CATALUNYA

Socialistas y republicanos: rivales y colaboradores

  • El CIS sitúa a PSOE y ERC como fuerzas hegemónicas en Catalunya
  • Los comunes están de enhorabuena en las encuestas y son el pegamento entre socialistas y republicanos

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La política catalana acostumbra a compaginar la conducción serena por largas rectas, con los repentinos acelerones y derrapes, que vienen curvas. Así, esta semana, se han producido algunas coincidencias de esas que condensan la trama en pocos minutos y la historia pega un avance espectacular: caída en desgracia de Torra y escenificación de la ruptura indepe el lunes, visitas de los dirigentes presos al Parlament el martes, anuncio de convocatoria de elecciones una vez se aprueben los presupuestos catalanes el miércoles, espectáculo comunicativo del sector del PSOE gubernamental retrasando la mesa de diálogo prometida a ERC y luego rectificando el jueves…

El horizonte electoral en Catalunya abre un baile nuevo. No se sabe cuándo se celebrarán los comicios, lo cual dota de inestabilidad a cualquier decisión política que venga a partir de ahora. El resbalón de los danzantes puede producirse en cualquier momento. El president, Torra, queda ya dibujado como interino, pues se despedirá del puesto no demasiado tarde, lo cual le confiere una libertad de acción que puede ser usada en su favor y en contra de sus adversarios de cara a sacar el mayor rédito en las urnas. Quizás quiera ser el rey de la fiesta, de momento la fecha de los comicios solo la puede marcar él en rojo en su calendario. El diálogo entre Gobierno y Govern tiene, más allá de todas las lecturas que se le puedan hacer, una nueva: es oficiosamente precampaña electoral. Los actores que formen parte de él, como elementos partidistas que son, tendrán esto muy en cuenta: hay que aparentar como que se van a ganar las próximas elecciones.

Y es que una lectura del anticipo del barómetro del CIS publicado esta semana también da algunas pistas. En el desglose por comunidades autónomas de la encuesta, realizada del 2 al 13 de enero, es decir, influenciada por la negociación PSOE y ERC para la investidura de Sánchez y por los primeros pasos del nuevo Gobierno de coalición, vale la pena detenerse en las respuestas en Catalunya. Siempre con cautela, pues las preguntas versan sobre las preferencias de voto para unas supuestas elecciones generales, y en Catalunya en voto dual siempre ha destacado por diferenciarse. El voto dual, ese que dotaba de grandes victorias socialistas en generales y de convergentes en las catalanas, comportamiento al que se le podía añadir otro voto diferenciado en las municipales barcelonesas.

Así, volviendo al CIS, los catalanes, ante la pregunta de “Suponiendo que mañana se celebrasen nuevamente elecciones generales, es decir, al Parlamento español, ¿a qué partido votaría Ud.?”, la respuesta espontánea que dan es la siguiente: PSOE (20,7%), ERC (19,3), En Comú Podem (13,6), JxCat (5,3), CUP (4,8), PP (3,5), Ciudadanos (3,1) y Vox (2). Si estas respuestas se combinan con la simpatía de los electores ante los distintos partidos, los resultados quedarían de la siguiente manera: PSOE (22,4%), ERC (21,1), En Comú Podem (15,2), JxCat (5,7), CUP (5,1), Ciudadanos (3,7), PP (3,5), Vox (2).

Una encuesta publicada ayer por El Periódico de Catalunya, realizada por GESOP, sí que preguntaba concretamente por las intenciones del electorado ante unas catalanas. De hecho, el primer sondeo realizado tras el anuncio de próxima convocatoria electoral de Torra otorga los siguientes resultados en proyección de escaños y estimación de voto: ERC (33-34 y 22%), JxCat (29-30 y 19%), PSC (22-23 y 16,9%), Ciudadanos (16-17 y 12,8%), En Comú Podem (11-12 y 9,4%), CUP (8-9 y 6,6%), Vox (6-7 y 5,5%) y PP (5-6 y 4,8%).

Como conclusión, se puede extraer que, más allá de la pelea por la hegemonía del campo independentista entre ERC y JxCat que siempre puede sorprender, hay una batalla electoral entre PSOE (PSC) y ERC. Además, hay buenas vibraciones para los comunes, algo de lo que informaba cuartopoder esta semana también por una encuesta interna de los de Ada Colau y Jéssica Albiach. ERC y JxCat se retarán a ver quién aguanta más bailando, al más puro estilo de Danzad, danzad, malditos. Pero los socialistas no están eliminados de la competición.

Aunque las encuestas dan como favoritos a los republicanos, el espacio heredero de Convergència ha demostrado que siempre puede sorprender y que tiene una base electoral más dura de lo que intuye la demoscopia. Lo que está juego es la confirmación de ERC, la prueba del algodón de si el electorado que le hizo ganar las dos últimas generales le es fiel, de si la estrategia de acumulación de fuerzas para el independentismo es revalidada por la sociedad catalana tras los momentos más duros del 2017. ¿Se consolida ERC como fuerza dirigente?

Mientras los indepes batallan entre sí, el PSC puede dar la sorpresa al hacerse con el liderazgo de la Catalunya no independentista. En este sentido, comprobando el descalabro de Ciudadanos, se puede intuir que los sondeos dan por debajo a los de Miquel Iceta. Los socialistas podrían beneficiarse de la popularidad de Pedro Sánchez y de sus promesas de diálogo. Ciudadanos se desmorona y ya busca cómo acordar con el PP para presentarse conjuntamente e intentar paliar al máximo la caída. Los tropiezos de los de Arrimadas son cada vez más sonoros.

Así, el PSC no duda en utilizar un lenguaje beligerante contra el independentismo, mientras deshoja la margarita de Ciudadanos, aguanta o no aguanta... Parece que no aguanta. Ayer, Eva Granados, la número dos en el Parlament, declaraba: "Debemos contrarrestar las mentiras del nacionalismo". La relación entre republicanos y socialistas es más cordial con el PSOE que con el PSC. Y es que, de cara a las catalanas, ERC y PSC huirán de las acusaciones en campaña de que aguarda un nuevo tripartito (ERC, PSC, comunes), algo que beneficiaría a JxCat y a Ciudadanos, para lo que se han de mostrar distantes. Sin embargo, los choques entre ERC y PSC serán medidos, pues ambos tienen entre las cartas que mostrar la apuesta por el diálogo como forma de dibujar una solución en el horizonte al conflicto catalán.

Faltan por conocer cuáles serán los deseos y movimientos de Manuel Valls. Suena la música de un regreso del francés al campo del socialismo después de su corto idilio con los naranjas. El PSC podría ampliar su espectro por este flanco derecho, y también llevando los pasos del baile hacia la izquierda e intentando seducir a desencantados de los comunes para engrosar sus listas, a los sectores menos cercanos al soberanismo de estos. Además, el catalanismo no indepe está reorganizándose, el PSC ya ha pactado en los últimos comicios con restos de la derecha de la extinta CiU, Units per Avançar.

El PSC pretende volver a ser protagonista. ERC, si aguanta los embistes del espacio neoconvergente que suele sorprender, puede liderar después de décadas la Generalitat. Dos partidos, dos espectros, el socialista y el republicano, que se saben rivales, pero que de su diálogo y creación de puntos de encuentro saben, también, que depende el futuro de una Catalunya que va alejándose de la etapa procesista. Y de la gobernabilidad de España.

Entre esta primera afirmación de Moncloa (“El Gobierno espera poder iniciar dicho diálogo en cuanto haya hablado el pueblo catalán y se constituya el nuevo Parlament, así como el nuevo Govern. Cuanto antes se celebren las elecciones y haya nuevo Govern, antes iniciaremos el diálogo”) y esta (“Para descartar cualquier duda respecto a nuestra voluntad de dialogar, manifestamos nuestra disposición a celebrar la mesa de diálogo entre gobiernos acordada, antes de las elecciones catalanas”), pasaron unas seis horas el pasado jueves.

Los contactos entre PSOE y ERC se aceleraron aquella jornada, a través del portavoz republicano en Madrid, Gabriel Rufián. Los socialistas estaban rompiendo, en la práctica, el acuerdo por el cual los republicanos se abstenían para que Sánchez resultara investido a principios de enero, menos de un mes hace de aquello. "Sin mesa de diálogo, no hay legislatura", este es el compromiso entre Ferraz y Calàbria. El Gobierno, retrasando la mesa de diálogo, estaba rompiendo de facto el acuerdo con los republicanos, al mismo tiempo que fulminaba la estrategia de ERC con unas elecciones catalanas sobre el horizonte. Desde la derecha nacionalista ya apuntaban dardos: los ilusos de ERC habían sido engañados por Sánchez. El diálogo entre socialistas y republicanos se hace necesario porque los números no dan de otra manera, las cuentas no salen.

ERC quiere jugar a ser el independentista útil que consigue avances sociales, lo que según su teoría implica sumar adeptos para la causa republicana, la causa indepe. Pere Aragonès, futuro candidato a la Presidència de la Generalitat, presumirá de haber sido capaz de sacar adelante unos presupuestos de marcado carácter social y de haber tenido la capacidad de poner de acuerdo a JxCat y comunes para obtener los votos necesarios para sacar adelante las cuentas. Independentismo útil, dirán.

Curioso será ver cómo compaginan este talante con ser rivales (PSOE-PSC y ERC) en una precampaña y campaña electoral que a punto está de comenzar. Y que se prevé larga. Las pulsiones electorales y los posos de fuerzas dirigentes contrastan. Junqueras, en su declaración la comisión sobre el 155 en el Parlament, esta semana aseguraba: “La prisión es poco relevante comparada con los intereses del conjunto del país; por eso no renunciaremos nunca al diálogo”

Juego de roles en el Parlament el pasado miércoles. El PSC no asistió a la declaración de los presos, considerándola “propaganda independentista”. Un PSC que se mostró duro con el independentismo que pone las luces que alumbran un horizonte electoral y sabe que es la alternativa. Ciudadanos fue a montar el numerito, actitud que le está llevando hacia la desaparición. Tras años de estridentes acoples sonoros, quizás Catalunya busca la senda del entendimiento. Del entendimiento de la letra de la canción, quiero decir.

¿Es la competición y el entendimiento entre el mundo socialista y republicano lo que marcará el futuro político de Cataluya? Posiblemente. Y en ese escenario, ¿son los comunes un pegamento necesario?. Casi que sí. Puente entre socialistas y ERC, fuerza dirigente en Barcelona, En Comú Podem también es fuerza del Gobierno de España. Los comunes, por cierto, está de enhorabuena según encuestas internas y el propio CIS. Un escenario menos polarizado en el contexto nacional, lo llevan pidiendo desde su nacimiento.


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