El infierno de Céline

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Louis Ferdinad Céline en su casa de Meudon (años 50). / Wikimedia Commons

Tras largas deliberaciones, discusiones interminables y alguna bronca, el ministro de Cultura francés, Mitterrand hijo, ha decidido que este año no se van a acordar de Louis Ferdinand Céline más que para mentarle a la madre, en malos términos.

Céline era un tipo mal encarado que detestaba a los judíos y llegó a escribir un auténtico panfleto, Bagatelas para una masacre, que confieso no haber leído, pero que dicen que es terrible considerando lo que ahora sabemos que les pasó en Alemania a los judíos y a los gitanos, por cierto, de los que todos se olvidan. Sorprende que, con lo aficionados que son los franceses a la polémica y a la discusión pública, les haya sustraído el ministro semejante ocasión para hacer trizas -¿o no?- al inmundo ermitaño de Meudon.

“¿Se debe conmemorar a Céline?” Se pregunta el especialista de su obra, Henri Godard. El político prefiere, por el momento, dejarlo para los investigadores y lectores, en las bibliotecas; más callado, más privado, con menos focos sobre su rostro difícil. Pues, bueno. Ha habido un coloquio, por lo visto, en el Centro Georges Pompidou, a primeros de febrero y pare usted de contar. Pues, vale.

Tampoco le ha gustado la exclusión al académico Frédéric Vitoux quien cree que "eso no impedirá que Céline haya escrito horrores y que sea uno de los mayores escritores franceses. Negar que se le ha traducido en el mundo entero, e incluso en hebreo, es ridículo".

Siempre me ha parecido que estas conmemoraciones son un pretexto ideal para releer en su caso o, mejor aún, descubrir a un autor. Viaje al fondo de la noche o Viaje al fin de la noche, según traducciones, es una novela imprescindible. Incuestionable. Fuera su autor más o menos guapo, más o menos misántropo, más o menos antisemita. Pero el siglo XXI, con ayuda de la portentosa tecnología mediática, ha empezado extendiendo consciente o inconscientemente la consigna de confundir, como si de una moda se tratara, y creo que esta práctica no es inocente.

El propio ministro reconoce que una conmemoración “no tiene por qué ser una hagiografía sino, por el contrario, apelar a la razón, a la conciencia crítica, a la vigilancia de los ciudadanos sobre los episodios de nuestro pasado…” y, curiosamente, deja pasar una ocasión como ésta. Qué raro. Se ve que ha habido presión del lobby judío y en Francia llevan tiempo sensibilizados con la cuestión judía, desde Dreyfus hasta la profanación de tumbas de hace unos años, que se repiten de tanto en tanto.

Total que, después de reconocer que “se trata de saber bien del ayer y de afrontar las horas de gloria tanto como las de sombras”, en clara contradicción, el buen ministro anuncia, todo sonriente que “a partir de este año los aniversarios y sus noticias serán accesibles gracias a una aplicación para pantallas táctiles y soportes móviles”. Sí, pero ¿para leer qué? Ah, eso es lo de menos, hombre; cuánto pide usted, caramba.

Pero no se preocupen porque, en lugar de Céline -el feo y malhumorado escritor que odiaba a los judíos-, los franceses y el mundo podrán celebrar al arqueólogo Alexandre Lenoir, que nació en París hará exactamente 240 años, en diciembre. Viene en la wiki.

Cuando se estrenó El hundimiento, la película  de Oliver Hirschbiegel sobre los últimos días de Adolf Hitler basada en la obra del historiador alemán Joachim Fest, mi profesor de alemán se enfadó muchísimo: consideraba que el director trataba al genocida con benevolencia, como si fuera humano. La mala noticia es que era humano. Y es mejor no cerrar los ojos a esa humanidad que todos compartimos y que nos puede devolver una imagen terrorífica de nosotros mismos en según qué circunstancias.

Como se pregunta Ignacio Echevarría, ¿tendría sentido impugnar hoy una celebración de Quevedo porque escribió una Execración contra los judíos? Aprovechen ustedes esta trifulca de políticos y publicistas, lean Voyage au bout de la nuit y quizás saquen algo en claro de todo esto. Puede que les sugiera algo el final: "De lejos, el remolcador silvó; su sonido traspasó el puente, un arco, otro, la esclusa, otra, otro puente, lejos, más lejos... Se llevó tras él todas las chalanas del río, la ciudad entera, y el cielo y el campo, y nosotros, todo lo que él movía, el Sena también, todo, de lo que ya no se habla".

13 Comments
  1. Mara9 says

    Genial Elvira como siempre, pero esta vez más, porque hacía más falta. Genial la alusión a El hundimiento: que a estas alturas (y con lo que ha llovido después de Hannah Arendt) haya que recordarle al personal que no existe tanto la maldad como la inhumanidad, y que cualquiera puede llegar a ella a poco que…
    Sobre todo si hacemos como que deshumanizarse es eso que sólo les puede pasar a los locos y a los demás.

  2. me says

    Bueno, el holocausto quedaba por venir pero Quevedo nació bajo la experiencia de la Inquisición y expulsión de los judíos en España. Vaya, inocente no era.

  3. Jonatan says

    Que lance la primera piedra quien se crea inocente.

  4. mabu says

    Quién ha leído la obra -o parte de ella- de Celine se da cuenta, a mi modo de ver, que era un tío profundamente humano. Hay pistas de ello en su obra, aunque fuera su preocupación por el gato Bebert. Lo que pasa es que fue capaz de ir al fondo de la ignominia -cosa que pocos escritores han sido capaces- pero con una doloridad inmensa. Es verdad que fue un «salopard», que fue petainista y antisemita. Pero ¿y porque? Creo que esto no fue aun muy explicado. Y por otro lado estaba su labor de médico de los pobres, que tampoco cuaja con su «saloperie». O sea, no cabe la menor duda que fue un enorme escritor, creador de lengua. Hay que leerlo, y si posible en una buena traducción, cosa muy difícil.

  5. me says

    Si, medico de los pobres…pero que no fueran judios!

  6. J. A. Cordero says

    Un artículo razonable. Tan sólo un pequeño apunte sin importancia: el ministro Fréderic Mitterrand no es «Mitterrand hijo», sino «Mitterrand sobrino». Sobrino de François Mitterrand, presidente socialista de la República.

  7. Elvira Huelbes says

    Gracias por la corrección, J. A. Cordero; mea culpa.

  8. celine says

    Estoy más cerca del comentario de mabu que del de me; y conste que la coincidencia de mi nick con el nombre del escritor es pura coincidencia.

  9. Zaratustra says

    El viaje al fin de la noche es una buena novela, sin pasarse. Lo que yo me pregunto es si los traidores a su patria y cómplices de los nazis deben recibir homenajes de los que lucharon por la libertad y los derechos humanos por muy bien que se hayan expresado en sus relatos.

  10. celine says

    Zaratustra, le diré -aunque usted ya lo sabe, seguro- que más de la mitad de los franceses colaboraron con los nazis al ver peligrar sus vidas. Además, no se trata de homenajear, sino de conmemorar que Céline escribió cosas buenas. Otra cosa es la opinión sobre su persona.

  11. Bébert says

    Estoy contigo, me ha encantado. El que no le hicieran el homenaje, no quita que fuera uno de los mejores escritores (Muerte a crédito, Viaje al fin de la noche, Guignol´s band) del siglo XX.

  12. me says

    Si su conmemoración va a resucitar odios y venganzas, lo mejor es que dejen las cosas como están. Parece que la fama de Celine ( a quien no he leído) se mantiene solita y no necesita actos oficiales que acaben en asuntos políticos…con los problemas “reales” que existen hoy día, para que echar más Leña al fuego. Mas atención a los vivos !

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