Cuesta caro comer carne

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Explotación intensiva de ganado vacuno. / Efe

Según estudios que se airearon cuando la crisis de la carne de caballo -¿recuerdan?- en el mundo rico cada persona come -o usa de- 30 animales al año, de los que más de la mitad son pollos. Hace tiempo que los científicos vienen advirtiendo que se reduzca a la mitad, al menos, esa ingesta, y hasta que se vaya poco a poco prescindiendo de comer animales.

No se trata solamente de que la cría y explotación masiva de ganado vaya contra el medio ambiente en el que tenemos todos que movernos, de que su alimentación prive de comer a muchos millones de seres humanos, de que las ventosidades del ganado contaminen el aire, de que su sufrimiento cause dudas morales en los humanos más conscientes. Se trata de que la demanda masiva de carne provoca abusos en su obtención hasta el punto de que el envenenamiento masivo no es una fantasía.

Quizá recuerden también la noticia de la primera hamburguesa artificialmente creada en el laboratorio del doctor Mark Post, de Maastricht,  a un precio elevadísimo, tras fabricar tejidos comestibles de una biopsia de vaca.

Según datos del periodista de The Guardian, Alex Renton, hay en el mundo desarrollado 59 billones de animales vivos estabulados para que se coman su carne, una vez muertos, se entiende, no como pasaba en aquel episodio de los Simpsons en el que un restaurante se pavoneaba de dar la carne más fresca que el cliente pudiera elegir de la parte de la vaca viva que prefiriera. Según su documentado libro, Planet Carnivore: Why cheap meat costs the earth (and how to pay the bill), Renton asegura que ese ganado dobla 16 veces la cantidad de animales silvestres de todo el planeta. Y más: el 60 por ciento de la tierra cultivable se usa para producir grano para criar ese ganado.

La industria lleva desde el principio del siglo XX, aconchabada con los hombres de negocios sin fronteras, mejorando su cantidad de producción de carne para darla más barata cada vez y satisfacer así una necesidad creada en los consumidores de que es necesario comer carne y además mucha.

Lo que demuestra Renton en su libro es tan desagradable como que la carne barata nos sale a todos muy cara. A los carnívoros, además, les pasa factura en la salud, ¿por qué nadie les avisa? Para el profesor Mark Sutton, que ha preparado un informe sobre el Programa de Medio Ambiente de las Naciones Unidas (UNEP), “ha llegado el momento de hablar a la gente de esto”.

La afición desmedida por comer carne obliga a los productores a usar masivamente fertilizantes, pesticidas, herbicidas que aniquilan el medio ambiente y destruyen la salud de los seres humanos. Sutton ha acuñado el término “demitarianos” para designar a los que reducen a la mitad su ingesta de carne, pero ni así llegamos a buen puerto.

Para hacerse una vaga idea, sólo los habitantes de Estados Unidos, comen una media de carne por persona de 120 kilos al año. Esto sugiere que será más fácil poner en marcha un plan pionero de cambio de hábitos alimentarios en Europa que en Estados Unidos.
Renton abunda en ejemplos de mala salud por exceso de carne y aclara que el negocio es bastante secreto ya que si fuera público perdería clientes”. Aclara también que él ha matado y descuartizado animales de modo que no se considera un pusilánime en esta materia.

Les ahorro algunas frases descriptivas de lo que vio en algunos mataderos, a pesar de tener avisada su visita. Incansables en su búsqueda en pos de la felicidad, los científicos investigan para crear animales incapaces de sentir dolor en los mataderos y así librar del dolor moral a los carnívoros conscientes. La hamburguesa artificial sabía casi a carne, según catadores; igual la carne de cerdito valiente e insensible al dolor está también comestible. Otra cosa es lo que a la larga, o a corto plazo, pueda producir en los hígados de sus comensales.

Científicos franceses estudian las adversidades que provoca esta actuación de la industria en busca de dinero sin fin. Interesante este articulo que denuncia cómo las autoridades británicas desoyen las advertencias de los investigadores sobre determinados organismos genéticamente modificados (OGM) que producen cáncer y que se dan por buenos en Gran Bretaña.


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4 Comments
  1. me says

    No sé si esa cifra de «120 kilos al año en EE. UU.» tiene en cuenta a los vegetarianos y a los que no tienen dinero para comprar carne – aunque es menos cara que el pescado.
    En esta casa solo comíamos pollo y hace más de un año que ni eso. Gracias Elvira por tu esfuerzo. Que te oigan las nuevas generaciones!.

  2. Juan Hernández says

    Se puede vivir perfectamente sin comer carne ni pescado ni derivados. Llevo 30 años sin comer carne ni pescado, por experimentar y por sensibilidad filosófica respecto a la masacre de animales, aunque no me considero vegetariano estricto pues mi línea roja es el huevo de gallina libre y el queso de cabra, ecológicos a ser posible, como leche uso la avena, tengo 57 años y peso 115 kilos, estoy en un eterno intento de adelgazamiento, y con mi dieta diaria alguno pasaría hambre… ¿cómo lo veis?.

    Está claro que la naturaleza nos devuelve toda la mierda tóxica sólida, líquida o gaseosa que le echamos a diario, no tiene prisa, va a su ritmo…

  3. Patronio says

    ¡Qué ricos están los chuletones de vaca a la brasa!

  4. Patronio says

    Juan Hernández, tengo 56 años y peso unos 75 kgs. Como toda la carne, pescado y huevos que puedo, aparte de verduras, legumbres … de todo. A lo mejor por eso no soy un obeso.

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