Ángela Muñoz, de las Kellys: “El origen de nuestras enfermedades está en la explotación y la sobrecarga”

  • Por un acuerdo elaborado entre patronal y sindicatos, las mutuas deberán reconocer las enfermedades profesionales de las camareras de pisos
  • Las camareras de pisos, reunidas en 'las Kellys', creen que lo principal es cumplir con la legislación en materia de prevención laboral

A partir de ahora, las mutuas deberán reconocer las enfermedades profesionales de las camareras de pisos. Sus enfermedades, que son específicamente tres y que afectan con intensidad a ‘las Kellys’: síndrome túnel carpiano, bursitis y epicondilitis, serán reconocidas en los documentos que manejen las mutuas. La mesa de trabajo también abre la posibilidad de que otras enfermedades relacionadas con el trabajo de las camareras de piso, como dorsalgias, cevicalgias o hernias discales entren en ese reconocimiento.Las camareras de hoteles reconocen sentirse “contentas” con este avance, que se une al compromiso de modificar artículo 42 del Estatuto de los Trabajadores para garantizar que, a pesar de la externalización que sufre el colectivo, las trabajadoras gocen de las mismas condiciones laborales que la empresa contratadora de los servicios.

“Nos parece muy bien y lo celebramos porque estamos viendo por fin los resultaos después de dos años de lucha”, afirma Ángela Muñoz, representante de Las Kellys Madrid. Sin embargo, apunta que lo que verdaderamente les enferma es “el origen”, que delimita Muñoz en “la explotación y la sobrecarga de trabajo”. “Este trabajo ya es exigente de por sí, pero junto a esas dos variables lo hacemos bajo la presión de realizar 20 habitaciones al día, a través contratos precarios”, afirma Muñoz.

Por eso, además de las medidas presentadas, exigen que “se controle la sobrecarga, que se cumpla lo que dice la ley de riesgos laborales y se hagan estudios pertinentes y la prevención de riesgos laborales se lleve a cabo”. Sobre este aspecto, Muñoz recuerda la obligatoriedad que tienen las empresas de evaluar los riesgos laborales cuando se realiza una contratación, algo que en la práctica no se realiza. “Con la externalización no se están haciendo los estudios de ergonomía para calcular los ratios. La realidad es que en la reunión entre el hostelero y la empresa externa se intercambian los cromos pero ninguna de las dos partes se molesta en hacer un estudio de ergonomía y riesgos para comprobar cómo son las condiciones de las camareras de pisos”, alerta la portavoz de Las Kellys Madrid.

La explotación y la sobrecarga, advierte, no entiende de la calidad o de las estrellas del alojamiento, que reciben más estrellas cuanto más grandes son las habitaciones, “pero no se dice nada ni se valoran las condiciones de trabajo de las camareras de pisos, que en la práctica están superexplotadas”. Muñoz advierte de que van a “seguir peleando por conseguir mejoras”.

Jubilación anticipada con visión de género

Otro de los puntos que las camareras de pisos vienen reclamando es la aprobación de una jubilación anticipada teniendo en cuenta “la carga de trabajo” que soportan. “Hay muchas compañeras con problemas en los huesos, artrosis, y con las manos rotas por la dureza de este trabajo”. Califican de “imposible” que una camarera de pisos pueda trabajar hasta los 67 años, edad establecida en la actualidad para poder retirarse.

Es una petición que hasta ahora no ha sido atendida y que, considera Muñoz, tiene mucho que ver con lo feminizado del trabajo de camarera de piso. “Hay un tema de fondo que no se valora: el trabajo que realizamos las mujeres en este aspecto es un trabajo feminizado, poco valorado. Junto a nosotras en una situación parecida se encuentran las mujeres de trabajo doméstico, de servicio de ayuda a domicilio”, puntualiza.

“La guía de buenas prácticas supone saltarse la ley”

El último punto del acuerdo entre patronal y sindicatos supone la creación de un grupo de trabajo en el que se genere lo que se ha denominado una “Guía de buenas prácticas para la evaluación de riesgos ergonómicos y psicosociales”, un documento que las Kellys cuestionan. “Eso supone saltarse a la torera la Ley de prevención de riesgos laborales, donde se establecen los puntos y los artículos que se deben cumplir para un trabajo seguro. Para qué van a sacar otro listado, si esa ley es de práctica obligada”, se pregunta Muñoz.

Ángela Muñoz se muestra muy crítica con este documento y cuestiona si “hay que incluir los derechos laborales en una guía de buenas prácticas, cuando la ley ya está encima de la mesa”.

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