Recuperando a Marx: una renovación de la teoría crítica del capitalismo

  • El autor, formado en Alemania con Michael Heinrich, nos ofrece una importante contribución al desarrollo de una Nueva Lectura de Marx en España.

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El libro Historia y sistema en Marx (Siglo XXI, 2019), de César Ruiz Sanjuán, ofrece un amplio y riguroso estudio del conjunto de la producción teórica de Karl Marx, desde sus escritos de juventud hasta sus textos de madurez, y construye una visión global de su obra, mostrando cómo se articulan progresivamente en ella las dimensiones histórica y sistemática. En este proceso de articulación tiene una importancia fundamental la relación –ambivalente- que se presenta con la filosofía de Hegel, que el autor aborda cuidadosamente a lo largo del proceso de evolución del pensamiento de Marx.

La interpretación de la obra de Marx que se plantea en el libro se desarrolla en confrontación crítica con las concepciones que se han establecido como dominantes en la tradición marxista. Se opone, por un lado, a la concepción sostenida por el marxismo tradicional, la corriente que se constituye a partir de la vulgarización de las ideas de Marx, que se mezclan indiscriminadamente con interpretaciones simplificadas de la economía política y con concepciones generalistas de filosofía de la historia, dando lugar a una doctrina economicista de la sociedad y a una visión determinista de la historia de carácter marcadamente ideológico. Por otro lado, se distancia también de buena parte de las interpretaciones del marxismo occidental, que en su intento por desligar la lectura de la obra de Marx de los tópicos y fórmulas simplificadas que habían dominado en el marxismo tradicional, desarrollan una interpretación historicista de la teoría de Marx a través del recurso a la filosofía hegeliana, con lo que queda obturada por principio la posibilidad de determinar los aspectos diferenciales de la teoría marxiana y los elementos constitutivos fundamentales de su crítica de la economía política.

La interpretación que realiza César Ruiz entronca directamente con investigaciones que se han venido desarrollando en las última décadas en Alemania, que abandonando las interpretaciones generalistas que habían caracterizado a las anteriores corrientes del marxismo occidental, llevan a cabo un estudio exhaustivo de los manuscritos de crítica de la economía política, como los Grundrisse o el Urtext, lo que ha hecho posible sacar a la luz elementos constitutivos fundamentales de la estructuración metodológica de El Capital.  Estas interpretaciones han puesto de manifiesto el profundo sentido teórico de la crítica de Marx, determinando el carácter esencial de la misma para el desarrollo de las categorías que se presentan en la exposición sistemática. En este contexto, la teoría marxiana es comprendida como la realización simultánea de la exposición y la crítica del proceso social capitalista y de las formas de pensamiento que este genera de manera necesaria, a partir de las cuales se constituye tanto la conciencia espontánea de los agentes sociales como las categorías de la economía política. Esta línea de interpretación ha venido desarrollándose en el ámbito de interpretación alemán desde  comienzos de los años 70 hasta nuestros días, y bajo el rótulo de “Nueva lectura de Marx” engloba a autores como Hans-Georg Backhaus, Helmut Reichelt, Michael Heinrich o Ingo Elbe.

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A partir de estos planteamientos, César Ruiz lleva a cabo un análisis de la crítica de la economía política de Marx que supone situar en el centro de la misma la teoría del valor. El autor, formado en Alemania con Michael Heinrich, nos ofrece así una importante contribución al desarrollo de una Nueva Lectura de Marx en España. Frente a las interpretaciones dominantes en la tradición marxista, que comprenden la teoría del valor como una explicación de las relaciones de intercambio como tales – extensiva, por tanto, a las formaciones sociales precapitalistas –, se pone de manifiesto que lo que se presenta en la teoría del valor es la exposición del proceso social específico del sistema capitalista y la crítica de las formas de conciencia fetichista que se derivan de él. Se trata de un proceso en el que el mercado es la única instancia que produce la conexión entre los individuos, en tanto que estos se encuentran estructuralmente obligados al intercambio para que sea posible la reproducción social. Puesto que las relaciones sociales se encuentran mediadas materialmente en esta forma de sociedad, las relaciones entre las personas se desplazan a relaciones entre las cosas, produciéndose así la cosificación del contexto social y el fenómeno concomitante del fetichismo, lo que da lugar a las estructuras de coerción material que se les presentan a los individuos como un poder independiente al que se encuentran sometidos. La teoría del valor de Marx tiene como objetivo fundamental sacar a la luz esta dinámica constitutiva del sistema capitalista, lo que tiene lugar mediante la crítica a las categorías de la economía política.

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'Historia y sistema en Marx. Hacia una teoría crítica del capitalismo', de César Ruiz. (Siglo XXI, 2019)

Con ello se constata la diferencia irreductible que existe entre la crítica marxiana de la economía política y la economía política burguesa, una diferencia que resulta fundamental comprender en toda su dimensión para hacerse cargo de la relación en que se encuentran la historia y el sistema en la teoría de Marx. El interés de la economía política se centra básicamente en explicar en términos cuantitativos las relaciones de intercambio que se dan en la sociedad capitalista. Su punto de partida es el trabajo como medida del valor, y su objetivo es determinar cuantitativamente el trabajo que se encuentra contenido en las mercancías que se intercambian. Frente a esta posición básicamente empirista, la teoría del valor de Marx sitúa en el centro de su análisis la dimensión cualitativa del fenómeno del intercambio. Su pregunta teórica fundamental se encuentra dirigida a las condiciones estructurales del intercambio, esto es, las condiciones que hacen posible que objetos cualitativamente distintos puedan igualarse entre sí, lo cual es precisamente lo que posibilita la ulterior determinación cuantitativa. Este cambio de perspectiva supone que el objeto de la investigación de Marx no es la mensurabilidad del trabajo contenido en las mercancías, sino el modo en que se desarrolla el metabolismo social en el sistema capitalista. Lo constitutivo de este proceso es que el trabajo se realiza de manera privada, y los distintos trabajos privados solo pueden formar parte del trabajo social a través del intercambio de los productos como mercancías. Esta forma de constituirse el trabajo social es algo propio de la moderna sociedad capitalista, que la distingue de todas las anteriores sociedades históricas. La exposición sistemática de las categorías que se presentan en la teoría de Marx tiene como objetivo desvelar la estructura específica de esta forma de sociedad históricamente determinada.

Esta exposición se realiza a través de la crítica a las categorías de la economía política, en tanto que ciencia en la que se presenta la sistematización teórica de la comprensión espontánea que la moderna sociedad burguesa tiene de sí misma. Ello significa que la crítica a las categorías de la economía política supone asimismo someter a crítica la autocomprensión de la sociedad burguesa, lo que Marx denomina “formas de pensamiento socialmente válidas”, que como tales configuran la objetividad social. A esta forma de racionalidad objetiva están sometidos tanto los agentes sociales del sistema capitalista como los teóricos de la economía política, por lo que la crítica marxiana abarca en un mismo movimiento ambos niveles. Esta determinación del sentido de la crítica de Marx resulta fundamental para comprender el contenido positivo de su teoría, en tanto que la exposición del sistema se deriva de la crítica a las categorías de la economía política y a la objetividad social a partir de la que se constituyen. Al poner de manifiesto que el carácter objetivo de las formas económicas de la sociedad capitalista es resultado un determinado modo de relación social entre las personas, sale a luz su constitución histórica. La economía burguesa abstrae por principio de la dimensión histórica del proceso social y con ello introduce de manera subrepticia las relaciones específicas del modo de producción capitalista como relaciones suprahistóricas, lo que implica hipostasiar la forma de racionalidad que dimana de una estructura social en la que los individuos están configurados a la escala de las relaciones de intercambio, considerándola como propia de todas las sociedades históricas. Las relaciones sociales burguesas quedan así naturalizadas, por lo que en última instancia se presupone inmutable el orden social derivado de ellas. La crítica de Marx está dirigida a impugnar esta concepción naturalista de la economía política, mostrando el carácter históricamente determinado de las relaciones sociales del modo de producción capitalista.

1 Comment
  1. florentino del Amo Antolin says

    Lo tengo que leer alguna vez más, me parece que pocos opinaran sobre lo que nos describe Clara Ramas. Estoy un poco como el señor » Gildos» ( un señor de mi pueblo ). Que asomado a la ventana, pasaba un vendedor de verduras con su borrico y sus serones. Cuando Gildos le grita: Oiga, amable y rústico campesino. ¿ Me podría decir, cual es el peso de la carga, que gravita sobre los lomos del animal cuadrupedo mamifero ?… El otro contesta ¿ que donde soy ? dal faro… ¡ Aquí al lau !.
    En este país, están perseguidos aquellos que no llevan bozal y anteojeras como los burros; que denigran a los que analizan como servicio humano los entresijos del capital y las repercusiones extraídas de los análisis. Muy bien plasmados en una crónica de Clara que ella no se anda por las Ramas y transcribe lo escrito por César Ruiz Sanjuán.
    Que me parece de una densidad y de unas millas de profundidad, Que las pasamos muy rápido, cuando precisamente ahora es momento de retomar los análisis… Y descubriremos cómo las relaciones sociales burguesas las recibimos como de casa… ¡ Naturalizamos !. No pensamos en la carga que el capital pone en nuestros hombros. Trabajar en precario, lejanía, coche + contaminación, casa, pareja, hijos, desafiliación sindical, paro… Además, tienes que hacer de juez y policía… Asumes el esquirolismo como un bien, al no comprometerte con tu clase obrera en la resolución de los conflictos, entre la patronal y los productores de bienes y servicios… Sí luego hay acuerdo, se ponen en la misma fila como aquel que fué despedido y no admitido. Las relaciones sindicales, «esa» correa de transmisión, rota por el abuso de conciliaciones, y mediaciones de políticos vendedores del sudor ajeno y compinches en cambalaches al más alto nivel… Trastocando y transferiendo la verdadera soberanía del Pueblo, vaciando de contenidos artículos constitucionales, entregando al FMI la llave de las despensas, en favor de bancos y monopolios… ¡ El peso de la carga de este bipedo mamifero, no soporta dos gramos más y llevar anteojeras indefinidamente !.

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