Acabar con Europa, ésa es la consigna

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Página del Códice Calistino. / Wikimedia Commons

Han robado el Códice Calixtino de las profundidades de la caja fuerte de la catedral de Santiago de Compostela, un documento precioso en todos los sentidos, valorado en no se sabe cuántos millones. Como el verano avanza, y el sol ablanda las cabezas, imagino una operación en el tono de las mejores escenas de La Pantera Rosa, ese ladrón sublime que traía a mal vivir al bueno de Peter Sellers, o sea, el inspector Clouseau.

Pero mucho me temo que se trate de una chapuza de distracción tipo cerebro balcánico, experto en asaltar cajeros automáticos, amancebado con algún mindundi con acceso a la caja susodicha. Ya digo, el verano y la hora de la siesta en la que esto escribo producen desbarres narrativos, aunque, ¿se atreverían a negar una circunstancia parecida, vistos los acontecimientos de los que informa la prensa últimamente?

Del códice es inevitable pasar al pórtico de la Gloria del templo compostelano, con el que iniciaba este modesto blog su andadura en cuartopoder.es, hace ya más de un año. De ahí, al Camino de Santiago y de éste a Europa, la vieja y la nueva, la nuestra. La única que tenemos y que está siendo asaltada por maleantes altamente cualificados, mucho menos elegantes que la Pantera Rosa

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Para ir por orden, si sale el pórtico a relucir es porque lleva muchos años esperando que se restaure por fin, sin que el Cabildo, el Ministerio de Cultura o el arquitecto encargado, Yago Seara, digan algo concluyente. La impresión del muy conocedor de la policromía de las esculturas del pórtico, José María Cabrera, es la de que no hay interés en acabar ese trabajo y ahí siguen los andamios plantados, a la espera de la visita del Papa de Roma, mientras las pinturas se caen a trozos.

El pórtico de entrada de peregrinos en Santiago conduce a Europa porque pocas cosas hay más simbólicamente europeas que la cultura creada a propósito del Apóstol. Eso y la forma de vida que incluye el respeto por los derechos humanos y una cierta preocupación por que sus habitantes vivan con dignidad: sanidad, escuela y vivienda para todos.

Sí, ya sé que la realidad es otra pero la intención es aquí lo que ahora cuenta.

Hace tiempo que Europa se cae a cachos –como la pintura de Santiago- en parte por inoperancia y abandono y en parte porque oscuras fuerzas minan su independencia, tratan de robar a manos llenas la riqueza que permite a los europeos vivir de la manera en que todo el mundo querría vivir. Esas oscuras fuerzas pueden llamarse agencias de calificación, por ejemplo. Atando cabos, es imposible no recordar lo bien que nos iba hace diez años, cuando el euro, recién estrenado, amenazaba la primogenitura del dólar, o eso empezaron a temer en los EEUU.

En un libro escrito por José Ignacio Torreblanca, La fragmentación del poder europeo (Icaria, 2011), del que publicó El País un capítulo, queda patente cómo aquella prometedora ascensión de Europa fue encontrando obstáculos en su camino hasta topar con la situación actual: desniveles insalvables entre miembros de la Unión y países miembros cuyas formas de vida están siendo atacadas, por la codicia de los negocios que suscitan las auditorías de Moody’s y compañía, amenazan la esencia misma europea.

Recuerdo lo chocante que me pareció, hace diez años más o menos, los reportajes sobre la arrogante Francia y su bienestar social en un número de Time que dedicaba su portada al país vecino. Decir Francia, en Estados Unidos, es como decir Europa. Leí cuidadosamente todo con la impresión de que los reportajes destilaban una dosis de hostilidad que sobrepasaba la corrección política, un invento tan americano.

Es una suerte que hayan empezado a escucharse voces autorizadas, Durao Barroso pero también Angela Merkel entre ellas, que dudan seriamente de la credibilidad de estas agencias calificadoras, todas norteamericanas, que atacan tan injustamente a estados soberanos europeos, a propósito de su último informe contra Portugal.

Pero hay más flancos de ataque y la fragmentación de Europa en nacionalismos que pretenden formar paisitos, caso de Kosovo, impuesto a sangre y fuego, manu militari, por Estados Unidos, es imparable.

Con las distancias debidas, la entrada de Bildu en la vida política española tiene algo de invasión forzada gracias a apoyos aún inconfesados. ¿A quién le interesa que Bildu mine la cohesión de España? ¿A la fundación Carter, quizá? O a fundaciones similares de las que hay a miles en Estados Unidos. Porque es a la cabeza del imperio a quien le interesa que Europa pierda sus estados nacionales y se disgregue en paisitos manejables donde instalar sus plataformas de observación, como la de Kosovo.

Tuve ocasión de hablar hace poco con Eugenio Gay, magistrado del Tribunal Constitucional vilipendiado por buena parte de la prensa –salvo por cuartopoder.es donde se le trató con respeto-, por permitir la legalización de Bildu debido a la falta de pruebas que aconsejaran lo contrario. Me comentaba que se quiere debilitar a Europa, que muchos andan en ese empeño. Y eso parece; para los países potentes de Asia, Europa es un parque temático de curiosas costumbres antiguas y gentes sin ambición.

Se pregunta el autor del libro mencionado si la situación es irreversible. Yo creo que sólo la muerte lo es. Pero la conciencia y actitud de los europeos ha de cambiar mucho para recuperar lo perdido. Ya se sabía que la doble velocidad de crecimiento no era buena. La facilidad con que los del norte menosprecian a pigs y aledaños -como se ha visto en la crisis de la E-coli- no ayuda a la Unión precisamente.

Estaremos atentos a lo que le pase al Codex Calixtinus; ójala no lo troceen estúpidamente como hicieron los malhechores con la cruz asturiana, ¿recuerdan? Como en las películas míticas de nuestra infancia, esperemos que se encuentre a los forajidos y que paguen sus fechorías, con justicia. A la manera europea.

3 Comments
  1. Maximo says

    Anda… con la tirria que os dá a los seudoprogre stodo lo cristiano…

    La inmigración masiva -arma d ela globalización neoliberal-es suficientemente fuerte para acabar con Europa, no geograficamente, pero si culturalmente… cuando tengas 70 años, si llegas, entenderás lo que quiero decir.
    Las culturas van atadas a los pueblos y en Europa su pueblo será una minoria etnica más.

  2. Estrella says

    Quizás el robo sea obra de un coleccionista, al estilo de los que roban libros de las bibliotecas pensando que están mejor cuidados en su casa que en manos públicas. En tal caso, nos enteraremos cuando muera!
    Estados Unidos no puede mantener su casa limpia, sería tonto pensar que la solución está en ocuparse de que los vecinos la tengan más sucia…pero vaya, nada me sorprende.

  3. Jonatan says

    Que busquen entre los de Al Qaeda.

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