La Andalucía que viene

Tras algún amague, finta y sprint, Susana Díaz ha convocado las elecciones andaluzas de forma anticipada. La excusa ha sido que no tiene con quién aprobar los presupuestos del 2019. Una excusa que es falsa, porque ni siquiera se ha sentado a hablar con nadie para intentar aprobarlos. Y no será porque desde Podemos no se haya ofrecido en más de una ocasión a hacerlo.

En otros artículos ya explicábamos la aparición de un nuevo andalucismo. Uno que agrega y articula demandas y necesidades en torno a la idea de Andalucía. Una identidad capaz de aglutinar aspiraciones que frustradas por su dispersión e impotencia. El PSOE, que durante demasiado tiempo se ha apropiado de la bandera y las instituciones en los imaginarios colectivos ha machacado y atacado tanto a nuestra tierra que esa dominación se está fragmentando. Una ruptura derivada del incumplimiento sistemático de las promesas y horizontes de una Andalucía mejor.

Publicidad

Esta fractura se expresa en cuestiones estético-culturales y debates que hace unos pocos años (y meses) no existían: el habla andaluza por escrito, una cultura pop en forma de camisetas, de música que va y viene, de memes y debates sobre la apropiación cultural del flamenco, etc. Pero que acaban conectado con el principal hecho diferenciador andaluz con respecto a España: una cuestión material que se agrava en nuestra tierra. En Andalucía somos más pobres y morimos más jóvenes.

El futuro de Andalucía será diferente a la Andalucía del PSOE, de Chávez, de Griñán y de Díaz. Será diferente porque los sujetos más activos y dinámicos de su sociedad civil están generando un sentir andaluz diferentes. Que las fuerzas políticas acompañen e impulsen este cambio es primordial para fortalecerlo y conseguir llevarlo a cabo en los niveles institucional y material.

Publicidad

La construcción de un sujeto político en forma de Adelante Andalucía ha requerido de la generosidad y el trabajo inmenso de mucha gente y organizaciones. El proyecto programático se ha visto fortalecido por las más de mil enmiendas que la ciudadanía, los colectivos y la militancia de las diferentes fuerzas políticas ha pensado y elaborado de forma colectiva. En torno a los patios provinciales estas enmiendas han sido debatidas e integradas (o rechazadas) en el programa, que tuvo como colofón final un gran patio andaluz en Sevilla. Algunas de estas medidas son tan importantes como la creación de una Consejería de feminismos, un suelo de inversión en educación del 5% o legislar la selva y el caos en que se han convertido los pisos turísticos o las casas de apuestas que tan directamente nos golpean.

Acompañando este proceso se ha llevado a cabo una Vuelta a Andalucía encabezadas por Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo. Estas visitas tenían el objetivo de mostrar que, en nuestra tierra, existen lugares donde ya se hacen las cosas de forma diferente. El cuidado de los animales en Málaga, la investigación y ciencia en Granada, un turismo diferente en Cádiz, una pesca que no deprede nuestro entorno en Almería, etc. En definitiva, ejemplos prácticos de la Andalucía que hay y la Andalucía que está por llegar. Una vuelta que ha servido para encontrarse con la sociedad civil, para conocer de primera mano sus problemas y comprometerse a encontrar soluciones a las trabas que desde la Junta y el susanismo les ponen.

Estas elecciones van a estar marcadas por dos cuestiones: la primera, la aparición en torno a Adelante Andalucía de un sujeto que trata de dar voz al nuevo andalucismo que se está fraguando. La segunda, la pelea cainita en la que se han vuelto involucrados Cs y el PP con la aparición de una VOX que, sin tener una gran proyección electoral, sí es capaz de marcarles la agenda, derechizando sus mensajes y propuestas. Además el carácter tan reñido de estas elecciones (nos vamos a mover en porcentajes muy similares de voto) harán que cada voto, en todos las provincias, sea importantísimo.

Sabemos que existe un porcentaje de votantes del PSOE que se sienten atraídos hacia la idea de confluencia de diferentes fuerzas políticas a su izquierda y con un sentir claramente andaluz. También de la existencia de un electorado que viene votando en clave socialista, pero que no cree que Susana Díaz represente un cambio. Y no lo puede representar porque está más pendiente de lo que ocurre en Madrid o en Cataluña que del desempleo en Andalucía, de solucionar los problemas de sanidad y educación o de luchar contra la corrupción. Una Susana Díaz que prefiere gastarse el dinero de todos y todas en publicidad institucional para limpiar sus vergüenzas que en evitar que el alumnado se muera de calor en los barracones de nuestros colegios.

Díaz y el susanismo se han aprovechado durante tanto tiempo de las instituciones colectivas que las han manchado. Queremos volver a estar orgullosos de una comunidad de cuidados, de nuestras instituciones y de nuestra tierra. Que volvamos a tener trabajo estable, que los alquileres de nuestras casas sean asequibles y que nuestros hijos e hijas puedan educarse y criarse en una tierra que no les de la espalda.

Adelante Andalucía es la esperanza de una Andalucía mejor, con una sanidad y un sistema que cuida de sus mayores, que pelea contra la corrupción y que gestiona mucho mejor los recursos. Que nos saca de la cola de Europa en la que nos han mantenido demasiado tiempo. Que piensa y pone por delante la lucha real por la igualdad entre hombres y mujeres y la protección del medio ambiente. Que acaba con un exceso de centralización y se olvida de la periferia andaluza. Que se compromete, de manera real, a resarcir las deudas que tiene Andalucía con el pueblo gitano.

Nos veremos en las urnas un 2 de diciembre. Un mes que, en no pocas ocasiones, ha supuesto un antes y un después para nuestra tierra. Ante la recentralización galopante que se adivina en la meseta, Andalucía necesita ser pensada por sí y para aquí. Que se enteren que aquí hay una jauría que muerde, rompen las cadenas y lleva el veneno en forma de copla. Este es otro diciembre que iremos a defender nuestra libertad por nosotras, por los pueblos y por la humanidad.

Cristian Gracia Palomo es politólogo y parte del equipo de análisis de Podemos Andalucía