Cumbres africanas, negocios blancos

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El secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon (quinto por la dcha., en la primera fila) posa junto a los jefes de estado y de gobierno asistentes a la XVI Cumbre de la Unión Africana (UA) celebrada en Addis Abeba. / Sabri Almhedwi (Efe)

Addis Abeba (Etiopía).– En su despedida de la cumbre de países africanos en Addis Abeba, el secretario general de la ONU ha desvelado la creación de una nueva entidad para las mujeres, en el centro de conferencias de Naciones Unidas, de la capital etíope. Junto a la ex presidenta chilena, Michelle Bachelet, que se encargará de este invento. Considerando que los países subdesarrollados crecen si sus mujeres van mejor, la idea no es mala, aunque provenga de la Unifem que se ve que no valía para gran cosa.. Ya veremos en qué queda todo.

Las calles principales de Addis Abeba han estado trufadas de militares, equipados con flamantes uniformes de camuflaje en tonos azules, que vigilaban que no hubiera tonterías ante la avalancha de dignatarios de todos los colores que han ocupado la ciudad desde el pasado domingo. La Unión Africana acaba de celebrar su decimosexta reunión de jefes de Estado y gobierno africanos. A ellos se han unido delegaciones de países de la Unión Europea –el ex ministro Moratinos no ha faltado; dicen que sigue empeñado en perseguir un buen puesto en la FAO– y de otras partes del mundo. Si el Negus levantara la cabeza crecería varios centímetros de orgullo patrio.

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Detesto el afán de protagonismo pero lo cierto es que la casualidad ha querido que Nicolás Sarkozy y yo coincidiéramos en llegar a la capital etíope el domingo pasado. Él desde París, imagino, y yo desde Roma, ya que Iberia no se ha animado aún a poner vuelo directo, a pesar de la gran cantidad de españoles que visitan la vieja Abisinia cada año. Sarkozy llegó de buena mañana y se vio con el secretario general de la ONU, Ban ki Moon, venidos ambos casi directamente de Davos (Suiza) lo que debe de ser un cambio notable de ambiente.

El mandatario francés –estrella invitada a la suma- dejó caer su discurso elaborado y buenista, en plan “Europa y África son vecinos y se nos daría mejor si África pudiera marchar por la senda del desarrollo dado el gran potencial que tiene”. Y sí, ¿quién lo duda? Francia ha estado siempre figurando y prestando ayudas de cooperación cultural, sobre todo, y se le tiene cariño en estas tierras. España también aporta su granito de ayudas pero apenas se sabe de ella si no fuera por Cristiano Ronaldo o Leo Mesi. Desde luego, nuestro talento para vender mercancías espirituales no es el mismo. Ni siquiera hay Instituto Cervantes, y sí un Goethe y un francés, por supuesto.

También ha estado el magnate William Gates, o Bill, si se prefiere, para el que la CNN ha anunciado un reportaje, de la serie Inside África, suficientemente breve como para tomarse a broma el bombo y platillo que le ha precedido. Eso sí, el anuncio pegado al reportaje, sobre el gran banco nigeriano, ha sido más convincente. De eso se trata. Cómo ayudar a África sacando todo el beneficio posible.

Un joven vendedor de verduras, en el famoso 'Mercato' de Addis Abeba. / Elvira Huelbes

Según The Daily Monitor (The paper that enlightens), las naciones africanas se arriesgan mucho al conceder a los inversores enormes extensiones de tierra en tratos secretos que fracasan en la obtención de beneficios reales y que, por el contrario, pueden crear nuevos problemas sociales y medioambientales. El periódico etíope se refiere a un informe del International Institute for Enviromental and Development que analiza varios contratos recientes en países del Este, Centro, Sur y Oeste de África, claramente favorables a los inversores de los que se requiere muy poco esfuerzo en forma de beneficios para la gente local y de protección medioambiental.

El informe entra en más detalles del funcionamiento de estos agribusiness pero sólo este comienzo da idea de porqué los países africanos no acaban de despegar. Los periodos de tiempo de arrendamiento pueden llegar a los cien años, en los que generaciones de locales estarán separadas de sus tierras, por ejemplo. El informe desvela, por ejemplo, un contrato de Sudán que cede terreno a dólar por hectárea y año, una auténtica ganga.

Así que, qué bien queda toda esta magnífica gente maravillando a la población local con sus modelitos y sus cochazos. Aunque la población local ni siquiera sabe quién demonios son. Ni falta. Lo que sí se detecta en las capas más ilustradas, sobre todo, es una expectación ante las protestas que desde Túnez han prendido en el norte del continente, especialmente en Egipto. Se nota ambiente de esperanza, de que las gentes pueden dejar ver a sus autoridades lo mal que van a  tolerar los abusos y la falta de consideración a sus vidas y sus personas. Es algo que desde esta tierra tan bella como ignota, siente también el visitante que se percata de lo que se cuece en la calle, en el café, hablando con la gente común y corriente. Ahí es, ahora, donde puede estar la noticia.

Jóvenes etíopes pasean por una calle de la capital. / E. H.

Pero en el lobby del hotel donde me alojo, hombres de negocios de varios tonos de negro y blanco pronuncian las palabras “dollars” y “million” con gran ahínco y bastante familiaridad. No serán ellos quienes saquen de la miseria a esta gente, no creo; no son más que hombres y para esa tarea harán faltan héroes.

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