PALESTINA 70 AÑOS DESPUÉS DE LA PARTICIÓN / Cisjordania y la Franja de Gaza solo ofrecen a los jóvenes un mañana sin futuro

Generación Oslo: heredar la resistencia

MERCE CAMA | Publicado: - Actualizado: 15/11/2017 18:48

Un graffiti hecho sobre el muro, en las inmediaciones de Bethlehem, denunciando las condiciones de vida que impone Israel a los palestinos
Un graffiti hecho sobre el muro, en las inmediaciones de Bethlehem, denunciando las condiciones de vida que impone Israel a los palestinos. El muro, una vez acabado, tendrá una extensión de 700 kilómetros y aislará a Israel de Cisjodania. / Shershah Khadjeh (Flickr)

PALESTINA.– Hace apenas un par de horas Hala se preparaba en su habitación, que todavía guarda el recuerdo de cuando era niña. Frente al espejo, empieza el ritual. Pestañas largas, mejillas endulzadas y sonrisa brillante. Aunque normalmente se alisa el pelo, hoy prefiere las ondas, que serpentean ágiles por su espalda. Con las manos temblorosas cubre sus hombros con un pañuelo en blanco y negro y se busca de nuevo en el espejo. Se reconoce en silencio. Sonríe. Ha llegado el gran día.

Cuando el último birrete aterriza después de un breve vuelo triunfal, el cielo recupera su azul y la multitud estalla en aplausos. Abrazos y flores van de aquí para allá en la ceremonia de graduación de la Universidad de Birzeit, al norte de Ramallah. Hala abraza a su madre y besa la mano de su padre. Pero la alegría durará poco. Tan rápido como caigan los sombreros caerán también las oportunidades para estos jóvenes, en un país dónde casi la mitad de ellos no encuentra trabajo. Sólo en 2016, cerca de 40 mil palestinos y palestinas acabaron sus estudios universitarios. La mayoría ha nacido en los años 90, la década de la esperanza, de la promesa internacional de acabar con el saqueo y la humillación de la población palestina.

Veinticinco años más tarde del último hito político de Yasser Arafat, Israel sopla 70 velas con la seguridad de quien se sabe dueño del pastel. En Palestina, donde ni siquiera el perdón borraría la memoria, 2017 también viene cargado de recuerdos. La alegría de unos fue el desastre para otros, expulsados de sus casas y de sus pueblos en 1948, y vueltos a masacrar en 1967 en una Guerra de los Seis Días que Israel lleva 50 años ganando. Pero la memoria se expande, y antes de que el Big Ben anuncie la llegada del año nuevo, el Gobierno británico debería recordar que hace justo un siglo, en noviembre de 1917, un entusiasmado Arthur Balfour le prometió al movimiento sionista un hogar judío en tierra Palestina.

La Generación Oslo intenta dar forma a su futuro en una tierra sin oportunidades. No lo tienen fácil.

El fracaso de las negociaciones de Arafat es ya una evidencia para la Generación Oslo, que intenta dar forma a su futuro en una tierra sin oportunidades. No lo tienen fácil. A la brutalidad colonial de Israel se le añade la incapacidad de los gobiernos palestinos para incorporar a las nuevas generaciones en la economía del estado. Quedarse o migrar, para muchos jóvenes, significa resistir o abandonar. Algunos, incapaces de gestionar la frustración, canalizan su rabia hacia unos soldados listos para matar. Otros, sin embargo, se quedarán para construir una resistencia pacífica que luche contra la corrupción de su gobierno y la expansión colonial. Los que deban huir, tal vez formarán parte de una resistencia exiliada, mientras otros vuelvan a casa con la intención de mejorar su país.

Los últimos datos publicados por la Oficina Central Palestina de Estadísticas (PCBS por sus siglas en inglés) revelan que en Cisjordania el paro superaba el 28% a finales de 2016, siendo la franja de los 25 a los 29 años la más castigada, con casi un 40% de desocupación. Además, la confianza de los jóvenes en los partidos políticos del país es mínima, dado que éstos no han conseguido integrar a las nuevas generaciones en los poderes públicos. Según el activista Jamal Juma, miembro del movimiento Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) y coordinador de la organización Stop The Wall, “uno de los mayores crímenes que se han cometido desde los Acuerdos de Oslo es la marginación de los jóvenes en los asuntos políticos”.

bandera-palestina-1-634-eshtayeh

Fadi Eshtayeh: mortal desesperanza

bandera-palestina-1-634-yara-hassan-1

Yara Hassan: “Los jóvenes queremos vivir. Quiero irme de Palestina”

bandera-palestina-1-634-mahmoud

Mahmoud Alhawajri: “Nunca volveré a Gaza”

bandera-palestina-1-634-hassan

Hassan: ver mundo y regresar… tal vez

bandera-palestina-1-634-saleem

Saleem: marcharse, para volver más fuerte

bandera-palestina-1-634-sawsan-abir-1

Sawsan y Abir: “Nos quedamos. Si nos quieren echar, tendrán que sacarnos uno a uno”

Artículos Relacionados

- Publicidad -
icono cuartopoder  Lo más reciente
 
- Publicidad -
- Publicidad -

- Publicidad -
Volver Arriba

Send this to a friend