Sira Rego: “PP, PSOE y Cs deciden en Bruselas que España sea subalterna de Trump”

  • Entrevista con la número 2 de Unidas Podemos Cambiar Europa

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Sira Rego (Rivas, 1973) es la número 2 de Unidas Podemos Cambiar Europa, la confluencia de Podemos e IU para las elecciones europeas encabezada por María Eugenia Rodríguez Palop. Rego deja la política municipal, ha sido concejal de Hacienda e Innovación Energética en Rivas, para dar el salto a Bruselas, al Parlamento Europeo. La próxima legislatura europea se prevé muy importante, el ascenso pronosticado en las encuestas de los grupos de ultraderecha podría ser significativo. Retos mundiales como el cambio climático, las migraciones, la guerra comercial entre China y Estados Unidos. Hoy, cuartopoder.es, pregunta a esta candidata, una de los pesos pesados en la dirección de IU de Alberto Garzón.

— Esta semana se ha iniciado la XIII Legislatura en España. ¿Qué le pareció el comportamiento de las derechas cuando algunos diputados prometían o juraban el cargo?

— Seguí un poco el asunto, pero tangencialmente. Estoy volcada en la campaña de las europeas. Reconozco que no lo seguí con todo el detalle. El espectáculo me pareció lamentable, el buscar el espectáculo por el espectáculo en sí mismo y en algunos puntos, la provocación. Las tres derechas y extremas derechas están inmersas en un plano que tiene que ver con la batalla de las ideas, con corregir elementos de cierto consenso y convivencia, con modificarlos, con debatir algunos temas que ya estaban superados en la agenda política, como el feminismo, los derechos, inmigración. Recuperan posiciones autoritarias, las trasladan a las batallas de las ideas y generan marcos de confrontación durísimos. Lo que vimos el martes va en esta línea: recuperar marcos de confrontación que, desde mi punto de vista, son innecesarios.

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— Lo más polémico fue la participación en la sesión constitutiva de las Cortes de los presos políticos catalanes. ¿Cómo perciben este tema sus socios de la izquierda europea? ¿Cómo se ve más allá de España?

— En general, la percepción es la de la sorpresa, cuanto menos. No parece razonable que esta gente esté en este proceso judicial. Se comparte la premisa que planteamos: un problema político tiene que tener una solución política, la judicialización de la política nos lleva a situaciones irracionales en la que hay gente que por tener una posición política, más o menos compartida, se ve abocada a un proceso judicial que nos lleva a situaciones como el tener que llevar escoltada a una persona a recoger el acta de representante público. Estas personas no deberían ver restringidos sus derechos pasivos. En fin, en Europa hay una sensación de un cierto estupor pos la situación a la que se han llevado las cosas.

"Un problema político tiene que tener solución política"

— Existe la posibilidad de que en España haya un gobierno de izquierdas tras la victoria del PSOE el pasado 28 de abril. ¿Qué importancia tendría para la actual situación política de la Unión Europea el que haya un gobierno progresista español?

— Aportaría una luz enorme para Europa y una posibilidad tremenda de reconsiderar el marco general de la Unión Europea. Podría ser un puntal para luchar contra las políticas de recortes que vienen de Bruselas. Un país con un gobierno progresista permitiría revertir, tal y como hemos demostrado con algún acuerdo puntual al que hemos llegado en los últimos diez meses con el PSOE, muchas de las políticas de austeridad y demostrar que la única salida no es la austericida, que se puede generar una situación de equilibrio, una situación económica razonablemente buena para el país que no pase necesariamente por las políticas de recortes. Este ejemplo sería clarificador para la Unión Europea y para parar las políticas de recortes.

— ¿Es partidaria de que IU entre en un gobierno compartido con los socialistas?

"Como siempre: programa, programa, programa"

— Soy partidaria de debatirlo, primero, en IU. El saber colectivo es más poderosos, interesante y certero que las posiciones individuales. Lo que tengo claro es que esto no es una cuestión de entrar o no entrar, sino que al final cualquier gesto político se hace en la medida en la que consigues un objetivo.

Entendemos que tiene sentido plantear un programa político, si se llega a un acuerdo programático que mejore las vidas de la gente, puede tener sentido, si ese acuerdo no existiera, evidentemente, no lo sería. Como siempre: programa, programa, programa.

— ¿Están encontrando dificultades para que se hable de política europea durante esta campaña?

— Es muy complicado. Lo que tiene que ver con Europa suele estar ausente del debate político español. La campaña europea no ocupa el lugar que creo que debería tener en el debate público, esto hace que le intereses a menos gente. Sí hay una percepción general de que lo que ocurre en España tiene que ver con lo que se decide en Bruselas, pero en términos generales no es un debate presente.

La sensación que yo tengo es que ha habido una intencionalidad por parte del bipartidismo de mantener este debate alejado del conocimiento general. Mantienen una tensión permanente entre lo que hacen en Bruselas y lo que dicen aquí. En Bruselas, aprueban recortes de servicios públicos y austeridad, pero luego vienen aquí a defender que a la gente le vaya bien. Para el viejo bipartidismo, ahora incluimos a Ciudadanos, es más cómodo hacer aquí grandes discursos sobre el país, cuando en Bruselas deciden que España sea subalterno de Alemania o de Donald Trump. Su posición queda debilitada, creo que existe una cultura del desconocimiento sobre Europa impuesta por esta razón, porque no les interesa.

— La próxima legislatura en el Europarlamento puede ser la que la ultraderecha tenga una capacidad de influencia de gran relevancia. Hemos escuchado que los socialistas plantean acuerdos amplios, desde liberales hasta la izquierda, para aislar a las derechas y ultraderechas. ¿Qué opina sobre esto?

— Estaré encantada de que los socialistas quieran llegar a acuerdos amplios con nosotros y de que Pedro Sánchez nos llame para decidir, conjuntamente, a qué comisarios quiere designar. Hablar de amplias alianzas cuando nos han acusado de populistas y de que desarrollábamos una política reactiva contra la UE, mientras ellos abanderaban políticas que dejaban a la gente trabajadora al margen del sistema... Tendrán que concretar mejor a qué se refieren con esos acuerdos.

La estructura europea permite llegar a acuerdos en cuestiones simbólicas en el Parlamento Europeo, todo lo que tiene con el marco legislativo y decisiones en el Consejo y Comisión Europea depende totalmente del Gobierno. Quizás sea un elemento que debamos abordar con él en el marco de negociación global.

— Brexit. ¿Cuál es la postura de Unidas Podemos sobre esta crisis?

"Un Brexit duro sería desastroso"

— Nuestro punto de partida es un respeto absoluto por la decisión soberana del pueblo británico, pero llamamos la atención sobre la profunda irresponsabilidad de todas las partes por no haber pactado una hoja de ruta sensata para que el Brexit se desarrollara de la mejor de las maneras. La pelea ha estado más en el marco de proteger los derechos de la City que los derechos de los trabajadores de allí y de aquí, eso no nos gusta.

Creemos que un Brexit duro sería desastroso. Mirando a nuestro país, sería desastroso para el sur, el Campo de Gibraltar, tendría consecuencias en muchos puestos de trabajo. Sería una situación dramática. También quedarían tocados elementos como acuerdos de pesca y otros asuntos. Nosotros apostamos por un proceso de negociación, por acuerdos sobre migraciones, derechos de los trabajadores con garantías… Eso sería lo más importante, más allá de que a los de la City les vaya bien. Hay que mirar a los pueblos.

— Vemos cómo se está desarrollando la guerra comercial entre Estados Unidos y China. ¿Dónde se debería situar la Unión Europea?

— La Unión Europea tendría que tener voz propia. El problema es que, en este momento, hay una disputa interna sobre si hay que acercarse más a Trump o a China. Esto es un error. Hay que mirar hacia adentro, saber cuáles son las necesidades de nuestros pueblos y, a partir de ahí, desarrollar un marco de relaciones comerciales internacionales. Habría que reconsiderar los acuerdos de libre comercio y desvincularse de esto, que es una barbaridad. Lo que parece evidente es que una parte de las élites europeas han decidido apostar firmemente por una relación con Trump y otra parte por una relación comercial abierta con China. Europa debería plantearse qué quiere ser.

— Cinco abogados españoles han sido expulsados por Marruecos cuando iban a ejercer de observadores internacionales en un caso de activistas saharauis por los derechos humanos. ¿Qué impulsarán desde el Parlamento Europeo para avanzar en una solución al conflicto del Sáhara?

— La Unión Europea tiene que ser un mediador para que se celebre un referéndum y se ratifique el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui. No tenemos ninguna duda. El papel tiene que ser proactivo, de impulsar y garantizar este referéndum.

— ¿Qué impulsarán, por otro lado, para ayudar a resolver la crisis venezolana?

"Guaidó es un golpista"

— Nosotros partimos de una premisa objetiva: Guaidó es un golpista. Como demócratas de toda la vida, no nos gustan los golpes de estado. La posición europea tiene que ser la de no apoyar golpes de estado en otros países, siempre ser mediadores y facilitadores en cualquier proceso político, no apoyar opciones violentas.

Sobre todo, quiero señalar la cantidad de intereses que hay por ser Venezuela la primera reserva mundial de petróleo. El intento de golpe tiene más que ver con el control de los recursos naturales de Venezuela que con la defensa de la democracia. No olvidemos que detrás de todo esto está posicionada gente como Trump que, precisamente, no se caracteriza por la defensa de los derechos humanos y la democracia.

1 Comment
  1. ninja45 says

    No hay base para decir que Cataluña quedaría fuera de la UE. Y en este sentido se critica los principales dirigentes de la Unión Europea que han hecho declaraciones diciendo que Catalunya y Escocia quedarían fuera de la UE y deberían pedir la
    readmisión. Se refiere a declaraciones hechas por José Manuel Barroso y su predecesor, Romano Prodi, además de Viviane Reding, Herman Van Rompuy y Martin Schultz. Su posición no tiene fundamento de acuerdo con los tratados europeos. Tampoco hay ningún precedente en la legislación de la UE. Ni esta cuestión se ha resuelto nunca en ningún acuerdo de la ONU ni de la Convención de Viena. Tan sólo son casos prácticos, y varían entre las organizaciones internacionales. Somos partidarios de seguir la solución que ofrece la Convención de Viena en estos casos, es decir, que los tratados vigentes en el momento de la secesión continúen en vigor en todos los estados que se derivan del proceso. Y dice: “Si Catalunya se separa de España y Escocia del Reino Unido, todos continuarán formando parte de la Unión Europea. Tanto el estado escindido como el otro deberán acordar cómo se reparten los derechos y las obligaciones. Si no cumplieran las obligaciones, tanto el uno como el otro podrían ser expulsados de la organización internacional. Y siempre podrían renegociar con los demás estados miembros de la UE sus
    obligaciones cuando lo consideraran oportuno. Se desmontan algunas de las objeciones que se hacen contra la secesión. Por ejemplo, la de que no se respetarán los derechos de las minorías. No hay ninguna razón para suponer que la mayoría de la gente en la región secesionista sea menos tolerante que la mayoría de la gente en el estado predecesor. Al contrario, como que el estado escindido es más pequeño que el predecesor, a las minorías en este nuevo estado les será más fácil de salir y es más probable que sean tratadas con más tolerancia que no las minorías en el estado predecesor. Y hacemos esta consideración: No habría problemas de derechos humanos si Escocia, Catalunya, el País Vasco, Galicia, Flandes, Córcega, el Sur del Tirol o la
    Macedonia griega se independizaran. El artículo 2 del Tribunal de la UE protegería las minorías con más eficacia si obligara a los Estados miembros a garantizar el derecho de secesión de sus regiones, de la misma manera que el artículo 50 asegura a los Estados miembros el derecho de irse de la Unión. A la m. con los Borbones ladrones, la Injusticia española prevaricadora títere de fascistas y corruptos, vergüenza de Europa y sus «valientes» esbirros aporreadores de viejecitas y gente indefensa. Si me pegan, me divorcio. Som República !!*!!

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