PP y Vox quedan arrinconados por el tsunami feminista

  • La obstinación antifeminista de Casado le arrincona con el partido ultra
  • Arrimadas consigue acercarse algo al centro del tablero político

Si el año pasado, conforme el desborde del 8M creado por el movimiento feminista, el PP de Mariano Rajoy iba modulando su postura con respecto a las reclamaciones feministas, este año, la obstinación de Pablo Casado y su dirección nacional del PP de confrontar con el feminismo le ha llevado a quedarse solo en una jornada histórica de movilizaciones en el Estado español. Solo, con Vox.

Ciudadanos, que ha sabido palpar el sentir de la sociedad española mejor que el PP, participaba ayer en las movilizaciones aunque no compartiera al completo el manifiesto que las justificaba. El PP, en su firme convicción de escorarse hacia la ultraderecha para tapar el trasvase de votos hacia Vox, se ha quedado arrinconado con el partido ultra en un asunto que es trascendental para la opinión pública española, tal y como se pudo ver ayer.

Ciudadanos participaba en la manifestación con pancarta propia liderada por Inés Arrimadas, actual líder de la oposición en Catalunya y candidata al Congreso por Barcelona en los comicios de abril. Sin embargo, la declaración institucional de ayer del partido naranja, homenajeando a Clara Campoamor y reivindicando el "feminismo liberal", en un acto en el que solo hablaba Albert Rivera acompañado, de fondo, por cargos femeninos del partido, demuestra miopía a la hora de acercarse y comprender las reivindicaciones y modos de funcionamiento del feminismo.

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La torpeza del PP, sin embargo, ha ayudado al partido naranja a romper y distanciarse de la foto de Colón. Buena jugada política, la de ayer, de Arrimadas que, viajando hasta Madrid para participar en esta manifestación en vez de en la de Barcelona, donde tiene, hasta el momento, sus responsabilidades públicas, consigue fortalecer su liderazgo de perfil estatal. Contrastes: hace unas semanas, Rivera, rodeado de líderes de PP y de Vox en Colón, manifestándose, en una concentración que quedó lejos de las expectativas, con buena parte de la ultraderecha española que se desplazó hasta Madrid; ayer, Arrimadas, rodeada de mujeres. La política sabe de su proyección y mide bien los tempos de cara a consolidarse como una figura de relevancia para el futuro político español. Arrimadas busca el centro del tablero político, la transversalidad.

El PSOE, por su parte, también con pancarta propia en Madrid, liderada, en este caso, por la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, acompañada de varias de las ministras, es quien puede rentabilizar mejor este movimiento transversal que apela y se recoge por la inmensa mayoría de la población. Las encuestas hablan de que una gran mayoría de la sociedad española se siente indentificada con las reivindicaciones feministas. El feminismo será un importante eje de la campaña electoral. En un momento de polarización política, el mensaje del miedo a que gobiernen las derechas y ultraderechas puede resultarle muy beneficioso al PSOE que, como se vio en la movilización de Madrid, apostó fuerte por intentar lograr protagonismo y situarse, también, en la centralidad del tablero.

El PSOE será la fuerza más votada si hacemos caso a las encuestas y, tras este histórico 8M, el voto al actual partido del Gobierno puede cotizarse al alza. A falta de poco más de un mes y medio para las elecciones generales, oficiosamente es periodo de precampaña. Y la jornada de movilizaciones del 8M no puede separarse del disputado juego por el voto.

El PSOE da la sensación de ensancharse y Unidos Podemos no acaba de aprovechar una coyuntura que esta semana le podría haber sido favorable. Errores garrafales propios, como el famoso cartel que anunciaba el regreso de Pablo Iglesias de su vuelta de paternidad, subrayando el pronombre 'él' en la palabra 'vuelve', así como la beligerancia constante que los medios de comunicación muestran contra la formación morada, la cual, seguramente, se acrecentará conforme se acerquen las elecciones, dibujan un difícil escenario para Podemos. El PSOE apelará al voto útil y la fuerza morada tiene que desprenderse de los líos internos y empezar a colocar mensajes propios y diferenciados, en la opinión pública, a un ritmo desenfrenado, si no quiere pasarlo mal en la noche electoral.

El feminismo desborda España, de nuevo. Y consigue lanzar un mensaje contra el machismo, pero también contra el racismo y distintos tipos de opresión a las personas. Punta de lanza, este movimiento vuelve a adquirir protagonismo en un momento en el cual las derechas y ultraderechas avanzan con fuerza en el panorama político. Opciones políticas que buscarán el efecto rebote y alentar a la movilización contra el feminismo en las próximas semanas. Aún así, lo de ayer parece, como dictaba la pancarta, "imparable".