GEOPOLÍTICA

Vacunas, información y propaganda en la “guerra fría“ entre Estados Unidos y China

  • “Aproximadamente nueve de cada diez adultos estadounidenses ven el poder y la influencia de China como una amenaza", Helena Villar
  • “Uno de los problemas con Trump es que nos parezca mejor el relato de China que el de Estados Unidos, y China es una dictadura”, Ramón Lobo
  • “Xi Jinping es el líder más ambicioso que ha tenido China desde Mao”, Mónica García Prieto

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“Estamos bombardeados de propaganda”. Marta Nuevo, analista de política asiática en El Orden Mundial, advierte de que esta tónica aumentará en los próximos tiempos, conforme se asiente lo que algunos analistas internacionales se atreven a llamar como “la nueva guerra fría” entre Estados Unidos y China. La polarización entre las dos superpotencias dibuja un nuevo escenario geopolítico que determinará el futuro. Las elecciones presidenciales estadounidenses fechadas para el próximo noviembre, pese a las bombas de humo de Donald Trump, hacen prever un incremento de la tensión estos meses, pues el líder norteamericano ve en la alimentación de la idea del enemigo exterior, China, una forma de intentar salvar su presidencia en horas bajas. Acusaciones de espionaje, crisis diplomáticas con cierre de mutuos consulados...

La pandemia de covid-19 ha venido a cambiarlo todo y a diferentes escalas, también las relaciones internacionales, el tablero de juego mundial. El periodista Ramón Lobo explica a cuartopoder: “Una de las cosas que hará la pandemia será acelerar cambios que ya estaban en marcha”. “Era ya visible la emergencia de China como gran potencia mundial, una potencia con capacidad de disputarle a Estados Unidos el número 1. En Estados Unidos siempre se hablaba de que se esperaba a China en el 2050 y, con la pandemia, se demuestra que se les ha adelantado 30 años el asunto”, prosigue.

Las batallas, hoy, se libran en distintos niveles. El nivel del discurso, el relato, el argumentario, es uno de los principales, siempre lo fue en un conflicto internacional: la propaganda. En una sociedad de la información en la que las nuevas tecnologías, las redes sociales y los medios de comunicación cada vez juegan un papel más importante para crear corrientes de opinión, fe y cosmovisiones, preparémonos; más tensión entre las dos superpotencias es un elemento añadido más para la difícil tarea de diferenciar lo que es verdad de lo que es propaganda. “El virus chino”, repite hasta la saciedad Trump y los medios más cercanos al líder norteamericano. Mientras, China desarrolla una acción más sibilina, tal y como describe la periodista Mónica García Prieto. “La diplomacia de la mascarilla”, pone como ejemplo.

García Prieto se refiere a cómo China, durante la pandemia, ha enviado material de protección individual, sanitario o, incluso, personal médico a otros países en apuros. Un gesto de solidaridad internacional, para algunos. Para esta periodista, buena conocedora del gigante asiático, es relevante entender que, en un momento de crisis, el conflicto entre libertad y seguridad toma especial importancia para las personas. El miedo genera necesidad de certezas, de seguridad. “La propaganda china es sibilina, pero pretende generar la sensación de que China va a ser una potencia mundial más, que está tan avanzada en muchos temas como otras potencias”, explica, añadiendo: “Buscan deslegitimar a las democracias occidentales que necesitan ayuda, en los momentos difíciles, de un régimen totalitario como el chino”. “Hay muchas personas que están dispuestas a legitimar una dictadura en tiempos de crisis”, advierte, sobre la posibilidad de priorizar la seguridad a la libertad.

Desde Estados Unidos, Helena Villar, corresponsal de Russia Today en Washington DC, se suma al debate. Al otro lado del Pacífico, las relaciones Estados Unidos-China son también un tema capital y los medios echan el resto en esto. “Si hay algo que une a los medios de comunicación de Estados Unidos, al margen de su orientación política o línea editorial, es esa suerte de patriotismo y orgullo de primera potencia y el objetivo de mantener ser la referencia mundial a toda costa”, describe Villar, prosiguiendo: “Cuesta encontrar publicaciones, ya no digo amables con China, sino honestas”. Aún así, diferencia: “Si bien los medios republicanos o de ultraderecha siguen la línea de agitar el fantasma comunista, las acusaciones de deslealtad en la competencia económica mundial y, últimamente, las conspiraciones sobre el origen del virus y la gestión del gobierno chino, los medios liberales son más de dar cancha a las acusaciones de ciberespionaje y, sobre todo, a ser insistentes en la narrativa de vulneraciones de derechos humanos, para crear siempre esa falsa sensación de que cualquiera es peor que Estados Unidos en este sentido”.

“El Pew Research Center ha publicado en julio los resultados de una encuesta en la que explican que, desde que Trump llegó a la presidencia, la visión negativa social sobre China y el presidente Xi había aumentado y había escalado aún más a raíz de la pandemia, arrojando los peores resultados desde que empezaron a hacer esa pregunta allá por 2005”, comenta la corresponsal de Russia Today, que explica: “Esto supone que, en un contexto de enorme crisis interna, los estadounidenses ven a su país ahora, más que en cualquier momento de los últimos 12 años, como el mayor poder económico y militar del mundo”. “Aproximadamente nueve de cada diez adultos estadounidenses ven el poder y la influencia de China como una amenaza, lo que viene a ser prácticamente toda la población”, alerta Villar.

Para Ramón Lobo, la proximidad de las elecciones estadounidense es un elemento de gran relevancia. “Si continúa Trump, no sabemos qué estrategia adoptará, pues utiliza un discurso muy cambiante, un día dice una cosa y al siguiente, la contraria, así siempre podrá decir eso del ‘ya lo dije’”, analiza, valorando, por otra parte que “si hubiera una victoria de Biden, que es un republicano moderado que se presenta con el Partido Demócrata, quizás se vuelva a la política anterior, más contención, más negociación e, incluso, a compartir con China, tal y como se hizo con la URSS durante un tiempo largo”. Lobo cree que “uno de los problemas con Trump es que nos parezca mejor el relato de China que el de Estados Unidos”.

Sobre las presidenciales de noviembre, Villar recuerda que “es innegable que las elecciones y la pandemia han exacerbado el lenguaje”, pero que “esta suerte de nueva guerra fría contra China viene de muy atrás y supone una de las principales estrategias de Estados Unidos a nivel internacional a medio y largo plazo, es la lucha por la hegemonía mundial que trasciende la era Trump”. “El Departamento de Estado lleva marcando como principales enemigos de este país tanto a China como a Rusia desde hace mucho tiempo”, recuerda la corresponsal, prosiguiendo: “La estrategia previa al coronavirus contra China estaba más orientada hacia la economía y contra Moscú se daba más a nivel diplomático, militar e influencia narrativa, pero la covid-19 ha ampliado el espectro de ataques contra el primero y ha buscado una excusa perfecta para intentar encontrar aliados”. “No es de extrañar el discurso que el secretario de Estado pronunció hace unos días contra China, por primera vez pidió expresamente una alianza de naciones contra lo que califica como nueva tiranía, parecía sacada de los tiempos más oscuros de la era macartista”, concluye.

Ramón Lobo no ve en China una intención militar de dominar el mundo y destaca de las superpotencia asiática que “tiene una enorme paciencia”. “Sus objetivos son claros y les da igual conseguirlos en esta generación o en las siguientes, en cambio, Estados Unidos, como nosotros, funciona a cuatro años vista”. García Prieto también subraya que China no tiene la prisa que las legislaturas imprimen en los mandatarios para llevar a cabo sus objetivos políticos. En este sentido, Xi Jimping puede tomarse más tiempo para desarrollar su estrategia. , describe esta periodista, que continua: “Conforme ha ido cogiendo más poder y viendo que en el lado americano existe un declive evidente tanto estratégico, como económico y moral, Jimping ha desarrollado más la ambición china de liderazgo mundial”. “China, en general, tiene la sensación de injusticia histórica, consideran que le han arrebatado su imperio”, analiza, matizando: “China no quiere convencer a occidente ni imponerse, quiere comprar a occidente. Se quedan con economías y cierran posibles maniobras políticas de reacción a esto, es la diplomacia de la deuda”, concluye.

“Los relatos sobre la pandemia han tomado una vital importancia”, considera, por su parte, la analista de El Orden Mundial. Por ello, todo lo relativo a la vacuna es muy importante. “Para China, conseguir la primera vacuna para el mundo sería una victoria de gran relevancia”, añade. Sobre este asunto, Lobo recuerda que una vacuna, en este momento de pandemia, “supone un elemento estratégico, proteges a tu población frente a tu supuesto enemigo”. Además, “para China, poder regalar la vacuna a todo el mundo sería una demostración de fuerza tremenda”, según este veterano periodista. Quizás, la vacuna de la covid-19, la pandemia que ha estremecido el mundo, sea uno de los símbolos más importantes sobre los que construir el mundo post-pandemia. El nuevo mundo. En los últimos días, Rusia dice haber tomado la delantera.

 

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3 Comments
  1. mastropiera says

    Al contrario que EE.UU, China no supone ningun problema para la humanidad. Me hace gracia la absurda crítica de M. García Prieto, porque lo de la dsplomacia de la ‘deuda’ es lo que lleva haciendo el Capitalismo de EE.UU (y todos sus organismos satélites [FMI, BM, USAID, OTAN…]) desde la WWII… ¿Acaso tenía China otra alternativa después de la caída del muro?. Simplemente ha entrado a jugar la partida de cartas con otra estrategia más práctica y sibilina (a todas luces mucho más inteligente).
    Nota: Me extraña que ninguna de las analistas haya mencionado el monumental conflicto interno que va a implosionar en el interior de EE.UU … Las altísimas probabilidades de un conflicto civil interno en EE.UU ante la decadencia del Imperio gringo es la mejor de las noticias para el resto de la humanidad en su conjunto.

    1. andres says

      Totalmente de acuerdo. y añad mas. Mis enemigos no estan en Beijing ni en moscu, ni en teheran, ni en damasco, ni en caracas…. Mis enemigos estan a un paso de mi casa en la avenida del generalisimo em madrid rebautizada (pero solo de nombre, como la castellana) y en sus patrones: londres, hamburgo, berlin, washington … Por eso todo lo que debilite a mis enemigos bienvenido sea. Me alegra esa era de inestabilidad social que han inagurado, espero que dure mucho, me alegra que les den por….. en Irak, Siria y hasta en el infierno, me alegra que sus superaviones como el f-35 no pueda volar si hay tormentas, ni pueda ir a toda velocidad porque se le cae la colita, espero que se les acabe ir por el mundo comprando todo lo qye les da la gana pagando con unos papelitos verdes que no sirven ni pa limpiarse el culo. Todo lo mal que les vaya a ellos y sus lacayos de por aqui me alegra. En cuanto a los opinadores del articulo…. pues bueno, tienen que comer os perdono

  2. Martín says

    Se dice Xi Jinping, 习近平, no «Jimping» con eme. La grafía «jim» no existe en chino actual.

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