Bolivia: las difíciles incógnitas que Evo ha de resolver

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Imagen de una protesta celebrada en Cochabamba por la violencia contra los indígenas amazónicos que se oponen a la construcción de una carretera. / Jorge Abrego (Efe)

La derecha mediática y política mundial ha cargado con armas y bagajes contra Evo Morales por la estúpida y salvaje represión del movimiento indígena que protesta contra la proyectada carretera que cruzará, si alguien no lo remedia el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Securé (TIPNIS).

La equivocación garrafal del presidente boliviano no ha sido la brutal carga policial contra los manifestantes –en la que él probablemente no tenga responsabilidad directa–, sino su torpe manejo de una crisis localizada que viene de meses, su relectura errónea de la Constitución boliviana que su propio partido Movimiento al Socialismo (MAS) promovió hace apenas dos años y su sometimiento a intereses extranjeros, contradiciendo lo que esa Carta Magna establece.

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Todo ello, en conjunto, le ha valido ser puesto en la diana de los neoliberales del mundo unidos que, neutralizado paternalistamente Hugo Chávez como objetivo fundamental en virtud de su cáncer, tienen en el presidente boliviano nuevas razones para denostar todo lo que suene a socialismo, por supuesto, indigenismo, independentismo y, también, populismo.

Pero lo que Morales y el MAS deberían valorar especialmente es la ola de indignación que el ataque policial a manifestantes indefensos ha causado entre los movimientos indígenas y de izquierdas del continente americano. Porque, al margen de la represión, el manejo de la protesta por parte del Gobierno boliviano ha sido nefasto.

Hace ya semanas, durante el veraneo europeo, que diarios de izquierda de todo el continente publicaron la versión oficial frente a los indígenas del TIPNIS: que estaban en contacto y conexión estrecha con la Embajada de Estados Unidos en La Paz. Ergo, sus acciones respondían a intereses espureos.

Esto no parece ni mucho menos probado, pero sí lo está que la ahora famosa carretera que cruzará el Tipnis de norte a sur beneficia directamente a los cocaleros que constituyeron en su día la plataforma política desde la que Evo saltó a la presidencia y perjudica a otros indígenas habitantes de esa región boliviana.

También lo está que la vía que se pretende construir beneficia fundamentalmente a las conexiones por tierra de Brasil con la cuenca del Pacífico. Y, por eso, el Gobierno de Dilma Roussef financiaría la obra, que sería hecha por la constructora brasileira OAS.

Marginalmente, cabría preguntarse qué papel influyente juega el poderoso vecino atlántico volcándose indisimuladamente a través de la Amazonia hacia un océano en el que no tiene costa: al otro lado están India y China. Evo ya soporta acusaciones flagrantes de estar al servicio de los intereses de Brasilia. De fondo, aparece la histórica reividicación boliviana de recuperar su acceso al Pacífico.

El anuncio brasileño de que supeditará la financiación de la carretera a informes ambientales favorables suena a bálsamo contemporizador –grupos indígenas ya han denunciado como falsos algunos de los emitidos anteriormente–, como suena a salida de conveniencia la promesa de Morales de consultar con las poblaciones de los departamentos afectados de Beni y Cochabamba, cuando la recién estrenada Constitución establece que esa pregunta debe ser dirigida a y respondida por las poblaciones indígenas directamente afectadas, es decir, las que habitan el TIPNIS.

El presidente boliviano y su Gobierno se han metido ellos solos en un callejón que, ahora mismo, parece sin salida. Su improbable éxito en sortear la autoencerrona dejaría sin argumentos a los que acaban de convertir su figura y lo que hasta ahora representaba en un nuevo y rabioso pim-pam-pum político-mediático. Sólo cabe esperar que las escopetas estén tan trucadas como los están las de las feria de pueblo españolas.

2 Comments
  1. nahutalt says

    No creo en la mirada eurocentrica y de superioridad que destila este articulo. En este caso, se han producido graves discrepancias entre el Estado de Bolivia y poblaciones indígenas sobre la modalidad elegida por el gobierno para facilitar el tránsito entre Brasil, Bolivia y Chile. Básicamente por la falta de un reglamento para consultar a los pueblos nativos de Bolivia sobre iniciativas que afecten sus territorios está en el corazón del conflicto y pone a prueba la institucionalidad indígena boliviana. Y fundamentalmente porque el trazado crea un corredor que pasa por el Territorio Indígena del Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis), un santuario natural de algo más de un millón de hectáreas que es propiedad colectiva de unas 15.000 personas de tres pueblos indígenas: moxeños, yurakarés y chimanes.

    La extensión de todo el corredor es de 1.402 kilómetros, mientras que el trazado que pasa por el territorio indígena sería de tan sólo 306 kilómetros, lo que parece un pequeño segmento en relación al resto, tiene una significación simbólica y ambiental es enorme.

    Según el diagnóstico del gobierno de Bolivia, exportadores brasileños, argentinos y paraguayos desean atravesar su territorio situado en el centro de América del Sur, para alcanzar puertos de Chile y Perú y, desde allí, cruzar el Pacífico para llegar a China. Y ademas esta infraestructura forma parte de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA). Que es como nuestra la Red Transeuropea de Transportes, que definirá y aprobará la Unión Europea en las próximas fechas, pero que aquí nadie pone en cuestión mas que la élite política y económica por ver quien saca mas tajada.

  2. jose says

    Genial comentario nahutalt, en mi opinión das la clave cuando comentas la falta de un sistema de consulta, supongo que es el principal problema de los políticos que quieren embolsarse dinero y poder para ellos mismos. Esto ocurre en todos los países tanto capitalistas como comunistas, dictaduras y democracias a los largo y ancho del mundo.
    Un proyecto tiene que tener alternativas que miren por los intereses de todos los afectados, pero eso va en contra de la especulación. Sin alternativas, que progreso queremos instalar, supongo que el que favorece a los de siempre, sin importar a quien perjudica, sin entender que al final nos perjudica a todos, debido al hecho de que la democracia se pierde.
    Saliendome del tema y pidiendo disculpas por ello, quería decir que esta es una de las bases más importantes de las protestas actuales, que son más globales que la perdón por el término la mierda de globalización que tratan de instalar desde principios de los 90.
    Triste mundo en el que vivimos, o como decía mi abuelo: mundo querido como te ves!

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