Una encuesta reveladora: bases para el republicanismo

  • La mayor preocupación de los catalanes, según la encuesta del CEO, son las relaciones entre Cataluña y España, que ocupa el primer lugar con el 41,1% de las respuestas.
  • También es importante la preocupación respecto a la vida democrática, la falta de participación y la libertad de expresión.

Miguel Sala  es sindicalista y miembro del Consejo Editorial de Sin Permiso

Las encuestas electorales forman parte de la vida política ya que acaban creando tendencia, determinando debates y quizás hasta orientando al votante, aunque últimamente la realidad suele matizarlas o incluso desmentirlas. Algunas encuestas indagan también sobre otros temas de actualidad, que suelen pasar bastante desapercibidos, y, sin embargo, aportan informaciones muy valiosas sobre las opiniones de las y los encuestados. Es el caso de la última encuesta del CEO (Centre d’Estudis d’Opinió) de Catalunya realizada entre el 4 y 25 de marzo.

Es muy reveladora la información que proporciona sobre otros elementos de actualidad política, y aunque los datos son solo de Cataluña, probablemente algunos de ellos podrían ser comparables a los del conjunto del Estado. El tema que aparece como el de mayor preocupación es el de las relaciones entre Cataluña y España, que ocupa el primer lugar con el 41,1% de las respuestas, le siguen la insatisfacción con la política, el 31,6%, y el problema del paro y la precariedad laboral, el 29,9%. A la pregunta sobre cuáles deberían ser los objetivos de país para los próximos 10 años, las respuestas son: aumentar la participación en las decisiones, un 38,3%; proteger la libertad de expresión, un 30,7%; mantener el orden, un 16,1% y combatir el aumento de precios, un 12,5%. Tomemos nota sobre la importante preocupación respecto a la vida democrática, falta de participación y libertad de expresión, incluso por delante del aumento de los precios. Es un hilo conductor en el conjunto de la encuesta que confirma la tendencia expresada en el 2018, un 33,4% en cuanto a la participación y un 36,5% respecto a la libertad de expresión.

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Las opiniones respecto a las principales instituciones del Estado son demoledoras. Se preguntó: “Ponga nota, por favor, al grado de confianza que le merecen cada una de ellas en una escala de 0 al 10, en la que 0 es ninguna confianza y 10 mucha confianza”. En el cuadro adjunto se han agrupado los porcentajes entre los que han expresado ninguna confianza, los que han puesto nota del 1 al 5 (baja confianza) y los que la han dado del 6 al 10 (buena confianza). Los porcentajes que faltan hasta el 100% corresponden a No sabe/No contesta.

InstituciónNinguna confianzaBaja confianza (de 0 a 5)Buena confianza (de 6 a 10)
Monarquía56,8%29,9%11,0%
Tribunales de Justicia22,4%51,5%21,4%
Ejército35,7%33,7%24,1%
Policía/Guardia Civil25,8%40,1%32,7%
Iglesia48,5%36,9%12,5%
Trib. Constitucional30,2%40,7%9,3%

 

No hay ninguna institución del Estado que se salve, ni siquiera que se acerque al 50% de aceptación. Y tampoco sorprende que la institución que refleja el mayor rechazo sea la Monarquía. La pregunta “¿qué forma de gobierno prefiere, monarquía o república?” tiene una respuesta contundente: un 12,3% prefiere monarquía y un 75,9% opta por la república.

La encuesta de 2018 ya reflejaba esa tendencia con porcentajes bastante parejos. Un 59,6% no tenía ninguna confianza en la Monarquía; un 25,1% en los tribunales de justicia; un 36,7% en el Ejército; el 27,9% en la Policía y la Guardia civil; un 44,1% no tenía ninguna confianza en la Iglesia y un 34,7% en el Tribunal Constitucional. No se preguntó sobre monarquía o república. Son datos concluyentes sobre el estado de la opinión pública catalana sobre el actual régimen y sus instituciones. Expresan el sentimiento republicano que recorre a una mayoría de la sociedad (¡el 75,9% responde que prefiere una república como forma de gobierno!) y es uno de los elementos de la maduración política de la movilización popular que durante estos años se está desarrollando, y en particular tras las jornadas de octubre de 2017 y el discurso del rey el 3 de octubre. No hay duda de que está bien asentada la exigencia de una república en Cataluña.

Valores republicanos

En realidad, lo que la encuesta evidencia es que la monarquía no tiene sentido en un sistema democrático, lo lógico es que la democracia sea republicana. Por eso los defensores de la monarquía se sienten obligados a adornarla con fórmulas que aparentan democracia formal ¿Es necesario recordar que el jefe del Estado no es elegido democráticamente, o que el Ejército es la garantía de casi todo, y no la soberanía del pueblo? Esta verdad ha estado muy escondida, y aún lo está, lamentablemente, en la práctica y los objetivos políticos de las izquierdas. El movimiento democrático y nacional catalán lo ha vuelto a situar en el primer plano. También, claro está, la crisis del propio régimen ligada a la profunda corrupción, a la utilización partidaria de la justicia, a las cloacas del Estado, que de nuevo están vomitando con el espionaje a Podemos o la policía patriótica contra el proceso catalán, a su incapacidad de ofrecer trabajo y salario suficiente y una vivienda digna.

¿En qué consisten los valores republicanos? En primer lugar, los que definió la revolución francesa, libertad, igualdad y fraternidad, que deben ser actualizados o relacionados con los objetivos políticos concretos. Algunas de las preguntas de la encuesta sirven para abordarlos. La preocupación por la libertad de expresión es enorme, el desprestigio de la justicia es mayúsculo, está asociada al mantenimiento de los privilegios heredados del franquismo, es intocable y ajena al sentir de la sociedad, como la monarquía. La libertad republicana debería ser garantía de la libertad de expresión, opinión y asociación y de un cambio completo en la justicia, empezando por la elección directa y democrática de los jueces. Quizás suena extraña esta propuesta pero es democrática y, por ejemplo, es como se practica en Estados Unidos. 

El 48,5% de los encuestados no tiene ninguna confianza en la Iglesia. Es un valor republicano que la religión sea un tema privado de cada individuo y que haya una separación completa entre el Estado y la Iglesia, y por lo tanto acabar con el Concordato con el Vaticano. La financiación debe ser un asunto de los fieles y no de los Presupuestos del Estado.

El Ejército y las llamadas fuerzas del orden son otros de los pilares del Estado que, en clave republicana, necesitarían una profunda transformación, limpiar todas las cloacas y acabar con todos los vestigios franquistas que aún persisten, democratizarlas para que realmente se conviertan en una institución que defienda al pueblo y no que se utilice contra el pueblo.

La igualdad es uno de los elementos básicos del republicanismo, pero, no nos engañemos, en una sociedad capitalista la igualdad solo puede ser una aspiración, ya que, mientras los grandes medios de producción y comunicación estén en manos de unos pocos solo la lucha sindical y política podrá suavizarlos. Lograr una igualdad real necesitará de una sociedad más solidaria y democrática, valga decir, socialista. La encuesta que estamos comentando también ofrece datos interesantes sobre uno de los pilares del funcionamiento del capitalismo: el sector financiero. ¿Y qué opinión tienen los encuestados?

InstituciónNinguna confianzaBaja confianza (de 0 a 5)Buena confianza (de 6 a 10)
Banca36,7%51,5%9,3%

 

Dada la nula confianza en la banca, ¿no sería conveniente situar entre los valores republicanos la necesidad de una banca pública?

En la lucha por la igualdad, entre otras reivindicaciones, como salarios dignos, servicios públicos gratuitos, etc. hay un instrumento que permitiría dar un gran paso: la renta básica universal. En Sin Permiso hay numerosos artículos explicativos sobre su significado, digamos que se trata de una aportación universal para que todo ciudadano y ciudadana tenga garantizada su existencia. Es una garantía, tanto para la libertad como para la igualdad.

Y, sin ninguna duda, entre los valores republicanos del siglo XXI está el feminismo, la igualdad real entre hombre y mujeres en lucha contra el patriarcado; como el ecologismo, para defender y recuperar la naturaleza, hacer las ciudades habitables y reducir la separación entre la ciudad y el campo; así como la educación laica, pública y gratuita. República, cultura y educación son sinónimos.

Pero los valores republicanos no pueden ser conceptos abstractos, necesitan la base material y política para poder desarrollarlos o, dicho de otra manera, para que dichos valores se pongan en práctica se necesita una república, en Cataluña, en España, en el País Vasco, en Galicia… se necesitan políticas valientes, audaces, para situarla como alternativa a la crisis del régimen. En Cataluña existe la base social de un republicanismo de masas. Cierto que la encuesta se limita a Cataluña y que la situación en el resto del Reino de España tiene otros ritmos, pero, si se hiciera una encuesta con las mismas preguntas quizás nos llevaríamos alguna sorpresa y descubriríamos que también existe una amplia base social partidaria de la república y sus valores. En todo caso, para todas las izquierdas sería muy útil la reflexión sobre la necesidad de una alternativa republicana frente a las cloacas del Estado, la Monarquía y las amenazas de las derechas.   

La autodeterminación

El juicio a los dirigentes del procés catalán y el conflicto en Cataluña serán un factor central en esta campaña electoral. Los datos de la encuesta siguen siendo muy clarificadores. Para el 64,5% la autonomía es insuficiente. El 39,7% prefieren relacionarse con España con un estado independiente en Cataluña y el 21,5% optan por un estado dentro de España. Solo el 26,3% apoyan seguir como hasta ahora. A la pregunta de si “quiere que Cataluña sea un estado independiente”, el 48,4% contesta afirmativamente. Los porcentajes son aún más abrumadores cuando se pregunta sobre el derecho a decidir. El 57,9% responde que está muy de acuerdo y el 20,8% bastante de acuerdo, ¡eso suma un 78,7%!. Sólo el 6,9% responde que está bastante en desacuerdo y el 7,9% muy en desacuerdo. Si se tuviera en cuenta la opinión de la gente no habría ninguna duda para el ejercicio democrático del derecho de autodeterminación. Es también un valor republicano.

La fraternidad, la relación democrática y pacífica entre las personas y los pueblos, implica también que no se puede tener sometida la opinión de un pueblo, que para tejer lazos y alianzas estables y democráticos debe tener la libertad para decidir y para optar a la mejor forma de ejercer su soberanía y su relación, si es el caso, con el resto de pueblos. Este ejercicio democrático republicano se pide en Cataluña, pero también es útil para todos los pueblos del Reino de España. Si la lógica nos indica que la democracia debe ser republicana, no hay que impedir la decisión de un pueblo por salvar una monarquía que no ha sido votada por el pueblo.

Existen las bases políticas y sociales para el republicanismo, son evidentes en Cataluña y existen las condiciones para que se desarrolle en el conjunto del Reino de España. Cierto que hay que convertir ese sentimiento republicano en acción política positiva y esa debería se runa apuesta de las izquierdas, las de España, del País Vasco, de Galicia, de Cataluña, para tejer alianzas y establecer estrategias alternativas.

Mucho tiempo ha pasado ya desde aquel 14 de abril de 1931, como cada año se han celebrado muchos actos recordando a las y los luchadores de la época, es el momento de que su conmemoración deje de ser un recuerdo histórico y melancólico para convertirse en acción política y social.