Goya 2017: injustos y la peor gala en años

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Raúl Arévalo, director de 'Tarde para la ira', y Beatriz Bodegas, productora del film, celebran dos de los cuatro Goya ganados por la cinta. / JuanJo Martín (Efe)

Los Goya han sido injustos, ya lo presagiábamos aquí mismo con motivo de las nominaciones. Han premiado, con nueve Goyas, a una película de la que ya hablamos en cuartopoder.es, un film amanerado, relamido, tramposo, efectista, pura pornografía sentimental. Tarde para la ira sólo se ha llevado cuatro, aunque al menos ha logrado el de mejor película. Volvemos al eterno problema del cine nacional: querer ser lo que no es, aspirar a ser como los norteamericanos, pretender destacar comercialmente. Y lo hacemos con películas que en Estados Unidos no pasan de reguleras y que nadie ve. ¿Para qué existe una Academia del Cine? Se supone que para premiar a los mejores. Pues Un monstruo viene a verme no es lo mejor del año pasado, es de lo peor. Así que la han cagado, señores académicos. 

Antes de la gala, el caradura del director de TVE tuvo los redaños de decir que la cadena pública emite mucho más cine nacional que cualquier otra cadena, incluyendo en el apartado “cine español” películas como A mi la legión o Raza. No nos engañe, señor ejecutivo. TVE sólo ha invertido en 25 películas el año pasado y tiene muchas en la nevera, sin emitir. Y no hablemos de series enteras que ha enterrado porque eran de la era ZP y no son de su cuerda ideológica. 

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Vamos con la gala: no entiendo la matraca con los miles de espectadores que tenemos, las taquillas, el éxito comercial de nuestro cine... Cuanto más cacarea uno es que algo anda mal. Esto de decir que la tienes muy larga suena a gatillazo. Los premios son para hablar de buenas películas y para ayudarlas en los cines, para promocionarlas, pero no para ser unos cansinos y unos lloricas. No me imagino una gala de los Oscar hablando de los miles de millones de dólares que han recaudado en todo el mundo, porque no lo necesitan y porque una gala no va de eso, va de cine, de talentos. No va de taquillas, de dineros, de industrias. Hablar de millones recaudados es de catetos, de cutres, de acomplejados.

La gala me ha recordado a una de esas entregas de premios de empresas, como las que tenía que sufrir mi padre, agente de seguros. Una vez lo acompañé a una y creo que tenía más ritmo, glamour, distinción y clase que lo que ayer se perpetró y retransmitió por TVE. Por cierto: la realización fue verdaderamente bochornosa.

No entiendo, se me escapa, cómo los Premios Feroz, que no conoce ni dios, tienen más clase que los Goya. Bueno, igual se puede entender rápido. Para empezar, produce gente negligente y, para seguir, el guión lo escribe el propio presentador (el ordinario Dani Rovira) y el lamentable cómico Iñaki Urrutia. De ahí parriba, incluyendo las sonrisas plastificadas de los pobres invitados o nominados ante los terribles chistes.

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La actriz Emma Suárez posa exultante con sus dos premios Goya a la mejor actriz protagonista y mejor actriz de reparto. / JuanJo Martín (Efe)

Lo mejor: Poquito. El director Mariano Barroso recordando que el Estado ha ganado 28 millones de euros más de lo que ha gastado en el cine. Que el cine, opinen lo que opinen los cuñaos, no vive del Estado. Es más: genera ingresos y riqueza, actividad industrial y curro. A ver si nos vamos enterando en un país que mira por encima del hombro a su cine, que lo desprecia, lo infravalora. No conozco, sinceramente, nada igual en el mundo.

Lo mejor de todo ha sido la clase que tiene Raúl Arévalo, que no sólo fue tremendamente conciso al recibir su Goya al Mejor director novel y dedicó un premio a su guionista en exclusiva, sino que dejó que los honores del Goya a la Mejor Película se lo llevase Beatriz Bodegas, su productora, ella solita. Eso es ser honesto y tener clase, no como Juan Antonio Bayona, que al recoger su inmerecido premio tuvo la jeta de reivindicar a los actores españoles cuando en su patética película no hay un puñetero actor español en los papeles principales. 

Merecido el Goya a Carlos Santos por recrear al golfo Roldán en El hombre de las mil caras, igual que el premio al gran Manolo Solo o a Ana Castillo, una actriz maravillosa. Y qué decir de Alberto Vázquez, ganador del Goya al Mejor largometraje y cortometraje de animación, dos trabajos multipremiados en toda Europa. Menudo crack. Otra que ha hecho doblete es Emma Suárez: Mejor actriz secundaria y principal. 

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La actriz Ana Belén posa con el Goya de Honor que le concedió la Academia de Cine, como reconocimiento a su carrera. / JuanJo Martín (Efe)

Lo peor: Casi todo. El guión horripilante, con chistes de tercera. Ejemplos: “El hombre de las mil caras se ha rodado en Ginebra, espero que llevasen limón y tónica”. “Yo soy muy fan de Cannes, porque con todo lo que tenga que ver con perros, a tope”. Y qué decir de Rovira reivindicando el cine de mujeres vestido con tacones (¿?) y felicitando a Ken Loach mientras miraba a otra persona, porque no sabía quién era Ken Loach. Y el pobre Loach alucinando, claro, que parecía que tenía demencia senil el pobre. Ah, y no me olvido del aberrante número musical, que esta vez fue al final y no al inicio. Bochornoso, una letra abominable y una interpretación hortera, demencial.

Y luego, lo de siempre, esa gente que habla de “mi otro yo” (por su churri, llorosa y engalanada para el evento), risas acartonadas, el eterno vídeo de los que se han ido y no conoce ni dios, la presidenta y Ana Belén (aburridísima en su discurso) pidiendo botellines de agua porque se les secaba la lengua... ¿Se imaginan esto en unos Oscar, a alguien pidiendo agua porque se le seca la boca?

En fin, como ha definido bien el periodista David Navarro: los Goya son una cena de empresa. Y cada año más cutre, porque la empresa cada año es menos boyante. Los premios, eso sí, ayudan porque para eso fueron creados: Tarde para la ira regresa a la cartelera con 150 copias. Felicidades a todo su equipo. Se lo merecen.

Palmarés de las 31 edición de los Premios Goya:

Mejor película: Tarde para la ira, de Raúl Arévalo

Mejor dirección:  Juan Antonio Bayona, por Un monstruo viene a verme

Mejor actriz protagonista: Emma Suárez, por Julieta

Mejor actor protagonista: Roberto Álamo, por Que Dios nos perdone

Mejor guión adaptado: Alberto Rodríguez y Rafael Cobos, por El hombre de las mil caras

Mejor guión original: David Pulido y Raúl Arévalo, por Tarde para la ira

Mejor montaje: Bernat Vilaplana y Jaume Martí, por Un monstruo viene a verme

Mejor película iberoamericana: la argentina El ciudadano ilustre, de Gaston Duprat y Mariano Cohn

Mejor actriz de reparto: Emma Suárez, por La próxima piel

Mejor película documental: Frágil equilibrio

Mejor cortometraje documental: Cabezas Habladoras, de Juan Vicente Córdoba

Mejor actor de reparto: Manolo Solo, por Tarde para la ira

Mejor diseño de vestuario: Paola Torres, por 1898.Los últimos de Filipinas

Mejor sonido: Marc Orts, Oriol Tarragó y Peter Glossop, por Un monstruo viene a verme

Mejores efectos especiales: Félix Bergés y Pau Costa, por Un monstruo viene a verme

Mejor música original: Fernando Velázquez, por Un monstruo viene a verme

Goya de Honor: Ana Belén

Mejor película europea: Elle, de Paul Verhoeven

Mejor actriz revelación: Anna Castillo, por El olivo

Mejor dirección de producción: Sandra Hermida, por Un monstruo viene a verme

Mejor canción original: ‘Ai, ai, ai’ de Silvia Pérez Cruz, por Cerca de tu casa

Mejor actor revelación: Carlos Santos, por El hombre de las mil caras

Mejor cortometraje de animación: Decorado, de Alberto Vázquez

Mejor película de animación: Psiconautas, los niños olvidados

Mejor dirección artística: Eugenio Caballero, por Un monstruo viene a verme

Mejor maquillaje y peluquería: David Martí y Marese Langan, por Un monstruo viene a verme

Mejor cortometraje de ficción: Timecode, de Juanjo Giménez

Mejor dirección de fotografía: Óscar Faura, por Un monstruo viene a verme

Mejor dirección novel: Raúl Arévalo, por Tarde para la ira

4 Comments
  1. Natxoman says

    Yo odio que salgan actores de tele como Paula Echevarria a dar premios. La orquesta sobraba. No cabian en el escenario.La música en directo esta sobrevalorada. ¿Cúando va a dejar de ser chistoso que dos tios se den un pico?

  2. Talisker says

    A mi en cuanto a Dani Rovira casi me pareció peor el año pasado, todavía me despierto por las noches llorando por culpa de algunos chistes.No sabía que él mismo escribía el guión de la gala, eso lo explica todo.

  3. Perniculas says

    En general, de acuerdo con el articulo. Si acaso, no hace falta hacer sangre del árbol caído.

  4. Bodalo says

    Es lo que tiene imitar la basura de los Oscar.

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