Hacia la huelga feminista del 8-M: el día en el que las mujeres intentarán parar el mundo

II Encuentro estatal hacia la huelga feminista
II Encuentro estatal hacia la huelga feminista, en Zaragoza. / 8-M Aragón (Facebook)

Actualizado el 29/01/2018 con nueva información sobre UGT y CCOO

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El próximo 8 de marzo, colectivos feministas de todo el mundo se han propuesto para el planeta. En España son cientos los grupos involucrados en esta huelga mundial feminista. Piden a las abuelas que ese día no recojan a sus nietos del colegio, a las trabajadoras que paren en la oficina y a las estudiantes que se salten las clases. El objetivo es que en el Día de la Mujer se visibilice todo el trabajo, remunerado o no, con el que cada día cargan a sus espaldas. ¿Qué ocurriría si todas se ausentasen, aunque solo fuera por un día?

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El pasado 13 de enero se reunieron varios colectivos feministas en Zaragoza para proponer y discutir los detalles de la huelga del 8-M. Es el segundo encuentro después de que en septiembre abriesen su primer debate a Elche. Desde las asambleas territoriales llevan varias semanas zambullidas en una lluvia de ideas de cara a la convocatoria, en la que han puesto muchas esperanzas tras la buena acogida de las movilizaciones de los últimos años. El feminismo español está vivo y fuerte. El año pasado se consiguió el primer hito: la primera huelga global de mujeres que, en mayor o menor medida, se siguió en 70 países. Para 2018, los colectivos esperan mayor movilización después de un año caracterizado por las denuncias contra los abusos sexuales y en el que algunas manifestaciones, como la 25 de noviembre, tuvieran una alta participación.

Los motivos para acudir a la huelga son muchos y diversos. Forman una pirámide que tiene su cúspide en la violencia machista y cuyos escalones de bajada son la brecha salarial, la desvalorización de los cuidados o los micromachismos, entre otras muchas desigualdadas. La convocatoria del 8-M aspira a ser transversal, y por ello, hace suyas las reivindicaciones más diversas. No se trata de algo puntual, sino del principio de un cambio de enfoque sobre cómo se organiza el mundo. “Somos un movimiento internacional diverso que planta cara al orden patriarcal, racista, capitalista y depredador con el medio ambiente, y que propone otras vidas y otro mundo radicalmente distinto”, se presentan en la web que han habilitado. 

Reconociendo todas esas dimensiones que forman parte del día a día de cada mujer, y que la condicionan, proponen cuatro paros: el laboral, de cuidados, consumo y estudiantil. Quieren ir más allá de la huelga tradicional e incluir también las tareas no remuneradas, que en muchas ocasiones cargan sobre los hombros de ellas, y que están mucho más invisibilizadas. A falta de los detalles que se irán perfilando en las próximas semanas, desde las organizaciones ya han lanzado un argumentario, elaborado por la Comisión 8 de marzo de Madrid, donde se detallan las razones de la huelga, pero también cómo hacerla en estos cuatro ámbitos.

  1. Huelga laboral

El movimiento feminista pide que, además de parar, se hagan actividades de información en los días previos, con debates y asambleas en las empresas. La propia precariedad contra la que se quiere luchar hace que algunas trabajadoras no puedan prescindir de ese día de trabajo, especialmente las que están en mayor situación de vulnerabilidad laboral . Por eso, en el documento advierte: “Si eres trabajadora del hogar, migrante sin papeles, empleada de un pequeño comercio y no puedes parar ese día también puedes antes del día 8 organizar actividades para dar a conocer la huelga”.

De manera paralela, los sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT, han convocado paros parciales de dos horas por la mañana y por la tarde, aunque se irán conociendo más detalles según se acerque el 8 de marzo. Esta iniciativa es especialmente importante porque será por la que se guíen la mayoría de las trabajadoras, al tener cobertura legal para hacerla, y tendrá las consecuencias laborales de una huelga.

El sindicato CGT también ha llamado a la huelga de 24 horas “laboral, de consumo y de cuidados”, mientras partidos como Podemos o Izquierda Unida respaldan las reivindicaciones.

  1. Huelga de cuidados

El sistema económico colapsaría sin nuestro trabajo cotidiano de cuidado”, reza el documento sobre estas actividades feminizadas que la sociedad se apropia. Y es que las abuelas que cuidan a los nietos y evitan a los hijos pagar jardines de infancia, las mujeres que acompañan a las personas dependientes o las amas de casa que se encargan del hogar tienen que hacer renuncias personales a diario. No se pagan, ni se valoran socialmente, a pesar de que son fundamentales para el funcionamiento de sus comunidades. Cuando se hace de forma profesional, en ocasiones son trabajos precarios. Por eso, piden que el 8 de marzo todas las actividades se paren.

A pesar de lo poco que se valora, estos trabajos son fundamentales y afectan a lo más básico de la vida de algunas personas. Mientras que pueden ser más sencillos los paros en las tareas del hogar, otros requieren más planificación. Por eso, aconsejan pactar “unos servicios mínimos que garanticen los cuidados que sean inexcusables e inaplazables para la atención de las personas que estén en situación de necesitar cuidados específicos o que requieren cuidados para actividades básicas de la vida diaria y no pueda cubrirlos otra persona”.

  1. Huelga de consumo

Se llama a no adquirir producto ni servicio más allá de consumos básicos como la luz o el agua. Es decir, no comprar ni en el comercio físico ni en internet. Quieren que no haya fruteras o pescaderas tras el mostrador, pero tampoco clientas. 

También proponen otras medidas que pueden extenderse en el tiempo. Llaman al “boicot” a las marcas que aplican la “tasa rosa” a sus productos, es decir, aquellas en las que un champú o un desodorante son más caros cuando están dirigidos al mercado femenino en comparación con el masculino. Las mujeres, además de cobrar menos de media y sufrir más precariedad, compran algunos productos más caros. A eso hay que sumarle que artículos básicos como los tampones se gravan con un 21% de IVA . Por eso, también invitan a informarse sobre otros productos que puedan tener más usos como la copa menstrual. 

  1. Huelga estudiantil

Para estas organizaciones, es fundamental parar también el sector educativo. Por eso, llaman a las estudiantes a la huelga. Estos espacios tienen una responsabilidad fundamental en perpetuar las estructuras machistas: en sus aulas y pasillos también aprenden los roles de género que les perseguirán toda su vida, tal y como explica el argumentario: “Queremos parar en los colegios, institutos y universidades porque el sistema educativo en todas sus etapas es el principal espacio de socialización en el que se reproduce el actual sistema capitalista y patriarcal y está muy lejos de ser un espacio en el que se crece en equidad e igualdad social”.

Si justo ese día coincide con un examen o una clase de asistencia obligatoria, recomiendan hablar con los profesores o directores del centro para explicarles la situación. Algunos estudios indican que los jóvenes siguen siendo tolerantes a las actitudes machistas y que repiten los mismos patrones de conducta que sus antecesores. Por ello, también insisten en la importancia de organizar acciones informativas durante ese día para hablar de problemas como el cuestionamiento, la humillación o el acoso en las aulas.

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