Expo 92, del chute al pelotazo

Es grato comprobar de vez en cuando que en España se puede hacer buen cine de acción. Un cine que tan solo se diferencia de las buenas producciones de Hollywood en el número de espectadores, el dinero recaudado y las toneladas de chatarra de los rodajes. Desde hace un tiempo se ha encontrado en nuestro país un filón en el cine policíaco y películas como La distancia, La Caja 507, No habrá paz para los malvados o incluso Celda 211 van abriendo nuevas vías narrativas que actualizan con tramas de ahora el aroma que dejaron clásicos como El crack, Navajeros o la mítica serie Brigada central.

Grupo 7, sin embargo, vuelve a los años ochenta y nos cuenta con rotundidad y realismo el trabajo y la vida perra de cuatro policías antidroga que tienen que limpiar de purria las calles de Sevilla antes de la Exposición Universal, cuando España escondió definitivamente el pelo de la dehesa bajo los raíles de un AVE, comenzó a mirar a Europa sin agachar la vista y los listos se lo empezaban a llevar crudo y envuelto en ladrillo. Todos necesitaban un escenario inmaculado donde representar la metamorfosis y estos polis fueron durante un lustro los tramoyistas que apartaron a hostias de las calles a los yonkis y las putas para que comenzara la función.

Apoyado en un guión solido y sin adornos, Grupo 7 nos ofrece un relato descarnado y seco de la trastienda de la gestación de la Expo y del trabajo de estos cuatro policías que cada día se juegan el tipo en solares, patios y callejuelas por cuatro duros y una vocación, patrullando junto a la sombra del caballo que galopó en Sevilla y en media a España antes de que lo tumbaran el SIDA y la coca, mientras ponen a prueba sus convicciones, su vida personal y su felicidad.

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El trabajo excelente de Antonio de la Torre (Balada triste de trompeta, Gordos…), el esfuerzo notable de Mario Casas (Fuga de cerebros, Mentiras y gordas...), y el oficio y el talento de Joaquín Núñez y José Manuel Poga sostienen interpretativamente a una altura muy alta a estos cuatro jinetes del apocalipsis con aire de justicieros.

Hace tiempo que seguimos la pista de este gran director que es Alberto Rodríguez, pues una vez abandonada su asociación con Santi Amodeo, se ha ido forjando una interesante carrera donde ninguna de sus películas tiene desperdicio (El traje, Siete vírgenes, After). Ahora vuelve a trabajar con su guionista habitual, Rafael Cobos, y a demostrarnos su capacidad narrativa, el sentido del ritmo dramático, el talento en la dirección de actores y el manejo brillante de la cámara en esta historia ochentera de Ford Orion, cazadoras vaqueras y la vida por delante.

Buena fotografía, acierto en las localizaciones, escenas de acción bien rodadas, agilidad narrativa, interpretación brillante, acertada puesta en escena, austeridad en el relato, conflictos bien definidos, personajes sólidos, intensidad emocional y un final coherente, hacen de Grupo 7 la película española del año; por lo menos hasta ahora.

Aunque se ha estrenado en Semana Santa, mala fecha, cuenta con el empuje de la Warner para su distribución española, y, como es apta para mayores de 12 años, a pesar -o precisamente por ello- de su excesiva violencia y su carencia de escenas de sexo, suponemos que los productores ya han pensando en su difusión internacional. Suerte.