Emmanuel Macron conmemora el centenario de la Primera Guerra Mundial entre polémicas

  • En su visita a la fábrica de Renault en Maubeuge, un sindicalista le gritó al presidente que “no era bienvenido”
  • En Charleville-Mézières (Las Ardenas), el presidente fue increpado por una jubilada, indignada por las subidas de impuestos. El recibimiento no fue mejor en Reims, donde la policía tuvo que proteger al presidente de los manifestantes reunidos para increparlo

A Emmanuel Macron le gustan los símbolos. El presidente francés comenzó su mandato dando un solemne paseo por el patio del museo del Louvre y esta vez, cuando las encuestas muestran que solo un 21% de los franceses aprueban su presidencia, Macron ha querido aprovechar el centenario del final de la Primera Guerra Mundial para hacer una gira conmemorativa por algunos de los principales escenarios del conflicto. La peregrinación ha tenido dos objetivos: “inscribir su figura en la Historia”, como lo expresó un periodista de France Info, y visitar algunas de las ciudades más deprimidas del noreste francés. Las regiones que más sufrieron la Gran Guerra son hoy uno de los principales caladeros de votos del Reagrupamiento Nacional (el nuevo nombre del partido de Marine Le Pen), una tierra azotada por la desindustrialización y cada vez más escéptica ante las promesas del joven presidente. Sin embargo, la última operación mediática de Macron no ha estado exenta de polémicas.

Como aperitivo de la semana de conmemoraciones, Emmanuel Macron señaló el parecido entre la situación política actual y la de los años 30, cuando la amenaza del fascismo se cernía sobre las democracias europeas. La comparación no es inocente: Macron quiere convertir las elecciones europeas de mayo de 2019 en un duelo entre la “lepra nacionalista” representada por Marine Le Pen, Matteo Salvini y Viktor Orban, y los “progresistas”, como le gusta llamar al campo político neoliberal y europeísta que aspira a liderar. La respuesta no se hizo esperar: en un artículo en Libération, el militante de La Francia Insumisa Pierre-Yves Cadalen recomendó al presidente que leyese al economista Karl Polanyi, que también se refirió a los años treinta, pero para criticar el liberalismo económico tan firmemente defendido por Macron.

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Poco después de estas declaraciones, Emmanuel Macron comenzó su periplo por el nordeste francés, que fue más accidentado de lo previsto. En su visita a la fábrica de Renault en Maubeuge, un sindicalista le gritó al presidente que “no era bienvenido”, criticando su reciente decisión de subir los impuestos a los combustibles. Esta medida, rechazada incluso por políticos ecologistas por su impacto desmesurado en las clases populares del ámbito rural, podría convertirse en un serio quebradero de cabeza para Macron, ya que varios colectivos han anunciado movilizaciones de automovilistas el próximo 17 de noviembre. En Charleville-Mézières (Las Ardenas), el presidente fue increpado por una jubilada, indignada por las subidas de impuestos. El recibimiento no fue mejor en Reims, donde la policía tuvo que proteger al presidente de los manifestantes reunidos para increparlo.

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Sin embargo, estos momentos de tensión palidecieron ante la polémica que estalló el pasado miércoles, cuando se hizo pública la lista de los militares franceses que lucharon en la Gran Guerra y serían homenajeados en Los Inválidos de París. Entre ellos estaba Philippe Pétain, el mariscal que durante la Segunda Guerra Mundial encabezó el régimen colaboracionista de Vichy. Entre sus crímenes destaca su cooperación con la Alemania nazi para deportar a decenas de miles de judíos franceses a los campos de concentración del Reich, donde la mayoría fueron asesinados. Macron defendió la decisión de homenajear a Pétain afirmando que “durante la Primera Guerra Mundial, el mariscal Pétain fue un gran soldado”. Tras las críticas feroces de personalidades como el expresidente François Hollande y Francis Kalifat, el presidente del Consejo de las Instituciones Judías de Francia, Macron se vio obligado a dar marcha atrás y excluir a Pétain del homenaje.

La accidentada “itinerancia memorial” del presidente terminó el pasado domingo 11 de noviembre, cuando se cumplían cien años del armisticio que puso final a la Primera Guerra Mundial, después de cuatro años de conflicto y nueve millones de muertos. El presidente francés pronunció un discurso ante decenas de jefes de Estado y de gobierno, incluidos Donald Trump, Angela Merkel y Vladimir Putin, en el que reivindicó su “patriotismo, contrario exacto del nacionalismo”. La semana de Macron acabó tan mal como había empezado: después la tensa reunión que mantuvieron Trump y Macron el sábado, el presidente estadounidense rechazó la invitación de su anfitrión al Foro de la Paz, último evento de las conmemoraciones. Así terminó una semana dedicada al recuerdo, que quizá Emmanuel Macron quiera olvidar lo antes posible.