Alimentos más caros y falta de medicinas: los más pobres sufrirán más un Brexit duro

  • Una salida sin acuerdo del Reino Unido afectaría a las personas con menores ingresos “de manera desproporcionada”, según un documento filtrado al Gobierno británico

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A seis semanas del día en que el Reino Unido debería salir de la Unión Europea, la incertidumbre sobre si habrá una salida ordenada o no es máxima. Boris Johnson sigue empeñado en renegociar el acuerdo que firmó su predecesora al frente del país, y ha aumentado sus contactos con Bruselas en la última semana, pero de momento un entendimiento está aún lejos.

El principal escollo en las negociaciones es la llamada cláusula de salvaguarda de Irlanda. El acuerdo firmado entre Theresa May y Bruselas preveía que el Irlanda del Norte -parte del Reino Unido- se quedara dentro de la unión aduanera con el resto de la isla -miembro de la UE-, para evitar crear una frontera dura entre las dos mitades.

Johnson está en contra de esta medida porque desea que todo el país corte sus vínculos con la UE desde el 31 de octubre y quiere evitar que se creen fronteras dentro del propio Reino Unido: si se aplica el llamado ‘backstop’, los productos que viajen desde Londres a Irlanda del Norte tendrían que pagar impuestos y pasar controles aunque no saldrían del mismo país.

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Aunque el Parlamento británico ha aprobado una ley que impide que el país salga sin acuerdo, Johnson está determinado a salir el día 31 de octubre, con o sin él.  Y si el Reino Unido sale a las bravas de la UE, quienes más sufrirán son los que menos tienen, tal y como reconocía un documento filtrado al Gobierno británico el mes pasado.

Según este papel, que forma parte de la llamada Operación Yellowhammer -una acción de previsión para paliar las consecuencias del Brexit-, nos acercamos a un precipicio que podría provocar problemas de abastecimiento de comida, medicamentos y combustibles, lo que repercutiría en un aumento de los precios de bienes básicos, al que serían especialmente sensibles las personas con menos poder adquisitivo.

“Lo único que han conseguido los partidarios del Brexit con su política es que el Reino Unido se halle en su mayor crisis política en décadas, una crisis que están pagando trabajadores, jubilados y pymes”, resumía el co-portavoz del grupo de la Izquierda Unitaria Europea, Martin Schirdewan,  durante el debate sobre el Brexit que ha tenido lugar este miércoles en la Eurocámara.

El documento advertía también de posibles problemas para controlar la sanidad alimentaria y colas de camiones en las fronteras, que podrían llegar a tardar más de dos días en poder cruzar el Canal de la Mancha que separa las costas británicas de las francesas.

Un ‘no deal’ dejaría en una situación impredecible a los 3,6 millones de europeos que viven en el Reino Unido, incluidos 165.000 españoles. Las autoridades británicas han abierto un registro de ciudadanos europeos para que estos puedan probar que vivían ahí antes del día D, lo que en principio debería asegurarles el derecho a quedarse. Según el Gobierno de España, unos 70.000 españoles ya se han registrado. El problema es que una salida sin acuerdo hace que nada esté realmente garantizado.

Aunque parece algo asumido y lógico que quienes más sufrirían el impacto de una salida sin acuerdo serían aquellos que viven en el Reino Unido, Bruselas y las capitales europeas han reconocido que sufrirán también y han puesto en marcha planes de contingencia.

El Gobierno español aprobó su plan el pasado 1 de marzo. En el texto se prevé mantener la atención sanitaria a los británicos que viven en el país, y se incluyen disposiciones sobre la cooperación policial, y el refuerzo de las aduanas. Hace unos días Bruselas presentaba su propio plan de preparación que, entre otras cosas, otorgaba seis meses a Iberia para adaptar su accionariado, ya que la compañía forma parte del grupo británico IAG. Si no lo hace, Iberia y Vueling dejarán de poder ofrecer vuelos entre ciudades de la Unión.

A pesar de estos planes, el ministro británico para el Brexit, Stephen Barclay, ponía en duda la preparación de las empresas españolas ante un posible ‘no deal’ durante una conferencia con directivos de compañías en Madrid el jueves pasado. Algo que ha sido entendido por muchos como una provocación para presionar por un acuerdo más favorable a los intereses británicos.

Gibraltar, la otra frontera de la que nadie habla

 Aunque las negaciones se han centrado en la frontera de Irlanda del Norte, la principal línea terrestre del Reino Unido con la UE, esta no es la única. Los más de 8.000 trabajadores españoles que cruzan a diario a Gibraltar podrían sufrir más de cuatro horas de esperas en la frontera “al menos durante algunos meses”, según el mismo documento filtrado a Downing Street.

En el debate de este miércoles en la Eurocámara, la diputada de Unidas Podemos, María Eugenia Rodríguez Palop, denunciaba que no existe “ningún plan de contingencia fiable, acordado y financiado” para estas personas. “No sabemos todavía cómo vamos a evitar que sus permisos de trabajo no se modifiquen negativamente, que no disminuyan sus retribuciones ni sus pensiones o que no se deteriore la atención sanitaria a la que tienen derecho”. Rodríguez Palop fue la única europarlamentaria en referirse a Gibraltar en las más de dos horas que duró el debate en Estrasburgo.

España ha firmado cuatro acuerdos sobre Gibraltar con Theresa May, pero no está claro si estos tendrán validez en caso de una salida a las bravas.

Bruselas y Londres intensifican contactos, el acuerdo está aún lejos

En la última semana, representantes de ambas capitales han empezado a verse casi a diario. De hecho, este miércoles Londres envió por primera vez documentos en papel, algo que Bruselas viene pidiendo desde hace semanas.

Esos documentos se supone que proponen soluciones alternativas a la cláusula de salvaguarda -no ha sido aclarado por las autoridades-, pero el acuerdo parece estar lejos todavía. “El Brexit es una escuela de paciencia, pero aún queremos alcanzar un acuerdo”, afirmaba este viernes el líder de los negociadores europeos, Michel Barnier, según declaraciones recogidas por The Guardian, tras verse durante algo más de una hora con Stephen Barclay.

A la vez, la Comisión ha dejado caer en un comunicado que las propuestas de Londres aún no eran lo suficientemente concretas. “Seguimos abiertos a examinar cualquier propuesta que alcance los objetivos de la cláusula de salvaguarda”.

Se espera que las reuniones sigan a nivel técnico en las próximas semanas, con el objetivo de llegar a un acuerdo que los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete puedan aprobar en la próxima cumbre europea del 17 y 18 de octubre, diez días antes del día de la desconexión. Si no hay acuerdo, cada vez empiezan a tomar más color las imágenes en blanco y negro de personas acumulando alimentos en sus casas para evitar la escasez. Quedan 40 días.

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