La polémica del ATC anticipa un futuro nuclear para España

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La localidad valenciana de Zarra, con las torres de la central nuclear de Cofrentes al fondo, en una imagen de del 29 de enero de este año. / Manuel Bruque (Efe)

Las noticias, desmentidos, aplazamientos y contradicciones habidas el viernes por la tarde sobre la adjudicación del ATC (Almacén Temporal Centralizado o cementerio nuclear) a la localidad valenciana de Zarra han vuelto a hacer resurgir esa polémica, sin tocar el tema de fondo: ¿Es necesario seguir utilizando la energía nuclear?

En esto del ATC, como en tantos otros relacionados con la energía, la línea seguida desde el Ejecutivo español es confusa y contradictoria. Gracias a la falta de claridad con que se ha hecho saber que probablemente sea Zarra el municipio que albergará el cementerio nuclear la polémica está servida. Y no solamente con los partidos del arco parlamentario y los grupos ecologistas, sino también con los otros municipios que aspiraban a que esa instalación revitalizara de alguna manera su economía local.

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Imagen de archivo (19-8-2008) de Ascó, con la central nuclear en funcionamiento. / Jaume Sellart (Efe)

Porque ésa es la situación. Junto al pequeño Zarra -600 habitantes- Ascó (Tarragona), Albalá (Cáceres), Congosto de Valdivia (Palencia), Melgar de Arriba y Santervás de Campos (Valladolid), Villar de Cañas (Cuenca) y Yebra (Guadalajara) estaban en el concurso. Con la oposición radical de sus respectivos gobiernos regionales, unos del PP y otros del PSOE. Los munícipes y muchos vecinos están por la labor.

Seis de esos ocho municipios –salvo Zarra y Ascó– pertenecen a la España interior, esa que ha quedado al margen de los desarrollismos de la periferia cercana a la costa. Quizá por eso los vecinos ven lejos los perjuicios posibles de una instalación nuclear (sea ATC o central) y optan claramente por los beneficios a corto plazo que se derivarían de ella. Piensan, parece, que, total, dentro de cien años, todos calvos.

Más o menos como viene haciendo el Gobierno de Zapatero que, desde que Felipe González hizo su alegato pronuclear hace ya casi dos años, olvidó algunas propuestas electorales y anda buscando cómo justificar la prórroga de la utilización de la energía nuclear en España. Afortunadamente para los miembros del lobby eléctrico-nuclear, desde un punto de vista estrictamente economicista, los números les salen.

El asunto tiene también ribetes ridículos, pues el nada antinuclear Partido Popular, pretendiendo como pretende que no se desmantelen las centrales nucleares ya existentes, se opone frontalmente, como ya hizo ayer mismo por la tarde el Ejecutivo valenciano, a que el ATC le caiga en alguna de las comunidades que gobierna.

Entre tanto, se han multiplicado en los últimos meses los movimientos empresariales y políticos tendentes a perpetuar la energía nuclear en España, –con participación activa de prebostes socialistas como Luis Atienza– en ausencia de una política estatal para trazar un mix energético bien organizado y, sobre todo, sostenible. Del problema participa el PP, como están demostrando las ya interminables negociaciones sobre el mix que empezaron antes del verano.

Así, se anunció con agostidad que la planta de extracción de uranio de Salamanca no será cerrada como estaba previsto, de momento. Un mes antes, el presidente de Red Eléctrica, el ex ministro socialista Luis Atienza, y la presidenta del Foro Nuclear, María Teresa Domínguez, participaron en una especie de aquelarre eléctrico-nuclear en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, en Santander, del que salieron “nuevas ideas” como la de que “si hoy empezáramos con la energía nuclear, la consideraríamos la gran renovable”, Domínguez dixit.

Por esas fechas, la canciller alemana Ángela Merkel todavía no había decidido prorrogar la vida de sus centrales nucleares. En esa decisión encontrarán todos los argumentos que necesitan quienes propugnan que lo nuclear sea pieza básica de la producción de energía en el futuro. Al final, la polémica por la ubicación del ATC es el árbol que no nos deja ver el bosque, pues hay suficientes indicios para creer que el futuro energético de España tendrá componente nuclear importante, si nada cambia.

3 Comments
  1. san says

    No, lo que significará realmente la definitiva nuclearización de España será la subida de la factura de la electricidad en un 100%( según nos anuncian ya).
    Con esos precios ni el más verde de los verdes seguirá intentándonos convencer que es «por nuestro bien» mientras Francia se «parte la caja», Alemania vuelve al redil o Polonia sale de la crisis gracias a su carbón.

  2. Akerra-man says

    La fotovoltaica ya es más barata que la nuclear. Es la conclusión a la que han llegado investigadores de la universidad de Duke, en North Caroline,en el trabajo «costos solares y nucleares» En el plantean que estamos ante una transición historica en el que los costos de los sistemas solares fotovoltaicos han caído a un punto en el cualson menores que los proyaectos de nuevas plantas nucleares. Num.92 de Energias Renovables. Yo por mi parte como residente en una zona de radiación solar IV, en cuanto tenga un poquito de dinero mandaré a Fecsa al carajo

  3. pasopole says

    Estoy con Akerra: lo de la nuclear es el escándalo de las eléctricas, que la usan para producir como usan todo. Tan liberalizadores que son los de este gobierno, por qué no liberalizan la fotovoltaica de verdad y nos dejan a cada uno producirnos nuestra propia energía doméstica? Porque no tienen narices a enfrentarse a las eléctricas.

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