La UCI retira a Armstrong del ciclismo de por vida

Armstrong, en una imagen del 25 de julio de 2010, durante la vuelta de honor con su equipo al término de la 20ª y última etapa de la 97 edición del Tour de Francia, en París. / François Lenoir (Efe)

La Unión Ciclista Internacional ha decidido dar por bueno el informe de la Agencia Antidopaje de los Estados Unidos que condena a Lance Armstrong a su retirada de por vida del ciclismo profesional y le desposee de sus siete Tours de Francia. La sanción emitida por la UCI es definitiva y no podrá ser revocada en el TAS.

El pasado viernes, y por primera vez desde que se dio a conocer el informe de la USADA (US Antidoping AGency), Armstrong reapareció en público. Sus palabras solo se referían a lo difícil que habían sido estas últimas semanas en lo personal. Además, también aprovecho la ocasión para renunciar a la presidencia de su fundación Livestrong.

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No recuerdo en la historia del deporte una decepción de tal magnitud como la que hemos sufrido en el día de ayer. Mas allá de los logros como deportista, Lance Armstrong representaba, en muchos casos, no solo la figura de un superhombre capaz de ganar siete Tours de Francia de manera consecutiva, sino la figura del hombre que podía con todo. Su pasado y determinación en la lucha contra el cáncer nos hacía relacionar al ciclista con la esperanza de que el ser humano puede con todo.

De lo demás ya se encargaron las grandes firmas y un fantástico equipo de marketing que no paró de diseñar campañas ensalzando al ciclista hasta límites insospechables. ¿Quién no recuerda allá por 2004 la campaña de las pulseras Livestrong por un dólar?. Aún me acuerdo que estaban agotadas en todas las tiendas y que todos los deportistas nos queríamos poner una. Ciertamente crearon una figura que iba mas allá del ciclismo.

Todos nos dedicábamos a engrandecer la leyenda del mayor mentiroso que ha existido en la última década del deporte. Está claro que han existido muchos casos de doping en los últimos tiempos pero el de Armstrong no es uno más. Creo que la gente está tan afectada porque él realmente había conseguido llegar al corazón de muchos, especialmente al de los mas sensibilizados con la terrible enfermedad que nos aleja de nuestros seres mas queridos.

Cuando ocurren estas cosas me pregunto a donde estamos llegando en esta sociedad actual. El deporte se está deshumanizando en busca de límites insospechables. Además de un espectáculo, siempre he pensado que lo que debería de promover el deporte profesional es que hacer deporte es divertido y saludable. Hoy en día, parece que llegar a la meta y ganar de cualquier manera es lo único importante. Luego ya nos encargaremos los medios de encumbrar a los héroes y colgar sus hazañas en la red para que todo ser viviente pueda disfrutar de las imágenes. Considero que los medios tampoco ayudamos demasiado a transmitir en algunas ocasiones lo realmente importante.

Yendo más lejos del doping en estas reflexiones, también me encuentro con que los métodos de entrenamiento en edades tempranas son excesivamente exigentes. Tratamos de crear superhombres en laboratorios que se sitúan en los campos de entrenamiento. Cada vez hay mas lesiones en estas edades y más problemas en la retirada de los deportistas profesionales. Esta búsqueda de la perfección nos hace rozar la insensatez.

Espero que todo lo ocurrido en este capítulo del mundo del ciclismo reabra un debate y haga reflexionar a los profesionales. No es posible que en los Tours comprendidos entre 1999 y 2005 hayan existido 20 de 21 ciclistas que iban a subir al podio relacionados o acusados con temas de doping.

El dopaje siempre irá un paso por delante de los controles pero la información, los escándalos de los últimos años o el flujo de noticias en los medios al respecto de esta lacra debe concienciar a los deportistas de que este no es el camino.

Lejos quedan ya las gestas de ciclistas como Anquetil, Hinault, Merckx o Indurain en una carrera que está a punto de ser centenaria. La próxima edición del Tour de France será la número 100 y espero con la mayor de las ilusiones que desaparezca el fantasma del dopaje en este maravilloso deporte. Muchos aficionados y patrocinadores están cayendo. Ojalá este golpe encima de la mesa ayude a limpiar la imagen de un deporte muy castigado en los últimos años.

Ahora que se apagan las luces del gran héroe americano nos quedaremos ante el hombre al desnudo que engañó durante una década y que será recordado en la historia del ciclismo como aquel que lo tuvo todo y se quedo sin nada por hacer trampas. En un solo día, Armstrong ya ha perdido a estos patrocinadores: Nike, RadioShack, Anheuser-Busch (Budweiser), Giro y Trek. Cerca de 30 millones de dólares anuales, y mucho me temo que esto no será lo peor.

En algo si habrá jugado un papel fundamental Lance Armstrong, será el ejemplo de lo que no se debe hacer.