Familias de hoy en lo último de Telecinco

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Los personajes de 'Vida loca'. / telecinco.es

Al César, lo que es del César. Desde este blog hemos criticado no muy bien varias propuestas de Tele 5 porque nos han parecido morralla. Ahora que han emitido algo medianamente decente no tenemos más remedio que contarlo y eso es lo que vamos a hacer con la nueva serie semanal de humor que emitieron el domingo después de Aída.

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Vida loca es una sitcom (comedia de situación) fresca y divertida que intuimos puede hacerse un hueco en la parrilla de la cadena de Fuencarral, donde el humor es el segundo marchamo identificativo después de la telebasura, pues cuenta con elementos comunes a las comedias de éxito (adolescentes, parejas, enredos, etc.) y también con algunas acertadas diferencias.

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Entre ellas su duración, se ciñe a los 25 minutos de todas las sitcom en su formato clásico con una pausa publicitaria, y su temática, en sintonía con los tiempos que corren para las relaciones afectivas los protagonistas son un matrimonio –o se debe decir pareja- de homosexuales recién salido del armario y su familia, una familia tan desestructurada y alejada del ideal preconizado por el azote de infieles de expresión circunspecta, Excelentísimo y Reverendísimo Señor Antonio María Rouco Varela, como la serie de Neox Modern family, en la que los guionistas se han inspirado con toda probabilidad.

Un padre de familia separado con dos hijos adolescentes -la parejita, que no hay que perderse público-, de los que tiene la custodia, sale del armario y se va a vivir con su pareja a San Sebastián –aún no sabemos por qué a la Bella Easo, como dicen los crucigramas-, donde también se muda su ex, que se ha enamorado de un joven 20 años menor. Allí convivirán todos entre los cotilleos de una asistenta muy lianta.

Con estos mimbres Isla Producciones, de los responsables de la primera entrega de Siete Vidas, La pecera de Eva, Impares…, nos presentan una serie de humor para tiempos de crisis en la que los capítulos duran menos de lo acostumbrado y los guiones por lo menos no nos hacen sonrojarnos como nos sucede con otras propuestas televisivas e incluso consiguen esbozarnos una sonrisa de vez en cuando.

El protagonista es Toni Cantó, un actor que nos parece un histrión a quien por mucho que nos lo propongamos no podemos de dejar de verle actuar, es decir, que sus interpretaciones nos impiden meternos en sus personajes. Puede que sea por su dicción exagerada, pero nos recuerda al inefable protagonista de Camino a ninguna parte cuando en aquella patética e inolvidable secuencia intentaba reciclarse profesionalmente con los “peliculeros” optando a un papel con texto.

El resto del reparto lo componen Javier Tolosa, como su pareja; Esther Arroyo, como su ex mujer; Miguel Ángel Muñoz, como el novio de su ex; Lolita Flores, como la criada; y Susana Abaitua y Jorge Jurado, como los hijos. Los mayores, todos con experiencia en series exitosas, no se desbocaron demasiado en sus actuaciones en el primer capítulo y, rozando la parodia, han construido unos personajes más o menos creíbles y divertidos.

La primera entrega de Vida loca debutó con casi un 15% de cuota de pantalla y 2,6 millones de espectadores. Argumentalmente terminó con la boda del protagonista, en la que salió Alaska cantando A quién le importa, en una clara declaración de principios. Pues eso. A nosotros nos parece que hay que darle otra oportunidad, pues es atrevida, ágil y con cierto humor digerible. Esperemos que los guiones sigan por ahí y no se tuerzan hacia la chabacanería y la estulticia por la inercia de la cadena.

Porque en cuanto acabó la serie Telecinco siguió con su programación habitual y el omnipresente Jordi González -la mano que mueve La Noria- apareció sin interrupción para seguir exprimiendo hasta la extenuación los réditos de la decimosegunda edición de Gran Hermano con un debate con la ganadora y los finalistas sobre los mejores momentos. Hasta en los desiertos más desoladores hay espejismos.

2 Comments
  1. KING SPINCH says

    Dejaré un margen para la duda, porque no he visto la serie y no puedo juzgar a la ligera. Sin embargo el cuarteto de célebres que lo encabezan (casi todos famosos repescados de otras profesiones para la interpretación), ya pueden arrastrar a legiones de fans con orejeras que estabilicen al alza la audiencia, que a mí, sinceramente, no me inspiran ningún buen ánimo a verles juntos en una comedia de situación. Y eso que algunos están incomprensiblemente laureados.

    Respeto a los que les siguen y admiran, pero mi ex vecino hace «dibus» amateur en un papel y no se considera pintor. Ahora bien, si él pasara por la experiencia de un «reality», igual después sus garabatos en una servilleta pasaban a subasta. Así somos de cenutrios.

    Que siga el ánimo y el interés de las TV para poner en pie comedias de situación, pero sugiero que busquen un poco más en el mercado, porque hay carne de mejor calidad y a mejor precio (sin clubes de fans eso sí).

  2. PABLO says

    Bueno, reconozco que cuando la vi publicitada, o no se donde (o la polemica de twitter que se monto al respecto) no le pensaba dedicar ni un minuto a esta serie… pero viendo la línea de pensamiento, y gusto, de estos artículos de cine y TV, con los cuales, suelo estar de acuerdo, me sorprende que alabe una serie de (i) Telecinco y (ii) este estilo… por ello le dare una oportunidad, no mas lejos de un capitulo… que su opinion Serrano, si merece «una misa»

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