La ambigüedad de Mélenchon sobre la inmigración se le vuelve en contra

  • Francia Insumisa (FI) teme que Macron y Le Pen articulen la campaña de las elecciones europeas de 2019 en torno a la supuesta ‘crisis migratoria’
  • Sin embargo, Mélenchon es quien está poniendo el tema en el centro del debate de la izquierda.

PARÍS- Jean-Luc Mélenchon no quiere que la inmigración monopolice el debate político francés. El líder de La Francia Insumisa (FI) teme que Emmanuel Macron y Marine Le Pen articulen la campaña de las elecciones europeas de 2019 en torno a la supuesta ‘crisis migratoria’, dibujando una dicotomía entre europeísmo y nacionalismo que les conviene a ambos – en realidad la oposición es solo discursiva, ya que la ley sobre asilo e inmigración impulsada por Macron ha sido apoyada por la extrema derecha. Mélenchon no quiere que se hable demasiado de inmigración, pero es precisamente el líder insumiso quien está poniendo el tema en el centro del debate de la izquierda.

Los cambios de postura y de discurso de Mélenchon y La Francia Insumisa sobre la inmigración han provocado el desencanto de parte de la militancia y simpatizantes del partido y el entusiasmo de periódicos centristas como Libération, que airean con detalle y poco disimulada satisfacción las divisiones de La Francia Insumisa sobre este tema. El último episodio del sainete migratorio de la izquierda francesa comenzó con la publicación del Manifiesto por la acogida de los migrantes promovido por las revistas Politis, Mediapart y Regards y apoyado 150 personalidades del mundo de la cultura y la universidad. El texto, que rechaza radicalmente el discurso de la extrema derecha sobre la inmigración, ya ha sido firmado por más de 50.000 personas, entre ellas los ex ministros socialistas Benoît Hamon y Christiane Taubira y la diputada insumisa Clémentine Autain. ¿Los grandes ausentes? Jean-Luc Mélenchon y el resto de diputados y dirigentes de FI, que no han firmado.

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Manuel Bompard, portavoz de Mélenchon, ha criticado que el texto no hable de la “lucha contra las causas de las migraciones”, entre las que identifica a “la globalización capitalista”. El historiador Roger Martelli, uno de los impulsores de texto, ha respondido recordando que ya había migraciones antes del capitalismo financiero y ha lanzado la siguiente pregunta: “Atacar al poder financiero es una necesidad histórica […] pero es un proceso global de largo aliento. Y mientras termina ¿qué hacemos?”.

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Pero no es solo una diferencia de enfoque lo que ha llevado a Mélenchon a no firmar el manifiesto, ahondando el cisma en la izquierda sobre este tema. Como ha explicado en su blog, el líder insumiso reprocha a los promotores del texto que no le consultasen antes de publicarlo y que el manifiesto no se refiera a la actividad parlamentaria de su partido. La respuesta de Martelli no se ha hecho esperar: “No había ningún político entre los 150 primeros firmantes y no era cuestión que su redacción […] estuviese sometida a la apreciación de un buró político”. En las filas insumisas el texto se ha percibido como un ataque directo contra su partido y como un lavado de cara para políticos como Hamon y Taubira, que formaron parte del gobierno de Manuel Valls, aunque acabaron enfrentados con él.

Una mezcla de tacticismo y convicciones parece guiar los posicionamientos errantes de Jean-Luc Mélenchon sobre la inmigración. En 2015 criticó a Angela Merkel por su política de acogida de refugiados. En 2018, el grupo parlamentario insumiso defendió con fervor los derechos de migrantes y refugiados y votó contra la ley sobre asilo e inmigración de Macron. Pocos meses después, Mélenchon se niega a firmar un manifiesto que no contradice el programa de La Francia Insumisa.

En su libro La era del pueblo (2014), el líder de FI afirmó que el discurso que pronunció en Marsella celebrando la multiculturalidad de la sociedad francesa durante la campaña presidencial de 2012 le había hecho perder votos (aunque su portavoz Alexis Corbières considera que el problema fue más bien el voto útil a favor de François Hollande). Ese miedo al castigo electoral parece guiar la ambigüedad de FI sobre la inmigración, aunque ningún portavoz lo reconoce en público y su posicionamiento a favor de los derechos de los migrantes en el debate sobre la ley de asilo no tuvo ningún coste electoral para el partido.

Por otro lado, la “lucha contra las causas de las migraciones” se ha convertido en el eje del discurso insumiso sobre el tema, relegando la defensa de los derechos de los migrantes. Sin embargo, “¿qué haría la izquierda en el poder?”, se pregunta Martelli, “¿continuaremos la espiral europea promovida por Frontex, incrementando las técnicas de control, represión y expulsión […] o seguiremos la única política posible […]: la libertad de circulación, la acogida, el acceso de todos a unos derechos ampliados, la inversión de las lógicas de precarización?”.

Mientras Jean-Luc Mélenchon no responda claramente a estos interrogantes, las divisiones sobre la inmigración seguirán desgarrando a la izquierda francesa.  Buenas noticias para Macron y Le Pen.