Las filias de un Almodóvar en crisis

Después de ver Los Amantes pasajeros uno piensa en el talento desperdiciado, en los proyectos de tanta gente con cosas que decir que duermen el sueño de los justos en el cajón de alguna productora. También en ese Almodóvar de cabellera espesa y oscura que dejó su cómodo trabajo en “la telefónica” porque quería hacer cine rompedor en unos tiempos de cambio y que luego se convirtió en genio. Entonces uno cae en la cuenta de que este año hace un cuarto de siglo que se estrenó Mujeres al borde de un ataque de nervios y de que todos hemos envejecido. El cine de Pedro Almodóvar también.

Almodóvar (63 años) está entrando en una edad en la que pareciera que el talento desbocado y bullente de la juventud debería comenzar a reposarse para destilar las esencias de su arte –¿verdad, admirado Eastwood?-. Sin embargo, las esencias del cine del manchego ya las hemos visto demasiadas veces, y parece que, de momento, no hay más. Es como si hubiese entrado en una crisis personal y creativa de la que no es capaz de salir y necesitase urgentemente una catarsis. Mientras, sigue haciendo películas sin sustancia.

Los amantes pasajeros narra las horas de vuelo de un avión que hace el trayecto Madrid-Méjico, al que una avería en el tren de aterrizaje nada más despegar obliga a dar vueltas sobre Toledo hasta que quede una pista libre donde hacer un aterrizaje forzoso. Los viajeros de clase VIP y la tripulación gay se drogan y emborrachan y el pasaje turista permanece narcotizado para que no se sobresalte. No hay más. Viendo el trailer se ha visto la película.

Almodóvar nos ha contado un chiste malo y demasiado largo, que se habría resuelto en un vídeo clip con la coreografía de los tres azafatos gays (Cámara, Arévalo y Areces) con la canción de I’m so excited  de The pointer sisters, pues sólo esta secuencia y los títulos de crédito del principio merecen la pena. O incluso en un cortometraje, como los que hacen los principiantes. Pero él, que tiene prestigio, productora, dinero y tiempo, ha preferido hacer su catarsis en un largometraje para desventura de algunos espectadores incautos y de quienes todavía recordamos al Almodóvar genial de sus comedias mejores o de los dramas como La flor de mi secreto, Todo sobre mi madre

En Los amantes pasajeros el manchego ha hecho una recopilación de chistes malos, situaciones sin gracia, diálogos sin chispa, crónica social estereotipada, tramas sin enganche, preocupaciones vitales y amigos famosos, que no tiene ningún interés. El avión se llama Chavela Blanca, en honor a la Vargas, la matrícula es PE… Antonio Banderas y Penélope Cruz tienen un cameo… En fin, sexo, gays, drogas, salidas del armario, agua de valencia, años ochenta, Méjico, Castilla-La Mancha, videntes, Chavela Vargas, su hermano, Banderas, , Cecilia Roth… Las esencias de Almodóvar.

Ya dijimos aquí a propósito de La piel que habito que debía dejar de escribir y contratar a un guionista. Lo mantenemos. Almodóvar ha tenido algunas ideas originales a lo largo de su carrera pero nunca ha sido buen un buen escritor,  como siga por este camino también dejará de ser un buen director para convertirse tan solo en un buen realizador.

Queremos pensar que esta película es fruto de una crisis personal y creativa y que Almodóvar está buscando su lugar en el mundo y en el cine en este nuevo ciclo de su carrera. Lo que pasa es que las crisis es mejor pasarlas solo y en silencio, como las almorranas. Que te vean las intimidades y las preocupaciones da vergüenza, o debería darla. Sobre todo cuando ya las hemos visto tantas veces.

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