Oscar en femenino plural

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Aunque estamos hartos de tanto glamour obligado, tanta alfombra roja y tanto vestido de modista de renombre -perdón, de diseñador- y preferimos algo más de cine a secas, sabemos que esto es espectáculo y hay que sumarse a la fiesta. Aquí va nuestra aportación.

Si a estas alturas de la película alguien no sabe que en la octogésima segunda edición de los Premios de la Academia de las Ciencias y las Artes de Hollywood de EEUU, es decir, los Oscar, se veían las caras un antiguo matrimonio de directores (Cameron y Bigelow) con las películas Avatar y En tierra hostil, que Penélope no iba a ganar el de Mejor Actriz ni con todo el esfuerzo de su representante y productor, o que Jeff Bridges se merecía el Oscar al Mejor Actor, es que es tan “freaki” como los que han llegado esta mañana con ojeras a la oficina por haberse quedado a ver la gala de entrega de premios en directo.

En los premios del año pasado nos enfadamos mucho porque no le habían dado el premio a Mickey Rourke por El luchador y nos tuvimos que consolar con que los académicos se lo hubiesen tenido que dar a un rojo interpretando a un homosexual (Sean Penn a Harvey Milk), pero en esta edición no nos hemos tenido que cabrear demasiado con nada porque no había casi ninguna película que nos interesase.

Si algo resume los premios de este año es que han sido en femenino: con En Tierra Hostil una mujer, Kathryn Bigelow, ha ganado el Oscar a la Mejor Dirección por primera vez en la historia de estos galardones, además del de Mejor Película y los de otras cuatro categorías más, dejando a Cameron con tres de consolación; han tenido  más repercusión los premios a las actrices principal y secundaria que los de sus colegas masculinos, a pesar de que `el nota´ Jeff Bridges se haya llevado por fin un premio después de cuatro intentos interpretando magistralmente a un cantante de country en declive en Corazón rebelde; y la Mejor Película de Habla no Inglesa ha sido para una película de la Argentina, coproducida por “la” España. Parece una conjura de Aído por el Día Internacional de la Mujer, que se celebra hoy.

El premio a mejor actriz secundaria para Mo´nique por su estupenda interpretación en Precious, lo auguramos desde estas mismas páginas cuando comentamos la película, pero el de Sandra Bullock por The blind side, ese melodrama de tarde televisiva de domingo invernal, no nos lo esperábamos. Que le aproveche, lo mismo que el Razzie a la peor actriz por Alocada obsesión. Nuestra preferencia era Carey Mulligan por An education, película muy interesante que se ha ido de vacío; lo mismo que The lovely bones, la magistral cinta de Peter Jackson que lamentablemente sólo estaba nominada en la categoría de Mejor Actor de Reparto con Stanley Tucci, pero que se ha terminado llevando Christoph Waltz por la última “Tarantinada”.

Volviendo a las categorías principales nos parece bastante razonable que Avatar no se haya convertido en la mejor película, porque sería abrir un melón muy agrio en el cine: considerar que estas películas de efectos especiales y ordenador pueden ser lo mismo que las interpretadas a pelo por actores ante una cámara. No obstante parece ser que los académicos, suponemos presionados por los productores, ya andan dándole vueltas a la creación de una categoría nueva, algo así como actores sintéticos o de diseño en la que entrarían los Na´vis de Avatar y otras criaturas de ordenador. Por eso nos indignamos ante el Oscar que ha recibido Avatar por la Mejor Fotografía: manda huevos, que diría el mejor enemigo de Garzón.

Nos parece lamentable que le hayan dado el Oscar al Mejor Guión Original a Mark Boal, el periodista que estuvo empotrado en una unidad militar en Iraq -como nuestra compañera Mónica G. Prieto- y que escribió unas crónicas en las que se basó En tierra hostil, porque no tiene nada de especial. Lo mismo de lamentable que que el Oscar al Mejor Guión Adaptado haya sido para Geoffrey Fletcher por Precious, cuando la novela de Shaphire era casi un guión de cine, lo que sirve de ejemplo a la tesis  que sostenía Luis Goytisilo en su artículo del viernes en Cuartopoder.

A excepción de la parte alícuota que nos toca en la gesta de Campanella con El secreto de sus ojos -después de un cuarto de siglo (Luis Puenzo con la Historia oficial) un país latinoamericano se lleva el Oscar a la Mejor Película Extranjera (ahora se dice de habla no inglesa) y encima compitiendo con Haneke- nuestro cine se ha ido de rositas. Lamentamos lo del chico Banderas, Javier Recio, que se debía haber llevado el Oscar por el corto de animación La dama y la muerte, pero nos esperábamos, como todos, que nuestra chica de Alcobendas, que cada vez parece menos de Alcobendas y más de Beverly Hills, sólo apretase en sus manos las ídem de su Bardem.

Hasta la próxima fiesta.

7 Comments
  1. jolines ¿no? says

    ¡Uauuu! Pedazo crónica completísima, gracias. Me perdí la gala (tenía mucho que dormir) y se agradece esta historia completa. La dama y la muerte (que vuela por la red) es muy linda, aunque el afán por dejar clara la lucha encarnizada del médico triunfador y la Parca quizá se pasó de compulsivo, no sé. Yo desto no entiendo. El esterotipo de las enfermeras monas y sugerentes se pasa varios pueblos, pero en fin.

  2. GFBMULTIVAC says

    AUPA POR JEFF BRIDGES «El Nota» merecio el Oscar

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