Las prostitutas también se sumarán a la huelga feminista del 8 de marzo

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La pancarta de Hetaira en la manifestación del pasado 8 de marzo en Madrid. / Hetaira (Facebook)

El movimiento feminista llama a la huelga el próximo 8 de marzo a todas las mujeres. A todas. A las trabajadoras, las amas de casa, las madres, las abuelas, las migrantes y también a las prostitutas. El colectivo Hetaira, que lleva muchos años trabajando en defensa de los derechos de las mujeres que ejercen la prostitución voluntaria, confirma que se sumarán tanto a la huelga feminista como a la marcha vespertina.

El argumentario de la Comisión 8 de marzo ha conseguido ser transversal y que muchas mujeres de ámbitos diferentes se sientan interpeladas. Las asambleas que se han organizado durante estos meses han sido abiertas y no se invitaba nominalmente a colectivos, sino que acudían mujeres diversas a plantear sus cuestiones y puntos de vista. Tanto en Madrid como en los encuentros estatales se decidió no abordar específicamente el tema del trabajo sexual. Como resultado, salió un texto que ni es abolicionista, ni es proderechos. Prefirieron no profundizar en esta cuestión, que ya se ha discutido (y se sigue discutiendo) ampliamente en otros foros de debate feministas. Cada una tiene su opinión y todas se respetan, lo que facilita que las iniciativas sean un éxito al no ser excluyentes.

El colectivo Hetaira valora de manera muy positiva esta convocatoria y se sumará a los paros el próximo 8 de marzo. El simple hecho de que el texto no sea abolicionista ya les parece un pequeño avance. Además, en el documento se las nombra explícitamente en dos ocasiones. La primera, reconociendo que “las violencias patriarcales” también les afectan a ellas, junto a otras mujeres. “Si negamos esa diversidad, invisibilizamos la especial crudeza con que las violencias afectan a algunas de nosotras”, reza el manifiesto pocas líneas después.  En segundo lugar, este documento también denuncia “los prejuicios y estereotipos que muchas y muchos profesionales de la sanidad” sobre “mujeres migrantes, lesbianas, que ejercen la prostitución o transexuales”.

“Aunque las prostitutas paren, no pueden ser contabilizadas porque no somos reconocidas como trabajadoras, por tanto, no sabemos cuánta incidencia tendrá la huelga”, reflexiona Mamen Briz, de la mencionada asociación, que siempre se ha reconocido como feminista. Esta activista cree que hay motivos de sobra para que este colectivo se movilice también el 8 de marzo, desde la violencia machista hasta el estigma que sufren por desarrollar esta actividad. También tienen reivindicaciones específicas, como la legalización de su situación laboral o el rechazo a las multas derivadas de la Ley Mordaza, que hace su trabajo aún más precario. 

No es la primera vez que estas profesionales del sexo saldrán a la calle el 8 de marzo. El año pasado, trabajadoras sexuales de Barcelona hicieron un parón simbólico para reivindicar que “las putas también son trabajadoras y mujeres con dignidad”, tal y como contó La Vanguardia. Hetaira acudirá, un año más, con sus pancartas a la manifestación.

Briz es consciente de que el debate dentro del feminismo sobre la prostitución sigue abierto y provoca ampollas. También se queja de los debates eternos en los partidos políticos que nunca se materializan en nada: “Sobre la realidad hay que actuar ya. No podemos seguir debatiendo en nuestros sillones”. El inmovilismo y el abandono institucional dan como resultado una situación de desprotección que no beneficia a ninguna mujer: “Hay problemas a los que los Gobiernos no son capaces de darles ninguna respuesta. Siguen estando sin derechos laborales aquellas que siguen ejerciendo, sin medidas sociales aquellas que quieren abandonar y sin protección real aquellas en situación de trata”, concluye Britz. 

Duras contra la trata

Si en el feminismo no hay consenso respecto a la prostitución, en las comisiones que prepararon el manifiesto 8 de marzo sí hubo un amplio acuerdo en ser muy críticas con la trata, una de las violencias más crueles que se ejercen contra las mujeres y que dejan una huella dramática en las víctimas. El manifiesto acusa al Estado de no asumir “la responsabilidad que le corresponde” y permitir con “su pasividad y con los pocos recursos destinados” que se mantenga.

También son críticas con la protección que “en teoría” se tiene que dar a las damnificadas y piden que deje de “poner por delante la “lucha contra la inmigración irregular” en lugar de la protección de los derechos humanos de las mujeres”, en referencia a la indefensión en la que se encuentran las migrantes. En este sentido, también rechazan en el manifiesto la existencia de los CIE, “porque están retenidas mujeres víctimas de trata a las que ni siquiera se nos ha aplicado el protocolo de identificación en instancias policiales, fiscales y judiciales simples infracciones administrativas”, denuncian en el documento.