MUJER / El estudio ha sido realizado por investigadores de Binghamton University and Rush University en Chicago

Algunos hombres confunden el 'ligoteo' con el consentimiento sexual, según un estudio

LUCÍA MARTÍN | Publicado: - Actualizado: 08:32

interés sexual
El acoso sexual se ha puesto de manifiesto desde hace meses en redes sociales gracias a la iniciativa #MeToo. / Prawny (Pixabay)

Algunos hombres confunden el ligoteo, el flirteo con consentimiento, según un estudio. Esto es lo que determina un estudio realizado en Estados Unidos. Pero hay más: los expertos afirman que para algunos hombres, el rechazo verbal por parte de la mujer tampoco sería suficiente. Entonces, nos preguntamos, ¿qué hay que hacer?  ¿sacar una espada láser?

Javier, periodista de cuarenta años, lo deja claro: «Las frases el que la sigue la consigue o insiste, que al final tienes premio son mantras entre los hombres de mi generación”. Así de claro nos lo deja. También viene a nuestra memoria esa otra de “un no es un sí” y otras tantas que dan por sentado que la mujer querrá tener sexo. Aunque haya dicho que no.

En un momento de debate muy interesante sobre si determinadas feministas están yendo demasiado lejos y ya no se va a poder ligar (a grandes rasgos es lo que venía a decir este grupo de mujeres francesas que hablaban de galantería y de “insistir de forma tenaz”), en el que el acoso sexual se ha puesto de manifiesto desde hace meses en redes sociales gracias a la iniciativa #MeToo, no está de más tratar las conclusiones de este estudio. Ha sido realizado por investigadores de Binghamton University and Rush University en Chicago y publicado por Journal of Interpersonal Violence.

Preocupados por la prevalencia de la conducta sexual inapropiada en las universidades (este tipo de violencia está siendo superior a cualquier otro delito entre los estudiantes), los investigadores trataron de identificar los factores que pudieran predecir la probabilidad de que hombres cayesen en dicha conducta. Y el resultado, aunque la muestra analizada no fuese grande (el grupo de estudio estaba compuesto por 145 varones heterosexuales) no es baladí: la mayoría de los hombres confundía el interés sexual con el consentimiento al sexo y sus percepciones sobre consentimiento dependían, en gran medida, de “la forma en que la mujer comunicaba sus intenciones sexuales”.

Para algunos, el rechazo verbal no basta. 

El rechazo verbal frente a una respuesta pasiva tendría mayor efecto en las percepciones de los hombres, aunque en ocasiones tampoco basta: “En los casos en que los hombres tenían una historia sexual con alguien, incluso el rechazo verbal de la mujer a menudo no era suficiente para cambiar su creencia de que había dado su consentimiento a la intimidad futura”.

interés sexual
La fiscal Inés Herreros.

Si estos varones confunden interés sexual con consentimiento, ¿qué se puede hacer? ¿cómo puede defenderse la mujer? La fiscal Inés Herreros, especializada en Género y portavoz de la Asociación Gafas Lilas contra las violencias machistas, dice lo siguiente: «La última herramienta que tiene una sociedad para sancionar conductas es el Derecho Penal, pero no podemos basarnos solo en lo que marca este texto para regular nuestras relaciones sexuales, deberíamos regirnos antes por otros parámetros y límites. Límites que tengan que ver con la coherencia en el respeto entre iguales… por eso pueden ser mucho más amplios que los que nos ofrecen los textos penales” .

¿Por qué cree que los hombres pueden confundir interés con consentimiento, como afirma este estudio? “Porque consideran que las mujeres están a su disposición. Cuando son niños las ven como seres a su disposición en lo que a cuidados respecta. Y cuando crecen, a disposición sexual. Sí, como estamos viendo, mujeres de todas las generaciones han sido violentadas a lo largo de su vida, deberíamos dar otra educación a los chicos. Y eso no se está haciendo, ¿cómo no se va a repetir lo que pasaba hace años si no hemos deconstruído el rol del hombre?”, comenta.

Quizás esto explique muchos casos de agresiones verbales, y no verbales, a mujeres. Y de diferentes edades: como a Lola, 14 años, que volvió corriendo a su casa tras simplemente ir a tirar la basura porque un sujeto de 40 años la interpeló en la calle al grito de “fresca, vente conmigo”. O que Sara, de 40, tenga que echar a correr en un callejón porque un par de hombres la siguen cuando se dirige a trabajar en la radio de madrugada… ¿A qué mujer no le suena esto?

Herreros considera que el que no haya educación sexual, que los chicos se eduquen sobre su sexualidad viendo porno y todos los estímulos que reciben, como los publicitarios, en los que la mujer aparece cosificada, no ayuda. Y añade: “No hay que decirles a los hombres que deben proteger a las mujeres sino que deben verlas como iguales”, finaliza.

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