Mi Ferrari, mis chicas y yo

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Debe de ser difícil ser la hija de un genio, tanto como un padre genial. La dedicación a sí mismo y la obsesión profesional que se les supone no parecen muy compatibles con la generosidad y la protección que requiere la paternidad y a buen seguro que provocan heridas difíciles de curar. Sofía Coppola y Clint Eastwood saben de ello y en todas sus películas se percibe de alguna manera este conflicto autobiográfico.

La hija de Coppola ha debido de dormir muchas veces en las perfumadas camas de hoteles de lujo con pasillos inacabables cuando acompañaba a su padre en rodajes o localizaciones y sabe lo que es la soledad de una habitación de 100 metros cuadrados o la desolación de un bar de hotel a las 11 de la noche. Ya no los dijo en Lost in Traslation en boca de Bill Murray y Scarlett Johanson y ahora nos lo repite con Stephen Dorff y Elle Fanning en Somewhere, una historia sobre la soledad, el vacío interior y el aburrimiento de una estrella de cine que vive en un hotel sumida en el ruido del lujo, el sexo y la fiesta para no escuchar el eco de su corazón hueco, al que no tiene más remedio que oír cuando pasa unos días con su hija preadolescente, de la que se desentendió hace tiempo.

La clave de la película de Coppola es el punto de vista. Ha preferido dejar las butacas de los espectadores y se ha metido en la cabeza del protagonista, mostrándonos la otra cara del lujo y el glamour, la parte oscura del fausto de coches de cinco metros, rubias dispuestas a robarte el corazón cada noche o masas de admiradores que parecen tener un orgasmo con cada sonrisa, mirada o autógrafo de su mito. Coppola ha tratado de hacer un retrato seco y desnudo de este personaje envidiado por todos y nos ha mostrado el abismo inmenso de su existencia superflua. Lo cual tiene su mérito. El problema es que ha elegido una manera de hacerlo un tanto complicada formal y dramáticamente y su película parece impregnada de la misma apatía, lentitud y aburrimiento que su protagonista. Esa era su intención evidente y no nos parece mal como fórmula creativa que nos recuerda inevitablemente a Kaurismaki. Lo que pasa es que a muchos espectadores no les parecerá tan bien, ni aun sabiendo que en Venecia le dieron el León de Oro el año pasado.

A la película le cuesta coger fuelle una media hora, en la que asistimos a un largo plano de un coche dando vueltas por el desierto y a tres números musicales completos, y se consolida durante la bonita relación que se establece entre padre e hija. En resumen, una película marcada por el tono, eso tan difícil de conseguir casi siempre, pero que en este caso supone un problema: debe haberse visto mucho cine antes para soportar una propuesta tan arriesgada como ésta sin enfadarse con los genios, aunque dure una hora y media.

Por cierto, la película tiene mucho sentido del humor y secuencias memorables, como la del numerito erótico de dos gemelas en sendas barras fijas en la habitación del hotel del protagonista, la rueda de prensa especializada con preguntas bastante hiperbólicas pero habituales o el premio internacional de televisión que recibe en la Italia de Berlusconi, a la postre coproductor con su empresa Medusa Films.

5 Comments
  1. hook says

    Vi la versión de pelisyonkis hace ya bastante tiempo, me pareció de PM. Lo reconozco soy grupie de SofiaCoppola.
    Ya era hora que dejases las cutre series madeinspain

  2. celine says

    Me gusta Coppola Jr. aunque no he visto esta peli de la que hablas. Hummm, ¿la veré? Me parece que hay cierto empeño en salvarla aquí. Quizás la vea, sí.

  3. gatita mala says

    Como se nota que la peli está hecha para el público masculino, entre supercoche de moda que da vueltas a la misma carretera (para llevar al espectador al borde del suicidio, debe ser), un montón de chicas facilonas que se vuelven locas con su ídolo y, como bien dice Pascual, el numerito ¿erótico? en barra (de quita y pon, que no fija) de dos rubias, con el pequeño detalle de que no son gemelas, pero a fin de cuentas no están ahí por su cara ni por su inteligencia, supongo. El fondo de la película, un tío convencional con demasiada pasta y con demasiado tiempo, aburrido de sí mismo y de su vida. Una hija a la que parece haber descuidado con el paso de los años y que le hace recuperar la ilusión, Elle Fanning (la hermanita de Dakota), todavía en cartel en «Super 8» y un tiempo atrás con su breve papel en «The Door in the Floor». Un poco ñoña, la niña, pero desde luego, dice mucho más en escena que su «reformado» progenitor en la ficción, Stephen Dorff…

  4. lobito bueno says

    La veré,Solo qu entraré en la Sala a la media hora de empezar la pelicula.Gracias por el aviso

  5. Andrea says

    hola soy una chica que me gusta el futbol pero no me gusta jugar al ordenador ni ver la telr me aburre.

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