PANDEMIA COVID-19

Cuando el confinamiento se convierte en terror: abusos sexuales, niños y encierro

  • "Están pasando cosas terribles que solo podremos saber cuando haya sucedido todo", asegura Almudena Olaguibel, de UNICEF España
  • Es un tipo de violencia silenciosa: no hay golpes ni gritos que puedan alertar a los vecinos al otro lado de la pared

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Nota: la atención a víctimas sigue en activo en el estado de alarma. Pueden contactar con la Fundación Vicky Bernadet o con Fundación ANAR

"Ahora están pasando cosas terribles que solo podremos saber cuando haya sucedido todo". Almudena Olaguibel, especialista en Derechos de Infancia de UNICEF España, es rotunda cuando se le pregunta qué hay tras la puerta de un hogar donde domina la violencia. El confinamiento ha hecho que muchos menores queden encerrados con sus abusadores y sin la posibilidad de pedir ayuda. Las organizaciones piden planes de contingencia específicos para la violencia contra la infancia.

Los abusos sexuales son un delito difícil de detectar. Suceden en la intimidad de los hogares o en espacios de confianza como en los colegios y las víctimas muchas veces no denuncian hasta que son adultos. Según el Anuario Estadístico del Ministerio del Interior, cuya última publicación es de 2018, una de cada dos denuncias ese año por delitos contra la libertad las víctimas eran menores (5.382 de un total de 10.939). Además, es un tipo de violencia silenciosa: no hay golpes ni gritos que puedan alertar a los vecinos al otro lado de la pared.

No existen cifras fiables de lo que ocurre ahora en las habitaciones españolas, pero a las dos expertas temen más un agravamiento que un aumento del número de casos: "Por el hecho de estar todos juntos, toda la familia, los abusos no se van a dar, pero sí va a continuar el control del poder: esa mirada, esa amenaza soterrada, aunque no se den conductas sexuales", explica Pilar de Polo, de la Fundación Vicki Bernadet, especializada en atención integral de los abusos sexuales infantiles.

El chat de ANAR ha recibido desde el inicio de la emergencia 1.055 llamadas, de las que la mitad (46,9% ) eran por violencia hacia los menores de edad. Dentro de esa categoría, el 15,7% correspondía a maltrato físico, 13,7% maltrato psicológico, 3,6% abuso sexual y 3,5% abandono.

Las organizaciones infantiles piden planes de protección similares a la campaña que se ha hecho contra la violencia de género durante la crisis del coronavirus. El chat de ANAR sigue activo, al igual que los recursos de las organizaciones y los servicios de denuncia policial, pero Polo cree que hace falta abrir canales que acerque más la información a los niños: "Tendríamos que tener grandes aliados como instagramers y Youtubers", aporta sobre los referentes de los niños y adolescentes: "Necesitamos influencers concienciados".

Si el colegio es a veces la vía para detectar abusos que se producen en las casas, Olaguibel propone que los profesores sigan esas rutinas utilizando las videoconferencias: “Los educadores pueden hablar uno a uno con sus alumnos. Si no, es muy complicado llegar a ellos”, sugiere sobre la importancia de la educación.

Los depredadores online

Los abusos sexuales no se producen solo en el ámbito de la casa, por eso, Polo recuerda que el confinamiento es un buen momento para observar a los hijos: “A lo mejor es el momento de que los niños puedan explicar lo que les molesta fuera de casa”. Reproducir comportamientos sexuales o no querer ir a la escuela pueden ser síntomas que pongan en alerta a los padres, que tienen que estar abiertos a escuchar “cosas impactantes”, pero la especialista advierte: “Tienen que estar preparados y a la altura”.

Aplicaciones y redes sociales acortan las distancias en el aislamiento, pero también son vías de entrada para los depredadores sexuales. Por eso, los padres tienen que estar atentos a las actividades de sus hijos en Instagram, Tik tok o incluso en juegos multijugador. Si los adolescentes no aceptan las peticiones de amistad de sus progenitores, siempre pueden encontrar a primos mayores o hermanos que actúen de aliados. Por eso, la portavoz de la Fundación Vicki Bernardet insiste en que hay que hacer campañas allí donde están los adolescentes, como en las aplicaciones: "En muchos casos, el abuso va envuelto en amor, no de violencia objetiva". "Te enamoras de una persona de 30 años mayor, y tú no percibes el abuso, aunque tú tengas 12", explica sobre lo difícil que es a veces para la víctimas de abuso reconocerse como tal.

Policía y Guardia Civil siguen activos patrullando la web. De hecho, solo durante el mes de
marzo han recibido 500 comunicaciones a su correo (denuncias.pornografia.infantil@policia.es) relativas a material pedófilo, según una comunicación distribuida por el Ministerio del Interior. "Los rastreos que los grupos de investigación realizan en las aplicaciones peer to peer han permitido constatar que se han descargado miles de archivos de pornografía infantil", advierten en la nota.

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