MEMORIA SELECTIVA

El pantano de Riaño: la historia que marcó a una generación de lucha ecologista

  • La construcción del embalse en julio de 1987 provocó que 9 pueblos se quedaran bajo sus aguas y que los vecinos fueran desalojados por la fuerza casa por casa
  • El proyecto provocó una movilización importante en diferentes lugares e impulsada por algunas organizaciones ecologistas activas en aquellos años
  • “Fue la versión antigua de las autopistas sin coches, aeropuertos sin aviones o AVE sin pasajeros: los pantanos que no sirvieron para nada”, señala Juan López de Uralde

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Los primeros días del mes de julio del año 1987 no se olvidan fácilmente en la provincia de León. Tampoco, en la conciencia colectiva de una generación de activistas ecologistas. Aquel año se convirtió en realidad un macroproyecto de construcción de un embalse en Riaño que ya había sido proyectado incluso a principios del siglo XX. Por unas y otras razones la obra fue aplazada. Y fue el Gobierno de Felipe González quien la culminó. De manera impactante, eso sí. El embalse provocó que nueve pueblos se quedaran bajo sus aguas y que los vecinos de los mismos fueran desalojados por la fuerza casa por casa. La lucha ecologista, aún incipiente en nuestro país, tiene la historia marcada en rojo.

De lo que sucedió aquellos días hay mucho escrito. Desde reportajes, exposiciones fotográficas a incluso un documental llamado Mi Valle. Los testimonios reflejan la herida que dejó en los habitantes de los antiguos Riaño, Burón, Anciles, Salio, Huelde, Éscaro, La Puerta, Pedrosa del Rey y Vegacerneja. Un ejemplo, Begoña Liébana, vecina de la zona, en declaraciones a El Norte de Castilla hace tres años, cuando se cumplieron 30 del desalojo: “Desde pequeños habíamos oído hablar del pantano, veíamos la construcción de la presa pero parecía que nunca iba a llegar porque se prolongó durante décadas. Fue una muerte lenta del pueblo que tienes que haber vivido para sentirlo. Han pasado 30 años pero no lo olvidaré jamás”.

El proyecto provocó una movilización importante en diferentes puntos del Estado liderados por algunas organizaciones ecologistas activas en aquellos años. Y les marcó hasta hoy en día, tal y como aseguran a cuartopoder algunos de sus protagonistas. “Marcó a mucha gente del movimiento ecologista. A mí me marcó mucho”, afirma Santiago Martín Barajas, uno de los impulsores de Ecologistas en Acción. “Sobre todo nos marcó a gente que teníamos 20 y pocos años entonces. Ten en cuenta que a esa edad es en la que uno empieza a salir al mundo. Nos encontramos con una injusticia brutal, una obra tremenda que al final no sirvió absolutamente para nada. Provocó un daño brutal. En ese sentido la verdad es que nos marcó a todos los de esa época”, añade.

“Lo de Riaño fue un bofetón en toda la cara, pegarte contra el muro de hormigón que es la presa”, afirma por su parte Juan López de Uralde, ex director de GreenPeace, ex coportavoz de Equo y actual diputado de Unidas Podemos. “Fue un bofetón en la cara de realidad. Fue cuando vimos que mandaban las constructoras, que en realidad las cosas no habían cambiado como nosotros creíamos que habían cambiado y que las cosas se hacían porque sí sin atender a ninguna razón. Nos marcó y de alguna manera reforzó nuestro compromiso ecologista. Para la mayoría de personas que estuvimos por allí y que seguimos en la lucha fue nuestro bautizo de realidad”, señala.

Juan Carlos del Olmo es actualmente secretario general de WWF en España. Un “activista jovencito” por aquel entonces. “Lo vivimos con una intensidad enorme. Para todos los que nos dedicamos a la defensa del medio ambiente fue un golpe a la inocencia, No podíamos creernos que un Gobierno socialista pudiera llevar a cabo un proyecto tan brutal. Era un proyecto que todos sabíamos que no tenía justificación de ningún tipo. Venía del siglo pasado, había sido retomado por Franco y pensábamos que este tipo de obras que se imponían a sangre y fuego no iban a tener lugar en democracia. Fue un golpe fuerte, como movimiento ecologista aprendimos muy rápido”, recuerda.

Autoridad y represión

Manifestación contra el pantano. / AEDENAT-Archivo Ecologistas en Acción

Esa “autoridad”, ese empeño del Gobierno es recordado por los ecologistas. “El embalse se hizo por un principio de autoridad, fue una actitud autoritaria. Me pregunto qué pensará el entonces ministro de Obras Públicas, Javier Sanz Cosculluela, sobre una obra que no ha servido absolutamente para nada, del dolor y sufrimiento que se causó allí. Era una lógica extraña, el principio de aquí mando yo. Fue una barbaridad aquello”, explica.

“Aunque éramos muy jóvenes, vimos el triunfo de la izquierda como una esperanza. Pero en este caso nos encontramos con un Ministerio de Obras Públicas completamente insensible a nuestra reclamación, que era muy legítima, porque era una obra que se había quedado antigua”, destaca Uralde. “No hacía falta destruir el pueblo ni hacer las cosas como se hicieron, la Guardia Civil sacando a la gente y las excavadoras por detrás tirando las casas. Para nosotros fue un golpe de realidad muy duro, esto era enfrentarse a poderes económicos muy fuertes, así lo vivimos y así nos marcó”, añade el actual diputado sobre la “represión durísima” vivida esos días.

“Algo que no nos quitamos de la cabeza fue no solo la obra sino cómo se hizo, fue una operación de castigo, militar, se cerró el valle, se tomaron los pueblos...Fue un aviso a navegantes, para decir que no se iba a consentir que se pararan ese tipo de obras. Hoy en día sería un atentado contra los DDHH, aquello fue muy impactante”, recuerda Del Olmo. En el transcurso de los hechos una persona llegó a quitarse la vida porque no quería ver su desalojo.

Por aquel entonces, las organizaciones más activas del movimiento eran principalmente AEDENAT y AEPDEN. Desde Madrid se organizaron bastantes manifestaciones, también en León y, claro, en el propio Riaño. Al comienzo, la llegada de estos activistas desde fuera de la zona fue vista con cierto “recelo”, según señalan los protagonistas. Había mucha gente en el pueblo que nos miraba con recelo. Noté cierta frialdad. No se entendía que con el Gobierno socialista se actuara con esa contundencia. Había mucho desconcierto”, afirma Barajas. “Sí que nos miraban con cierta desconfianza, tampoco había una convicción de que la obra se iba a llevar adelante y había gente que se preguntaba: ¿a qué vienen estos vándalos? Paradojas”, destaca por su parte Uralde. Del Olmo comenta que el propio movimiento ecologista era muy joven y que la conciencia ambiental era leve. “Eramos presentados como gente que se enfrentaba al desarrollo. Pero eso se palió rápido, en la zona entendieron que los únicos aliados en su lucha iban a ser los ecologistas”, afirma.
¿Por qué se llevó a cabo?

El embalse, en la actualidad. / Wikipedia

Es la pregunta que nadie ha respondido. La zona era un atractivo turístico. Lo sigue siendo. Pero “lo sería mucho más sino estuviera inundado”, según el diputado de UP. “Nunca conseguimos entender cuál era la obcecación del Gobierno por llevar a cabo este proyecto. Cuando nos reuníamos con la gente de Medio Ambiente como Fernando Martínez Salcedo, no eran capaces de explicarlo. Fue todo muy falto de explicación y transparencia”, añade.

Juan Carlos del Olmo va mucho más allá, y desde su experiencia en la lucha contra este tipo de obras es contundente:Fue una vez más el típico enfrentamiento, y eso dura hoy día, entre la gente de la montaña y la gente del llano. Es decir, enfrentar, y eso lo hizo el Gobierno, con todas las herramientas de comunicación posibles el egoísmo de la montaña que no quiere ceder el agua al llano para desarrollarse. Cuando en realidad estaban buscando los votos de la zona de la llanura. Como sigue ocurriendo hoy. Hoy se siguen haciendo embalses para ganarse los votos de la agricultura y el regadío. Se pusieron todas las herramientas en contra de los ecologistas para presentarnos en contra el progreso”, argumenta.

El secretario general de WWF destaca la historia de “tantos embalses que no han servido”. Y apunta un dato: España es el país con mayor número de embalses de la UE. Tenemos 1.225 y somos el séptimo del mundo en grandes presas. “Muchísimas son inútiles, se han hecho a nivel autonómico para comprar los votos de partidos o políticos. El regadío que se pensaba poner era para productos totalmente excedentarios en la UE, más maíz, más girasol, etc. Luego es verdad que se ha transformado para aprovechar el potencial hidroeléctrico. Pero desde el punto de vista del regadío ha sido un fiasco”, afirma.

Desde WWF han seguido peleando contra obras similares. Un de las más recientes es la presa de Alcolea, en Huelva. “En teoría es para llevar agua a Doñaña, pero el agua está contaminada por metales pasados y eso no ha frenado la intención de llevar a cabo la obra”, señala. Para El Olmo, “el objetivo de usar las obras públicas con un objetivo clientelista sigue a día de hoy” aunque en menor grado porque la administración “tiene menos dinero y tiene que usarlo en otras necesidades”. Y además destaca las intenciones del Gobierno actual: “Es verdad que está intentando dar un giro a esta política, pero con muchas dificultades porque el poder del campo, agricultura es brutal, quita y pone gobiernos”.

Los regantes de Riaño, por cierto, pidieron perdón hace dos años. 31 años después. La gente ya no volveré a sus hogares. Pero para los protagonistas de la lucha es necesario que no se olvide. Y se pueden sacar enseñanzas del pasado, siempre. “Riaño fue la versión antigua de las autopistas sin coches, los aeropuertos sin aviones o los AVE sin pasajeros.En este caso los pantanos que no sirvieron para nada”, sentencia Uralde.

2 Comments
  1. Florentino says

    … Sí que sirvió para algo. Endesa, Felipe González, Javier Sáenz de Cosculluela y el también «consejero» socialista de agricultura de la Junta Jaime, González, González… ¡ terminaron la obra de franco !. Por la fuerza bruta, decretaron el cierre militar del valle y su ocupación del mismo. Un vecino se suicidó en el interior de su casa, antes de ser desalojado por las fuerzas del orden. Se llamaba: «Simón Pardo «Mones»
    Cuándo la impunidad viene dada por aquellos «traidores» disfrazados de «Pana y oro» le pegaron una estocada a la dignidad, a la história, al socialismo, al ecologismo… y ala propia vida. Esto no tiene perdón alguno !.
    La impunidad de Felipe González, buscando las fechas de alboroto, jolgorio y alcohol (7 de julio San Fermín); así como el cierre de compuertas del embalse de Riaño, el 31 de diciembre de 1.987. Las celebraciones, no se realizaron, por estar las autoridades de vacaciones por «Nochevieja». Fue la culminación de un «atropello», sin escuchar a las gentes, fueron expulsadas y expropiados a la fuerza. Allí quedaron los restos prehistóricos de la «Cueva del Oso», el Castro de «Cima de la cueva» y su «necrópolis».
    In memoriam para todos aquellos que dieron lo mejor de sus vidas en defensa de su valle, sus casas, recuerdos, muertos… y aquella losa de hormigón que selló los cementerios, sea abierta para recibir el abrazo del recuerdo… siempre eterno !.
    «Cicerón: «La vida de los muertos, está en la memoria de los vivos».

  2. María Pérez says

    Sí hay una explicación: pago a Iberdrola por la paralización de la central de Lemoniz. Ni más ni menos. Los regadíos prometidos al sur de León no se han cumplido ni en un 5%. Fue todo una mentira. Hoy, Riaño produce electricidad para otras zonas de España y riega otras tierras que no son leonesas. Desde luego, la promesa a los labradores del sur de León no se ha cumplido y se les utilizó en contra de los habitantes del valle de Riaño, enfrentando sus intereses a los de los legítimos habitantes de una comarca de las más ricas de León cuyo sacrificio no sirvió para nada más que para enriquecer a Iberdrola entre otros. Ojalá sea el último atentado contra León y sus gentes.

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