él y que apuntan a que la Controlaría –el órgano máximo de control fiscal del Estado en Ecuador– podría haber hallado indicios de responsabilidad penal por haber sobrepasado el límite de deuda tras modificar un decreto con parámetros de cálculo diferente durante su Gobierno: “Ya basta de jugar con el derecho a la reputación”.

El exmandatario se ha quejado de la “judicialización de la política”. “No nos pueden vencer en las urnas, así que hay que meter preso a Lula, Cristina o Rafael Correa para evitar que participen en elecciones. Están embriagados de poder”, decía sobre los Gobiernos, incluido el de su país, que él engloba en esta ola represiva. El ecuatoriano ha preparado una traca final para su discurso: “No podrán cortar nuestros ideales. Podrán cortar las flores, pero no la primavera”.