Cientos de personas se manifiestan contra el racismo institucional en Madrid

Por las jornaleras marroquís de Huelva, que denunciaron abusos sexuales y laborales, por Manuel Fernández Jiménez, un joven gitano que falleció en la cárcel de Albocàsser (Castellón), por el mantero Mame Mbaye que murió en Lavapiés… Por demostrar que sus casos no son aislados y son fruto de un sistema racista ,este domingo cientos de personas se han manifestado en Madrid para protestar contra la «violencia institucional».

Es la segunda manifestación estatal de personas no blancas que se celebra en España. Este año, el objetivo ha sido denunciar que el racismo es una cuestión estructural, «de fondo» y no anécdótica. Las «redadas», las devoluciones en caliente o los Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) son parte de las «estructuras racistas del Estado», tal y como asegura a Cuartopoder.es Paula Guerra, presidenta de SOS Racismo Madrid. A los colectivos organizadores, entre los que se encuentra Mapa 12N, SOS Racismo Madrid, el Sindicato de Manteros de Madrid, la Asociación Feminista Antirracista (AFA) o el Movimiento Moro Antirracista, se han sumado otras cuarenta organizaciones. También se han convocado protestas y acciones en Barcelona, Zaragoza, Bilbao y Valencia. Para Guerra esta unión tiene una lectura: «Nos estamos convirtiendo en un sujeto político».

La marcha ha partido desde la Plaza de Cibeles para desembocar en Sol dos horas después. En el inicio se encontraba, entre otros jóvenes, Diallo, de 20 años, que se mudó el año pasado desde Ceuta: «He venido porque quiero mostrar a la gente lo que los políticos están haciendo con los migrantes y refugiados», explica a Cuartopoder.es. Ha acudido por primera vez para protestar contra las políticas de la Unión Europea.

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En la marcha había también muchas banderas gitanas. Además de las políticas como la Ley de Extranjería, Cayetano Fernández, del colectivo Kale Amenge, habla con este medio sobre todas las discriminaciones que viven los gitanos en España, que van desde la ‘guetización’, que se manifiesta en barrios como las 3.000 viviendas, hasta la discriminación en la escuela, donde no solo se ignora las aportaciones culturales de este pueblo, sino que también se «celebra el genocidio».

Este portavoz pone un ejemplo que sonará a todos los lectores: «Se habla del Marqués de la Ensenada como el gran modernizador de España, que trajo las ideas ilustradas a nuestro país, pero se omite el genocidio que perpetró contra los gitanos. Separaba a los niños mayores de siete años de sus madres», recuerda. Las consecuencias de la discriminación a todos los niveles acaba repercutiendo en la salud: «Los gitanos viven menos que la media de la sociedad española»

 

La manifestación ha transcurrido con normalidad. Se han entonado proclamas como «contra el racismo y su violencia, ahora y siempre, resistencia» o «CIE, redadas, vallas y fronteras, así se construye la riqueza europea». Entre los asistentes, también había algunos políticos, como la diputada de Podemos Rita Bosaho o Carlos Sánchez Mato, de Izquierda Unida.

También han lanzado un mensaje para el presidente del Gobierno y su política “cosmética” que sigue provocando muertes en la frontera sur: “Pedro Sánchez es racista”, han gritado.

Entre los manifestantes ha emergido una especie de serpiente, un «símbolo ancestral» que «asegura protección y seguridad» de los que acuden a protestar por esta causa. La cabeza del enigmático animal la ha portado Cynthia Selva, una ecuatoriana de 23 años. Ha pasado 18 de ellos en España, prácticamente toda su vida académica: «Te enseñan la historia desde un punto de vista colonialista y eurocéntrico. A veces, esto provoca incluso autoracismo y rechazo a nuestra propia cultura».

Para esta joven, el racismo y el heteropatriarcado comparten técnicas y estructuras. No debe ser la única que hace esa asociación. Otra chica llevaba una pancarta donde ponía «soy latina y no busco tu dinero». Hace dos años, Selva se puso las ‘gafas antirracistas’ y ya no se las pudo volver a quitar. Opina que la sociedad española no se identifica como racista porque tiene «un mal concepto del racismo», vinculado a insultos o agresiones. Sin embargo, la xenofobia se manifiesta en la cotidianidad de otra forma, como en el miedo a que la Policía «te pida los papeles» y pueda abrir un expediente de expulsión: «Tú puedes ser argentina y blanca y no sentir el racismo hasta que vienes a España y te topas con la Ley de Extranjería». Durante toda la marcha se oían cánticos como «la tierra robada será recuperada» o «España no existe sin robo colonial».

El Sindicato de Manteros de Madrid también ha estado presente, pero en esta ocasión, el portavoz no ha querido desvelar su nombre: «Sufrimos todos los días el racismo institucional en la vida cotidiana, nos obliga a vivir en la clandestinidad«, ha afirmado sobre la falta de alternativa de estas personas africanas, que pueden vivir en España durante más de una década sin poder regularizar su situación.

Poco después de que el cielo se tiñese de negro, la manifestación había a desembocado en Sol, donde se han leído varios manifiestos. El primero ha sido más general, donde los asistentes se identificaban como las hijas y nietas de las «migrantes perseguidas», las «sin papeles» o las descendientes de las mujeres racializadas «que la supremacía blanca de Europa» no ha podido expulsar. Después, se han oído las reivindicaciones de cada uno de los colectivos, desde los asiáticos a los africanos, unidos en el «poder racial»,