Activismo contra la gordofobia: “No queremos ampliar la norma estética sino romperla”

  • La comunidad de personas con peso por encima de la media denuncia la estigmatización de su cuerpo
  • “La sociedad considera al cuerpo gordo feo y asqueroso”, comenta Magdalena Piñeyro, fundadora de la plataforma Stop Gordofobia
  • El activismo contra la gordofobia señala a quienes prejuzgan que la responsabilidad es únicamente de la persona y limita a su número de talla la interacción social

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Mujeres con pechos cálidos, vientres planos y piernas prietas en pantalones ajustados. Se muestran en la televisión, en las calles y en las revistas. Y en los descuentos de gimnasio. Ponerse firmes para lucir apetitosas. Pero, ¿dónde están las otras, las ‘fofisanas’, las de espaldas anchas y caderas estrechas o, aún menos visibles, las gordas?

Ana Pizarro, vizcaína de 26 años, responde: “Lo que vemos en publicidad es mentira”. Esta fotógrafa empezó este mismo año a mostrarse desnuda en fotos para reivindicar su cuerpo. El origen fue que una amiga le preguntó si podía fotografiarla. “Entonces me cuestioné por qué si el desnudo ajeno me parecía natural cuando era mi cuerpo lo veía mal”. Para ella el compartirse ha sido terapéutico, un paso final que la ha reconciliado con sus diferencias: “Somos suficientes aunque el sistema diga lo contrario”.

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Por su parte, Magdalena Piñeyro, uruguaya licenciada en Filosofía y especializada en teoría feminista, señala la moda como fuente de complejos físicos. Sobre las modelos llamadas de tallas grandes, la cofundadora de Stop Gordofobia en 2011 comenta: “Amplía la norma y nosotras queremos romperla para no excluir a nadie”.

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Pizarro señala además que estas modelos son un estereotipo: ”Son mujeres muy proporcionadas, una versión hinchada de una delgada”. E insiste: “No veo reflejadas ni a mi madre, ni a mis amigas ni mi propio cuerpo, con mucha tripa y poca pierna”. Ambas coinciden en una idea, que es la de acabar con los tipos: “No tienen sentido: solo hay cuerpos”.

“La sociedad considera al cuerpo gordo feo y asqueroso”, sentencia Piñeyro. Ella misma lo ha vivido: “Sufrimos violencias sutiles como escuchar ‘me gustas a pesar de tu cuerpo’ o ‘yo te quiero igual’ implicando que no eres querida o deseada sino aceptada porque no queda otra”. Estas frases contribuyen a un sentimiento de culpabilidad y, por tanto, de estar en deuda con la pareja, cuenta Piñeyro.

Sentimiento de culpa y señalamiento público

Un odio hacia el cuerpo de una misma que, unido a otras circunstancias, deriva en problemas de salud mental. En el 18% de las personas con obesidad hay riesgo de depresión, según una investigación publicada en marzo de 2018 por la Universidad de Cambridge. En el caso de Piñeyro, autora de 10 gritos contra la gordofobia, esta autoconsciencia negativa le provocó ansiedad, agorafobia y depresión. “Aceptarse físicamente no acaba nunca”, confiesa.

Francisco Pajuelo, director médico de la farmacéutica Novo Nordisk, afirma que el 45% de personas con obesidad no están diagnosticadas. “Se les culpabiliza mientras que a otras personas con enfermedades relacionadas con estilos de vida, no”. Lo cierto es que diversos estudios apuntan a los genes como origen del sobrepeso. Otros ponen el acento en la rutina sedentaria urbana. O en la cuestión de clase. Y hay quienes mezclan ambos factores, genéticos y del entorno, tal y como expone una investigación publicada en British Medical Journal, revista con 175 años de recorrido que colabora con 8.000 organizaciones médicas.

Discusiones científicas aparte, la comunidad de personas con peso por encima de la media denuncia la estigmatización de su cuerpo. “De adolescente era la gorda, la fea y la rara”, recuerda Pizarro. “Me lo tomaba como algo personal pero ahora sé que es social: la gente tiene poca información, no es consciente de tu situación y no puede ser personal porque no me conocen”.

“Para mí el activismo que hago, el body positive, no es solo visual sino que se refiere a todo en conjunto: yo como mujer y como profesional, mis logros personales y mi autoestima mental porque mi problema no era hacer dieta sino la imagen que tenía de mí misma”. Piñeyro aplaude que haya más referentes. Y también es cauta: La positividad sobre el cuerpo tiene fisuras porque apuesta por el amor propio como hecho individual cuando ha de contextualizarse en sociedades injustas, desiguales y opresivas”.

Piñeyro se refiere a que mostrarse no ha de dejar de lado denunciar situaciones de gordofobia de forma conjunta. “Aún te dicen que debes adelgazar por tu salud; que eres guapa de cara pero has desperdiciado tu cuerpo; que dejes de comer o que tienen una dieta para ti”.

En busca de referentes

Ana comparte la postura de Piñeyro y admite que le parece fuera de lugar que comenten su aspecto: “Mi cuerpo no es dominio público”. “Cuando señalas que lo dicho es gordófobo en España te responden que no porque lo esconden con que es por tu salud, que estás fomentando la obesidad”. En cuanto a referentes se queja de lo limitados que son los gordos en el mundo del cine: “Son clichés”. Aunque hay excepciones como My Mad Fat Diary que arrasó en 2015 y se dirigía a adolescentes o la más reciente Dietland, una comedia más oscura.

Sin embargo cada vez surgen más voces contra la gordofobia. La joven vasca nombra a Adriana Convers como inspiración: “Tiene una reflexión que me encanta: cuando intentan juzgarte o darte un consejo quien lo dice debería pensar si quien le escucha puede cambiar en ocho minutos”, y explica, “la respuesta es no, por lo tanto no es constructivo y no hay que hacerles caso”.

Piñeyro enumera una serie de mujeres que han influido para bien en su camino: “Algunas son Arte Mapache, Laura Contrera (Gorda!Zine), Nico Cuello, Lucre Masson, Constanza Álvarez, el Komando Gordix, Ramonak, Laura Fernández y Gabriela Parada”. También a la humorista Carmen Cabeza y a otras anglosajonas como Roxane Gay, Sonya Renee Taylor y Sofie Hagen.

Como extra os dejamos dos canciones recomendadas por la cofundadora de Stop Gordofobia. Una de ellas canta así: “Soy desobediencia a tu canon de belleza”. Las puedes escuchar aquí:

Cifras oficiales sobre el sobrepeso

En España el 44,3% de hombres y el 30% de mujeres tienen sobrepeso. Y un 18,2% de hombres de más de 18 años y un 16,7% de mujeres están registrados como obesos, según la Encuesta Nacional de Salud 2017. La Sociedad Española de Cardiología prevé que en 2030 el 80% de los adultos y el 55% de las adultas tendrá exceso de peso. Un reportaje de eldiario.es señalaba que en España, hasta el 22,37% de las personas con rentas más bajas tiene obesidad mientras que el dato se desploma en las que tienen más recursos, con un 9,29%.

Es importante aclarar que la obesidad y sobrepeso están aún siendo estudiados, como recogen los estudios enlazados en el reportaje, para así afrontar una política sanitaria lo más exacta y apegada a la realidad. También es cierto que el sedentarismo y la variación de los hábitos diarios es un factor que sí parece afectar a los niños.

El activismo contra la gordofobia señala sobre todo a quienes prejuzgan que la responsabilidad es únicamente de la persona y limita a su número de talla la interacción social. Pretende concienciar sobre las secuelas emocionales que afrontan no desde el victimismo, aclaran las participantes, sino desde la visibilización y normalización. “Algunos me achacan que incentivo la obesidad cuando no comparto mis hábitos de comer o ejercicio porque a nadie le interesan”, comenta Ana. “Yo solo animo a otras a que se sientan bien”. Piñeyro concluye: “Tenemos que difundir que tenemos derecho a existir”.

1 Comment
  1. Miguel says

    Todo lo que se salte la uniformidad y los estereotipos que han creado para la sociedad y que además aceptamos con naturalidad, o lo que es decir; todo lo que sea diferente a lo establecido : pretendemos arrinconarlo y destruirlo . Por lo que las personas gruesas evidentemente no podían quedar dentro de ese concepto de «sociedad maravillosa y envidiable» .

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