Vuela el tiempo, lastimoso alquimista

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"Al acabar el año". / E. H. V.

Se va 2010, hatillo al hombro, casi desnudo, barba larga, arrastrando los pies en la nieve (¡brrrrr, qué frío!) y avanza el pobre anciano sin volver la mirada atrás, donde retoza un bebé rollizo y juguetón que apunta ya unas maneras que quisiéramos que fueran mejores que las del saliente, pero... La iconografía clásica me parece que ha quedado muy demodé: el año que se va debería ir de Terminator, indumentaria de camuflaje, mirada de psicópata, destello de oro en uno de los colmillos y una banda en la cabeza, entre kamikaze y matón en serie.

En la imagen clásica, sin embargo, flotando quedan sones navideños cuyas notas rodean un árbol cargado de bolitas de cristal de colores y tiras de espumillón de plata. Genial. Entre las bolas cuelga también algún hito que otro de los que han surtido las páginas de los diarios durante 365 días. Retratos de los que han ganado grandes premios –no a la lotería, precisamente–, de aquellos que han visto culminadas con éxito sus investigaciones o de los que han dejado este mundo.

Como cada cual cuenta la feria según le ha ido en ella,  para los terrícolas de habla hispana 2010 queda grabado por el Premio Nobel de Literatura a Mario Vargas Llosa, que incrementa así su currículum de vértigo, primorosamente amueblado, aunque –para compensar– su última novela, El sueño del celta (Alfaguara, 2010), no merezca aparecer entre las mejores de la historia de la Literatura.

Cerca del peruano está siempre Carmen Balcells, la Mamma, su agente literaria y de otros muchosmiles, que acaba de vender su archivo al Ministerio de Cultura que los ha confiado a los fondos de la Universidad de Alcalá de Henares. Balcells ha dicho que quiere legarloa a todos los españoles pero quizás es que los mandamases en Cataluña no tienen mucho interés en cosas escritas excusivamente en castellano, como sugiere Félix de Azúa en un contundente artículo de El País. Originales y correspondencia de sus autores, recogidos amorosamente desde 1954, le han valido 3 milloncejos de luros que habrán dibujado la mejor de sus sonrisas.

Soledad Puértolas ha engrosado las delgadas filas femeninas de la Real Academia Española. El Jurado del Premio Cervantes ha señalado, por fin, a Ana María Matute como merecedora del mismo. Nunca es tarde si la dicha llega a tiempo y la Matute ha celebrado con alegría su regalito.

Ha sido un año de descubrimientos pictóricos, no sólo en España sino, sobre todo, en Estados Unidos; no sé qué tendrán en sus sótanos, pero van surgiendo como hongos unos lienzos de valor considerable, como éste último Velázquez –salido del sótano del Museo Metropolitano de Nueva York–: el retrato de un hombre entre 30 y 40 años, vestido a la última moda impuesta por la monarquía española entre los siglos XVI y XVII. Recordarán que ya había aparecido otro Velázquez, felizmente recuperado del sótano de la Universidad de Yale: La educación de la Virgen, una tela de la que también se dudaba si la autoría era de algún discípulo del pintor. Se ve que la tierra americana produce buenos Velázquez. Igual 2011 nos sorprende con más retoños del gran sevillano.

El gabinete técnico del Museo del Prado ha estado trabajando de lo lindo en varias maravillas, la recuperación de un Brueghel el Viejo, El vino en la fiesta de San Martín, del que dimos cuenta en cuartopoder, y la restauración del Adán y Eva, de Durero, a manos de la gran Maite Dávila, que ha obrado el milagro de devolver el brillo primigenio de las dos tablas, gracias a su impagable profesionalidad.

Un capítulo rocambolesco y esperpéntico ha sido el del robo de varias obras de arte, entre Picasso y Botero, cerca de Madrid, por unos ladrones que no tenían ni idea de lo que se estaban “privatizando”. Los pobres tíos sólo querían birlar la furgoneta: imagino sus caras cuando fueron descubriendo las piezas. Aunque mucho no debió de impresionarles cuando fueron capaces de vender al chatarrero, por 30 euros, una escultura de Chillida, por ejemplo. Así se escribe la historia; si al guionista de El gran robo del siglo se le hubiera presentado esta ocasión, creo que habría escrito un guión desternillante.

Por lo demás, colea aún la llamada Ley Sinde que dará más que hablar en el año entrante, porque la cosa no acaba aquí. Hay polémica para rato y se tendría que instalar entre los contendientes buenas dosis de sensatez y de generosidad, que nunca sobra. La Nueva Ortografía está empeñada en cambiarnos las costumbres del escribir: aún recuerdo haber leído cartas de alguna bisabuela en las que la preposición a iba acentuada con su tilde, y mujer se escribía con g. Tiempos de transición. También García de la Concha ha cedido el puesto de director de la RAE al filólogo JM Blecua, hay quien dice que para que nada cambie. Si es para bien…

Se ha observado una subida de afición al teatro, más representaciones, más interesantes, más gente en patio de butacas, palcos y plateas. Muy activo en Barcelona, lástima que siempre circunscrito al idioma catalán, de menor influencia. Pero, cuando se descuelga la última hoja del calendario –ese tochito de octavillas que había siempre en las casas de bien– lo que resuena con melancolía son los nombres de los que se fueron para siempre: los escritores Miguel Delibes, José Saramago, JD Salinger; cineastas: García Berlanga, Eric Rohmer, Claude Chabrol, Blake Edwards; la genial artista Louise Bourgeois, el teólogo afable José María Díez Alegría, el historiador Juan Marichal, el pensador Raimon Panikkar, la soprano Joan Sutherland, la diseñadora de jardines Meye Maier… Es avariciosa la Parca y no deja lugar a dudas, que es lo peor.

Lo que queda de todos los mencionados es ganas de leer sus escritos, ver sus obras, escuchar su música, contemplar sus cuadros, recordarlos por lo que han dejado como regalo de Reyes Magos para nosotros. Podemos, además, ser avariciosos porque es una riqueza que no se acaba si no queremos que se acabe; está fuera del cambalache del mercadeo, fuera del tiempo, lejos del alcance de  la muerte. Que los disfruten ustedes.

3 Comments
  1. estrella says

    Gracias por este resumen anual. Lo más novedoso – aparte de lo de Carmen Balcells – es el valiente artículo de Félix de Azua, que en absoluto me sorprende porque sigo sus artículos de opinión y no se casa con nadie.
    Gracias también por el muy merecido recuerdo a Juan Marichal.

  2. Jonatan says

    Cada año, más huérfanos.

  3. Eulalio says

    Gracias, Elvira, por su prudente obituario del pasado año y por recordarnos el artículo de Azúa.
    Saludos

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