K. Taxilaga, líder indígena mexicana: “Policía y militares son serviles con las transnacionales”

México es uno de los países más peligrosos para los defensores de derechos humanos. El año pasado fueron asesinados 13 activistas. Karen Taxilaga conoce de primera mano esta cruda realidad a la que se enfretan quienes se atreven a denunciar los abusos de los gobiernos y las multinacionales contra la población y las comunidades indígenas. Dirigente de los comuneros hñähnu (otomí), actualmente es la Secretaria de Asuntos de la Mujer del Comité Ejecutivo Estatal de la Unión Fuerza Indígena Campesina (UFIC). Perseguida por denunciar la grave contaminación del agua y la tierra en el estado de Hidalgo, lleva residiendo desde el pasado mes de octubre en Catalunya gracias a un programa temporal de de protección para defensores de la Comisión Catalana de Ayuda al Refugiado (CCAR).

–¿Por qué se vio obligada a abandonar Hidalgo?

«Me tuvieron dos días secuestrada y me violentaron sexualmente»

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— No tuve otra opción dado que ya eran cinco las ocasiones en las que habían intentado terminar con mi vida. Esta última me retuvieron dos días secuestrada, en los cuales me torturaron, me golpearon muchísimo, me cortaron el cabello y me violentaron sexualmente. Cada vez ha ido empeorando ese intento de parar el el trabajo que hago con las comunidades indígena y la defensa del territorio.

— ¿Por qué es tan molesta la labor que usted hace en su territorio?

Informo a las comunidades indígenas de cuáles son las herramientas jurídicas para lograr un ambiente mas sano y una vida mejor, que no se sigan violentando sus derechos humanos. Eso es lo que no les ha gustado tanto a los gobiernos como a las empresas nacionales y transnacionales que existen en la zona centro del país.

¿Identifica a las personas que la tuvieron secuestrada?

En esta última ocasión fueron militares. En México existe algo que es horrendo: las dependencias policíacas y militares no trabajan para beneficio del pueblo, que es para lo que fueron creadas, sino todo lo contrario. Tienen una postura servil hacia las empresas transnacionales y hacia todo lo que significa despojo y destrucción de territorio. Por esto he sido dañada tanto física como emocionalmente. Aquí llegué completamente devastada, pero ahora tengo la facilidad para hablar y ya no tengo miedo.

¿Ha podido denunciar estas agresiones que ha sufrido?

No es posible denunciar. En mi caso me dijeron que no podía denunciar mi desaparición si estaba viva. Es ilegal que no te permitan denunciar. Desafortunadamente, si un medio periodístico o un corresponsal se atreve a sacar la nota de lo que está sucediendo y, sobre todo, en el caso del trabajo que yo hago, contra la contaminación en el valle del Mezquital, lo encontramos muerto. Por eso está invisibilizado el despojo del territorio y el daño que se le está haciendo a las comunidades indígenas, campesinas y rurales de México.

–¿Cuál es el interés principal que tienen las empresas en su territorio, el valle de Mezquital, y por qué están contaminando su agua?

«Nos devuelven el agua con todo el drenaje profundo de la Ciudad de México y con eso se riegan 90.000 hectáreas»

— En el valle del Mezquital se encuentra el manto freático más grande de la zona centro del país. Ilegalmente se llevan el agua para la refinería y la termoeléctrica en Tula. En total son 5.800 empresas que terminan beneficiándose de nuestra agua. Los comuneros de Tezontepec exigimos que las empresas traten el agua que se llevan porque desafortunadamente no solo se la llevan, sino que nos la devuelven con todo el drenaje profundo de la Ciudad de México y la zona metropolitana. Con eso se riegan 90.000 hectáreas de donde sale toda la comida para la zona centro del país. Nos mandan arsénico, cianuro, cromo, plomo, estaño… Un sin fin de metales pesados que mágicamente convertimos en alimento y terminan comiéndoselo más de 575.000 habitante de la zona centro del valle del Mezquita. Sin embargo, hay más gente de Distrito Federal y la zona metropolitana que terminan comiendo lo mismo.

— ¿Qué consecuencias tiene para la salud ingerir estos alimentos regados con aguas contaminadas?

— En el valle del Mezquital tenemos niños con cáncer, niños dializados a partir de los seis años, abortos espontáneo, casos de hidrocefalia, niños con malformaciones… Hay mucho cáncer y desafortunadamente no contamos con los servicios de salud necesarios. Ni siquiera se nos da la oportunidad de hacer exámenes para saber si es cáncer o no. Las comuneras nos hemos dado a la tarea de ir a las escuelas a reconocer a los niños que tienen algún tipo de cáncer y hacer lo necesario para que se les dé tratamiento.

— Hablaba de las comuneras. ¿La mayoría de las líderes en su comunidad son mujeres?

— Las comunidades indígenas se rigen por usos y costumbres. Nos organizamos en las asambleas municipales, en las cuales exponemos los conflictos que existen y buscamos la manera de darles solución. No solo somos mujeres, pero la mayoría somos mujeres porque somos quienes buscamos una solución más pronta al conflicto. También somos madres, tenemos más contacto con la naturaleza y somos más protectoras. Creo que es la personalidad de las mujeres en todo el mundo.

— ¿Cuál diría que es la situación de los defensores de derechos humanos o activistas ambientales en México?

— Es igual que en toda Latinoamérica. En México, desafortunadamente, los defensores quedamos en medio de una guerra de partidos, entre el presidente nuevo que ha llegado y los estragos de 80 años del PRI. El nuevo presidente está queriendo hacer un cambio y darnos las herramientas necesarias para poder superar la crisis medioambiental y de derechos humanos. Sin embargo, los poderosos que estaban antes no han acabado de irse. Tienen una estructura tan grande que van poniendo trabas y hacen cosas atroces culpando al nuevo presidente.

Por ejemplo, en enero en una explosión durante la toma clandestina del oleoducto de Pemex en Tlahuelilpan (Hidalgo) hubo más de cien muertos –eso fue lo que dijeron, pero en realidad hubo más de 300 muertos, eran vecinos míos–. No eran ladrones, era gente que llevaba un mes sin gasolina sin poder ir al DF a vender sus productos. Les dijeron que había una fuga en la tubería y que los militares estaban dejándoles que llevaran un garrafón de 20 litros por familia. Yo me pregunto, ¿ la llama que se encendió fue tan mágica que no hubo ni un policía, ni un militar con una quemadura? Solo se quemaron los pobladores. No creo que eso lo hiciera el nuevo presidente.

— ¿Quién cree que puede estar involucrado con este accidente?

— Yo creo que es el PRI, que sigue gobernando en Hidalgo. El PRI es mi enemigo principal y el de todos los defensores de derechos humanos en el estado. Fue una tristeza lo que le ocurrió al activista Samir Flores. Un día antes fue a hacer una manifestación contra un proyecto que es una tontería, un gaseaducto que va a pasar cerca del volcán de Popocatepetl que está todo el rato activo. Es una bomba de tiempo. El informó de eso y lo mataron en su casa a las 5 de la mañana. No puedes decir nada, en México solo quieren mudos. Pero los defensores no podemos quedar mudos porque seríamos parte de esa estructura de destrucción que trae el mismo capitalismo.

— Durante su estancia en España, ¿está tratando de dar a conocer el problema de su región?

— Veremos que se logra hacer al venir al lugar de donde son la mayoría de las empresas que más perjudican en el territorio. Hay empresas españolas como Abengoa allí. Con la ayuda de la ciudadanía y los Gobiernos queremos frenar el daño que hacen estas empresas, no solo en México, sino en toda Latinoamérica. Me han dado la oportunidad de reunirme con varias autoridades en España. Estamos tratando de crear un centro de educación para la paz en el valle del Mezquital que sea la base para una universidad dedicada a la descontaminación de suelo y subsuelo.

— ¿Qué debería hacer el Gobierno español y las empresas que trabajan en su área?

«Es hora de que España se dé la vuelta y vea que en México hay una guerra totalmente silenciada»

— Cumplir con lo que les manda la ley. Tratar el agua que consumen, que utilizan. Necesitan despojar a los pueblos y dejar de imponer proyectos en áreas comunes (indígenas). También pedir el consentimiento de los pueblos para ver si aceptan estos proyectos en su comunidad. No estamos diciendo que no queremos empresas, sí queremos, pero queremos vivir de manera sana y estar tranquilos.

Es hora de que España se dé la vuelta y vea que en México hay una guerra totalmente silenciada, que hay muchísimos muertos, igual que en Colombia. Tenemos que buscar la manera de frenar todo eso. La guerra es atroz y ni siquiera estamos en el mapa de conflicto.

¿Quiere volver a Hidalgo? Si es así, ¿qué situación espera encontrar?

Planeo volver a Hidalgo, estar con mis hijos y mi familia. Vuelvo con la intención de seguir en mi trabajo. Tengo la convicción de que tenemos el derecho de vivir en un área tranquila y sana. Y además todos los mexicanos tenemos derecho a conocer nuestra Constitución y los derechos humanos.