Quién fue ‘la Felipa’, la librera amiga de los estudiantes

Una librera, que más que librera, era «amiga de los estudiantes». Así definen quienes la conocieron a Felipa Polo Asenjo, más conocida como ‘la Felipa’. Según ellos, no era vendedora de libros, sino que era rescatadora y conseguidora de obras que en otros establecimientos eran incapaces de encontrar. Los estudiantes de la capital tienen un grato recuerdo de Felipa, sobre todo aquellos que no podían permitirse comprarse algunos libros para sus estudios. Felipa se los prestaba para que pudieran estudiar aunque no tuvieran posibles.

Felipa Polo Asenjo bien sabía lo que era la escasez. Con 12 años entró a trabajar en la librería de Doña Pepita, primero en la calle Jacometrezo y después trasladada a la calle Libreros de Madrid. Esta fue la primera librería de esta calle, que fue cobijo de una gran cantidad de establecimientos dedicados a la literatura. A Madrid había llegado Felipa de su Loranca de Tajuña natal con solo 9 años, después de quedarse huérfana. Felipa abrió su primera librería en 1944, también en esa calle. Allí comenzó su negocio de compra-venta de libros universitarios. En esta calle, además de destacar las librerías, lo hacían aquellas regentadas por mujeres: La Fortuna, la librería de doña Fortunata Ulloa; La Pepita, su mentora, doña Josefa, y la de Felipa.

Librería La Felipa en 1990. / Librería La Felipa

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Una librera de clase

Felipa Polo Asenjo regentó su librería desde 1944 hasta el año 2000, dos años antes de fallecer. Ahora, el Ayuntamiento de Madrid ha querido reconocer su valía y su aportación a los madrileños y en especial a los estuidiantes con menos posibilidades económicas. Felipa era librera, pero sobre todo era librera de clase: ayudaba a aquellos alumnos que no podían pagarse libros y les hacía préstamos para que pudiesen hacer sus exámenes y prosperar académicamente.

“Felipa Polo Asenjo, ‘La Felipa’ (1911-2002). Amiga de los estudiantes y los amantes del libro”. Este es el texto que aparece en la placa que recuerda a la propietaria de la librería posiblemente más frecuentada por los universitarios madrileños de la segunda mitad del siglo XX. El establecimiento se situaba al lado de la calle San Bernardo, cerca de la sede de la Universidad Central en Madrid.

En esta librería, la Librería Felipa, desarrolló su trabajo durante 64 años. Por los pasillos de su librería caminaron ilustres escritores, como Pío Baroja. En principio, se dedicó a comprar libros usados que restauraba para luego venderlos. Posteriormente empezó a comprar también libros nuevos y con los años su negocio adquirió tanta fama que atrajo no sólo a los estudiantes madrileños sino a otros provenientes de todo el país. Las colas para acceder a la librería se convirtieron en el paisaje habitual de cada comienzo de curso académico: lo atestiguan varias fotografías de la época.

La librería Felipa sigue adelante, pero a cargo de su sobrino, Juan José Asenjo. También en una localización nueva: en la calle del Pilar de Zaragoza, en Madrid.